«Caso Villa, dietas fraudulentas y mordidas» de Fernando Romero y Xuan Cándano, en atlanticaXXII

04/09/11 LEON.MITIN DE RODIEZMO.FOTO:PABLO LORENZANA.....................

“Un político o un sindicalista que acumule tal cantidad de cargos públicos durante 35 años, como tuvo José Ángel Fernández Villa, no le hace falta robar para enriquecerse. Secretario general del SOMA-UGT, diputado autonómico, senador, miembro de la ejecutiva federal del PSOE, consejero de Hunosa (a lo que no quiso renunciar por los 6.500 euros anuales cuando abandonó la vida pública en 2012), Villa fue una máquina de ingresar dinero público durante estas últimas tres décadas y media.

Y a los sueldos hay que añadir otros ingresos extras, como las dietas, que el ex sindicalista cobraba por partida doble, e incluso triple en alguna ocasión, según coincidieron en manifestar a esta revista testigos presenciales de esos comportamientos.  Una persona muy próxima al Villa de los años dorados dice que cuando asistía los lunes a las reuniones en Madrid de la ejecutiva federal del PSOE, generalmente en el coche del SOMA, cobraba luego las dietas del partido y del sindicato. “Yo lo vi cobrar por ventanilla a la vez el kilometraje y el billete de avión”, recuerda. También alude a pagos dobles por estancias en hoteles. Cuando acudía a negociaciones sindicales en Madrid, Villa se alojaba en el hotel Meliá Princesa, de cinco estrellas, y el resto de la comitiva del SOMA en un hotel de tres estrellas en Colón.

Talones nominativos

Antón Saavedra, ex secretario general de la Federación Estatal Minera de UGT y enfrentado a Villa desde que el de Tuilla empezó a acaparar cargos, corrobora ese cobro fraudulento de dietas, e incluso asegura que en algún caso fueron triples los ingresos. “Iba a las reuniones y pasaba las dietas al PSOE, al SOMA y a la Federación nuestra, hasta que lo corté”.

Es difícil calcular el dinero que pudo percibir Villa irregularmente por esta vía, pero muy sencillo en el caso del dinero que pagaba Hunosa mensualmente al SOMA y a CCOO a través del comité intercentros, eufemísticamente una asignación por los gastos sindicales, pero en realidad una especie de impuesto revolucionario que se prolongó durante más de treinta años, desde 1978. Esa asignación, primero en pesetas, era de 2.300 euros mensuales para el SOMA y 1700 para Comisiones Obreras. En la investigación interna que ha abierto tras estallar el escándalo Villa, el sindicato minero socialista intenta comprobar si ese dinero acababa en los bolsillos de su ex secretario general, como aseguran algunos de los que fueron sus colaboradores. Lo descubrieron en 1994, cuando Villa estaba hospitalizado en el Sanatorio Adaro de Langreo y llegó al sindicato un talón nominativo de Hunosa a su nombre. Varios miembros de la ejecutiva del SOMA plantearon enviar una carta a la empresa pública para aclarar el destino de esos pagos, pero ese escrito nunca se redactó. “El Tigre” era intocable y nadie movió un dedo ni pidió explicaciones. Un ex miembro de aquella ejecutiva asegura que esos talones nominativos siguieron llegando a nombre de Villa hasta 2010. Hunosa, que acabó con estos pagos cuando llegó a la presidencia Teresa Mallada, confirmó recientemente al PP que de esos pagos directos a Villa no hay duda alguna entre 1995 y 1998…”

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