Catalunya y el pianista de Pink Floyd/ El 21-D, los mossos y los chalecos amarillos/ El factor catalón. Mini-crónicas catalanas, 115-117. Andreu Claret.

Mini-crónicas catalanas/117 (12 de diciembre)
CATALUNYA Y EL PIANISTA DE PINK FLOYD. Enric Juliana es el maestro de las metáforas. La última que le oí, con motivo de la presentación de ‘Nudo España’ (un diálogo político con Pablo Iglesias) no tiene desperdicio. Describió a Aznar como el pianista de Pink Floyd, aquel inolvidable Rick Wright que tocaba tres teclados a la vez. Tres. Como los que maneja Aznar, dispuesto a ejecutar la gran sinfonía de la derecha española manejando al mismo tiempo los entresijos del PP, Ciudadanos y VOX. Como ocurría con Pink Floyd, cada teclado tiene su música, más metálica, grave, o lúgubre, pero lo que cuenta es el resultado final. Una melodía envolvente, pegadiza, capaz de galvanizar las clases medias dañadas por la crisis y aquellos españoles que contemplan, perplejos, el desafío catalán. Roger Waters, el líder de Pink Floyd, empezó a marginar a Wright tras el éxito de The Wall. No parece que vaya a ocurrir lo mismo con Aznar. No hay quien le tossa. Ante el desconcierto que provoca el fin del bipartidismo, aparece como el único político capaz de sintetizar las voces que van de Abascal a Ribera, pasando por Casado. Así están las cosas en España. Con una derecha rediviva que puede volver al poder antes de finales de 2019 (según la profecía de Juliana). Una CEDA del siglo XXI, que surfea la ola conservadora y populista que recorre medio mundo. En Catalunya, el retorno de Aznar divide la galaxia independentista. Quienes están más atentos a nuestra historia contemporánea, como Junqueras, saben que siempre hemos perdido cuando se han unido las derechas españolas. Tarradellas, que no necesitaba leer libros de historia, siempre lo tuvo en cuenta. Otros, como Puigdemont y Torra, que sólo leen lo que les conviene, se empeñan en reducir el personaje a un meme y ven en él una oportunidad para el independentismo. ¡Insensatos! Piensan que cuanto más diferente sea Catalunya del resto de España, más cerca estará la República. Sueñan que cuanto más achuche la derecha estatal, más prenderá la rebeldía en la sociedad catalana. Siguen apostando por el cuanto peor mejor que tanto dolor ha causado. Actúan como artífices de una pulsión colectiva que alimentan de manera atolondrada pero eficaz con desatinos de toda índole y que tendrá su ensayo general el próximo día 21. Mientras tanto, el mefistofélico pianista prepara un gran concierto de fin de año en Andalucía.

La imagen puede contener: 1 persona, traje

 

Mini-Crónicas catalanas/116 (7 de diciembre)
El 21-D, LOS MOSSOS Y LOS CHALECOS AMARILLOS. Si llevan un calendario sobre el procés, hagan una muesca el 21-D. El día de Santo Tomás cuenta con todos los ingredientes para salir en los telediarios si los independentistas consiguen aislar Catalunya por tierra, mar y aire. Como es sabido, el Consejo de Ministros se reunirá aquel día en Barcelona, con el cándido propósito de aprobar medidas que, en otras circunstancias, serian bienvenidas. En las actuales, no lo son. Al menos para Torra, la ANC y los CDR que hablan de provocación y parecen decididos a actuar en consecuencia. Basta con echar un vistazo a las redes. Hacia tiempo que no se observaba una movilización de esta envergadura. La cuenta de Telegram sobre una ‘Gran aturada de País’ suscita más adhesiones que reservas, a pesar del fracaso de la anterior experiencia. Repasándola, me ha parecido que los apoyos van más allá de los de siempre. Y también la determinación de quienes se apuntan al paro. ¿Las razones? Una prisión provisional que se prolonga más allá de toda lógica, y la huelga. Si nada ha cambiado, el día 21, Sánchez y Turull llevaran 20 días de huelga de hambre, y Forn y Rull, dieciocho. Ya són días. Con el Gobierno en Barcelona, será un coctel difícil de manejar. En los mensajes cruzados he visto muchas referencias a los chalecos amarillos franceses. La pregunta que se formulan algunos es tan pueril como inevitable: ¿sí ellos han conseguido doblegar a Macrón porque no vamos a conseguir que Sánchez se achante? Hasta ayer, no pensaba que los promotores de esta ‘Gran Aturada’ pudieran alcanzar su objetivo, más allá de un par de estaciones de Ave ocupadas y alguna autopista cortada. Después de lo ocurrido en Girona y Terrassa, no estoy tan seguro. Todo dependerá de cómo se resuelva el conflicto con los Mossos. Si hay sanciones puntuales por alguna actuación desproporcionada, puede que sí. Pero sí hay depuración antes del 21-D, estaremos ante una tormenta perfecta. ¿Quien les mandará a los Mossos impedir el bloqueo del puerto, el aeropuerto y las fronteras con Francia? Hasta ahora, algunas fechas han pasado a la historia del procés por los cientos de miles de personas que han secundado sus iniciativas pacíficas. Si ésta sigue el camino de los chalecos franceses, será recordada por otros motivos.

La imagen puede contener: una o varias personas

 

 

Mini-crónicas catalanas/115 (3 de diciembre)
EL FACTOR CATALAN. Los independentistas catalanes están que trinan. Rechazan que se les atribuya responsabilidad alguna en la victoria de la derecha en Andalucía ¡Hasta aquí podíamos llegar! rugen las redes indepes, mientras Rufian advierte que Catalunya será la tumba del fascismo. No hay porqué ponerse tan estupendos. Nadie con juicio acusa al independentismo de haber urdido una conspiración en beneficio del cuanto peor mejor. Estas cosas no van así. Se trata, simplemente de recordar la historia. Como hace Ignacio Escolar, director del diario.es, nada sospechoso de unionismo: ‘Cada vez que Catalunya ha lanzado un pulso a la unidad de España, la consecuencia ha sido una respuesta reaccionaria’. Siempre ha sido así y así será mientras este pulso no cuente con los apoyos suficientes (en Catalunya, en España y más allá). Yo no se cuantos de los 12 diputados de VOX pueden atribuirse al comadreo suicida del PP con la extrema derecha. Ni cuantos se deben al desgaste de un ‘susanato’ diezmado por la corrupción y el paro. Tampoco se qué culpa le corresponde a Podemos en el desaguisado, aunque siempre he creído que los populismos se alimentan por encima de las ideologías. Pero el paro, la corrupción y el desgaste de los socialistas no condujeron al descalabro en 2015 porque faltaba un fermento añadido sin el cual los demás ingredientes no cuajan: el despertar de un nacionalismo español agresivo, espoleado por el desafío catalán. VOX es la expresión de este despertar. En clave neo-franquista y con un toque europeo lepeniano que le ha dado cierta credibilidad en una tierra diezmada por el franquismo. Llevar hasta el final el pulso al estado sabiendo que no se puede ganar tiene estas cosas. Azuza la reacción. Muchos independentistas cometieron el error de creer que Ciudadanos era la expresión más acabada de esta respuesta política. ¡Fascista¡ le gritaron a Arrimadas en Premià de Mar, el día antes de las elecciones. Veinticuatro horas antes de que VOX sacara casi 400.000 votos en Andalucía, con la complicidad de quienes hicieron del factor catalán el tema estrella de las elecciones andaluzas.

La imagen puede contener: una o varias personas y personas en el escenario