«Colombia, Cuba y Venezuela. En la cesta de navidad de EE UU» de José Manuel Martin Meden. Viento Sur

maduro ojo

“Se evapora el proyecto cubano de socialismo, el gobierno de Venezuela puede perder las elecciones parlamentarias y el posible acuerdo de las FARC con el gobierno de Colombia se firmaría con el paramilitarismo como reserva estratégica de la oligarquía y sus aliados en Estados Unidos. Parece que no se puede comprender adecuadamente el escenario de las negociaciones de la guerrilla con el presidente Juan Manuel Santos sin tener en cuenta la nueva política de Washington contra América Latina. Esas negociaciones comenzaron cuando los gobiernos de Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Uruguay fortalecían la integración latinoamericana frente al imperialismo de Estados Unidos. Ahora tienen menos estabilidad y muchas dificultades económicas y políticas. La presidenta de Brasil asume el programa de la derecha para impedir su destitución, en Argentina el neoliberalismo le disputa la presidencia al peronismo más rancio y en Venezuela el acoso internacional organizado por Washington presiona para provocar la derrota gubernamental en las elecciones legislativas. Obama pretende meter en su cesta de Navidad a una Colombia sin FARC y con una democracia controlada, a una Venezuela con el chavismo desmoronado y a una Cuba condicionada por la contaminación económica y cultural que además podría ser mediadora con Caracas como ya lo es al empujar a las FARC para que firmen el plan de pacificación. Van encadenados en la nueva política de Estados Unidos contra América Latina la evaporación simultánea del bloqueo y del proyecto cubano de socialismo, el fin de la guerra en Colombia para facilitar la proliferación de los negocios de las transnacionales y la obligada negociación entre el gobierno de Venezuela y una oposición con mayoría en el Parlamento. Después vendría la intervención contra Brasil y Argentina. Y el aislamiento de Bolivia y Ecuador.

El poder económico, político y militar que en Estados Unidos conduce las políticas presidenciales ha decidido que resulta imprescindible un nuevo manejo de la proyección imperial contra América Latina. Washington no tenía desde hace quince años, cuando impuso el Plan Colombia, una política estratégica y global para la región. Su única iniciativa posterior, el Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA), previsto para 2005, fue un tremendo fracaso por la oposición de Brasil en alianza con los mejores gobiernos de América del Sur. Lo que ahora se aplica es una adaptación de su nueva estrategia de dominación militar, light footprint (mínima huella o marcaje suave), para su intervención diplomática, económica y cultural (guerra de la información) contra la Unión de Naciones de América del Sur (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Lo que para el Pentágono son las fuerzas especiales, los drones y la ciberguerra, en el Departamento de Estado se convierten en gobiernos cómplices que debilitan la integración regional (México y Colombia), agresiones contra la soberanía nacional y bombardeos económicos y comerciales.

Todos contra las FARC

Barack Obama ya había decidido iniciar conversaciones secretas con Cuba después de su reelección presidencial cuando hace casi tres años comenzaron en La Habana las negociaciones de las FARC con el gobierno de Colombia.

El 23 de febrero de 2012 estaban en La Habana (cada uno a lo suyo) un enviado de Obama y los representantes del presidente Juan Manuel Santos y de las FARC. En la reunión de Raúl Castro con el senador demócrata Patrick Leahy se iniciaba el camino para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas de Estados Unidos con Cuba y al mismo tiempo comenzaban seis meses de conversaciones confidenciales entre los colombianos para establecer la agenda de las negociaciones.

En junio de 2013 estadounidenses y cubanos iniciaron en Canadá la elaboración de su acuerdo. En 2014 se añadió la colaboración del Vaticano y la información que recibió la Unión Europea provocó su cambio de actitud, decidiendo preparar un acuerdo de cooperación con Cuba…”

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