Colombia: «¿Queremos la paz?» de Paola Molano, en Semana

queremos la paz

“Terminar el conflicto armado es un imperativo para Colombia. La historia insiste en demostrarnos que la vía armada no puede seguir considerándose como la solución. Tampoco quiere decir que por la vía negociada, como con el actual proceso de conversaciones, todos los problemas causados por más de cinco décadas de violencia política vayan a terminar, pero sí podemos afirmar que es el camino más coherente y razonable para ponerle fin a las confrontaciones armadas y concentrarnos en el gran desafío: construir la paz.

Por eso es difícil de entender el clamor de varios sectores dentro de quienes nos indignamos por la muerte a manos de las FARC de soldados en el Cauca la semana pasada. En lugar de ser enfáticos y pedir el desescalamiento del conflicto como consecuencia lógica de la voluntad de paz y como un compromiso que ya había adquirido ese grupo armado, la solicitud era lo contrario: desplegar todo el potencial bélico de las Fuerzas Armadas. Como si quien sufriera las consecuencias fuera solo la estructura militar de esa guerrilla y no cientos de personas, civiles y militares, que terminan en medio del fuego.

De acuerdo a un informe del Cerac, durante el cese al fuego unilateral de las FARC se han reducido a niveles históricos las cifras de la violencia asociada al conflicto. El promedio mensual de combates desde 1984 era de 27, mientras que en lo que va corrido desde la declaratoria del cese se han reducido a 3 en el periodo de diciembre de 2014 a enero de 2015 y 8 de enero a febrero de este año. Y para el número de víctimas mortales ha pasado de 213 como promedio mensual desde 1984 a 18 y 40 respectivamente. Estas cifras demuestran que la única forma de reducir las víctimas es desescalando el conflicto, como resulta apenas obvio.

Lo que más desconcierta de todo este asunto es la ligereza de las afirmaciones. Las FARC incumplieron su compromiso de cese unilateral y pusieron en riesgo los importantes avances del Proceso de Conversaciones de La Habana, eso es un hecho incontrovertible, pero nuestro deber como ciudadanos es exigir que los avances del proceso sobre los acuerdos para desescalar el conflicto se cumplan. Volver a la misma dinámica de la seguridad democrática no va a reducir el número de víctimas ni a terminar el conflicto armado, como quedó claro después de ocho años de lucha frontal contra las FARC…”

Texto completo en http://www.semana.com/opinion/articulo/paola-molano-ayala-queremos-la-paz/424912-3