Cataluña: “Kerenski” de Enric Juliana, en La Vanguardia

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“Cada época tiene sus referencias. En la cultura política clásica, hoy en vías de extinción, el nombre de Kerenski ocupa un lugar destacado en el panteón de los hombres arrollados por su propia aventura. Alexander Kerenski (1881-1970) fue un destacado líder radical-democrático ruso que intentó gobernar la difícil intersección entre los partidos burgueses, las dos fracciones socialistas (mencheviques y bolcheviques) y el Soviet de Petrogrado, durante la primera fase de la Revolución. El Gobierno Provisional no aguantó la progresiva desintegración del ejército ruso y Lenin no dudó ni un minuto. Rápidos -“tenim pressa!”- y audaces, los bolcheviques se merendaron a Kerenski en octubre de 1917.

Desde entonces, el nombre del demócrata de buena familia que intentó salvar la vida de la familia real rusa es símbolo y es advertencia. En 1975, Henry Kissinger le dijo a Mario Soares que podía convertirse en el “Kerenski portugués” y le ofreció un exilio dorado en Estados Unidos, mientras la CIA preparaba la guerra sucia contra el Gobierno provisional del coronel Vasco Gonçalves, apoyado por los comunistas. El socialista Soares se negó a abandonar Lisboa y finalmente consiguió forzar una evolución pro Comunidad Europea del cambio democrático en Portugal.

Tras el fracaso de la segunda votación de investidura ayer en el Parlament de Catalunya, podría afirmarse que Artur Mas va en camino de convertirse en el “Kerenski catalán”. Atrapado en el interior de una coalición casi paritaria con Esquerra Republicana que le impide dar marcha atrás, el presidente de la Generalitat en funciones se ve obligado a una continua fuga hacia delante para conseguir el apoyo de los fraticelli de la CUP, más devotos del anticapitalismo franciscano de Pier Paolo Pasolini, que del pensamiento eléctrico de Vladímir Uliánov. En realidad, la CUP es el menos leninista de los partidos catalanes. Aman la asamblea. Recelan del buró político. Bajo la consigna “¡Investidura antes del día 20!”, Mas ofreció ayer someterse a una moción de confianza dentro de nueve meses para que los social-revolucionarios puedan tumbarle si no cumple el programa de “desconexión”. Kerenski, en manos de la asamblea cupera. El menchevique Oriol Junqueras asiste atónito a la escena, mientras calcula de qué manera ERC puede convertirse enel nuevo partido central del laberinto.

No exageremos. Sería mejor observar el embrollo bajo la óptica de Borgen , magnífica serie de la televisión danesa sobre la política posmoderna en una pequeña sociedad de carácter burgués. La cuestión clave es ver si Mas, atenazado por varios miedos, entre ellos el temor a la repetición de las elecciones, está dispuesto a pagar a la CUP con un acto de desobediencia poco antes 20 del diciembre. Desestabilización a cambio de investidura. Una acción “cuanto peor, mejor” (lema suicida de los comunistas alemanes en 1930), que activaría los dispositivos coercitivos del Estado y regalaría una cómoda mayoría electoral a Mariano Rajoy…”

Texto completo en http://www.lavanguardia.com/politica/20151113/54439804790/kerenski-por-enric-juliana.html