«Comisiones de la Verdad en América y no en España» de Bartolomé Clavero, en eldiario.es

derecho a la verdad

“A mediados de este año 2014 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha hecho público un informe titulado Derecho a la Verdad en América en el que ofrece un estado de la cuestión a fin de seguir impulsando procesos de “esclarecimiento, investigación, juzgamiento y sanción de los casos de graves violaciones de derechos humanos e infracciones al derecho internacional humanitario por parte de los Estados”, así como de “particulares que operaron con apoyo, tolerancia o aquiescencia del Estado, y miembros de grupos armados ilegales”.

Derecho a la Verdad en América construye como derecho humano el derecho a la verdad y a algo más, “a las garantías judiciales y a la protección judicial” que habilite la reparación plena en términos así de justicia y no sólo de política. Entre las recomendaciones del informe figura la de que se “eliminen todos los obstáculos legales y de facto que impidan el inicio y/o seguimiento de procesos judiciales en relación con violaciones de derechos humanos, incluyendo la adopción y mantenimiento de leyes de amnistía”. El informe responde y se atiene a la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Nada equivalente nos ofrece su congénere en Europa, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Registra el informe también noticia de la práctica de Comisiones de Verdad oficiales por América Latina, desde la Comisión Nacional de Investigación de Desaparecidos Forzados en Bolivia (1982) hasta la Comisión Nacional de la Verdad en Brasil (2012). Por medio quedan la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas en Argentina (1983), la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación en Chile (1990), la Comisión de la Verdad en El Salvador (1992), la Comisión Nacional de Verdad y de Justicia en Haití (1995), la Comisión para el Esclarecimiento Histórico en Guatemala (1997), la Comisión para la Paz en Uruguay (2000), la Comisión de la Verdad y la Reconciliación en Perú (2000), la Comisión de la Verdad en Panamá (2001), la Comisión de Verdad y Justicia en Paraguay (2003), la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación en Colombia (2005), la Comisión de la Verdad en Ecuador (2007) y la Comisión de la Verdad y la Reconciliación en Honduras (2009).

Se trata de experiencias muy desiguales, que por lo común no satisfacen los requerimientos del sistema interamericano para el esclarecimiento y enjuiciamiento de violaciones masivas de derechos humanos. Los mandatos de las comisiones no suelen plantearse que lo segundo siga a lo primero, el enjuiciamiento al esclarecimiento, considerando suficiente el reconocimiento y la exposición de los hechos para generar un clima de reconciliación y paz, aunque algunas han impulsado la acción de la justicia. Hay casos en los que ni siquiera se afronta la justa reparación a las víctimas y también en los que se oculta la identificación personal de los victimarios. Alguno hay que no concluyó su trabajos. Un informe de Amnistía Internacional ( Comisionar la Justicia, 2010) traza un mapa de desempeños de las Comisiones de Verdad no sólo por América…”

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