“¡Cómo nos toman el pelo!” de Juan Laborda, en vozpopuli

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“La continua ola de calor que recorre nuestro país empieza a tener ciertos efectos secundarios en la salud de nuestros gobernantes. En plena vorágine de unos mercados financieros que han empezado a enseñar la patita de lo que será el próximo ciclo de aversión al riesgo global –lo de estos días es un mero aperitivo–, aquellos que nos desgobiernan han salido en tromba para asegurarnos que su impacto en la economía española será insignificante. O bien desconocen los datos, o bien mienten descaradamente. Personalmente prefiero la ignorancia a la mentira, pero si les digo la verdad me da igual.

Llevamos años donde las medias verdades, los embustes, la ausencia de un debate sosegado, la falta de propuestas de futuro que merezcan la pena y la defensa de intereses espurios constituyen el pan de cada día. Si ello lo aderezamos con unos medios de comunicación controlados por el Totalitarismo Invertido íbero, donde los periodistas se ven sometidos a continuas presiones y coacciones, el panorama no puede ser más sombrío y desolador. Solo queda la ciudadanía. Solo queda nuestra rebeldía, si es que aún tenemos alguna pizca de dignidad, para decir basta, para definir nosotros solitos qué país queremos y, llegado el momento, barrer toda esa porquería tóxica que nos asfixia.

La deuda nos asfixiará

España tiene que captar anualmente entre 250.000 y 300.000 millones en el exterior para refinanciar su deuda. Si aumenta la aversión al riesgo en los mercados financieros, si los mercados desconfían de nosotros, estamos en un grave aprieto. No hay margen de soberanía nacional para un país tan endeudado como el nuestro para aplicar políticas que pongan en entredicho la sostenibilidad y devolución de su deuda. Pero ahí los tienen -PP, PSOE y Cs- garantizando ante todo el pago de la deuda. O no saben o mienten. Da igual. Ya se enteraran de la que nos va a caer encima.

Tal como sostienen Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, economistas profundamente ortodoxos, en Financial and Sovereign Debt Crisis: Some Lessons Learned and Those Forgotten, “… las causas que originaron la crisis económica no solo no se han corregido sino que han empeorado. Los niveles extremos de deuda implican quiebras al estilo de los años 30… La carga de la deuda en países desarrollados se ha convertido en un evento extremo utilizando cualquier media histórica y requerirán de una ola de condonaciones de deuda, negociadas o no.”

En el caso de nuestro país, la carga de la deuda del Estado Central en 2014 alcanzó un récord histórico, se aproximó a los 35.000 millones de euros. A pesar de los bajos tipos de interés de las nuevas emisiones de deuda, el stock de deuda acumulado durante en el período de Rajoy “el austero” elevó la carga financiera hasta situarse en el 3,5% del PIB. La mera reversión a la media histórica de las primas de riesgo situará el pago de intereses correspondientes al Estado Central por encima de los 50.000 millones de euros. Por cierto, olvídense de los Presupuestos Generales del 2016, papel mojado. No saben, no entienden las dinámicas del dinero, de la deuda, de los ciclos de aversión-propensión al riesgo en los mercados financieros. Sumemos a ello Latinoamérica, el euro, la desaceleración de la economía global, unos bancos occidentales y patrios cada día más sistémicos, más apalancados, más infra-capitalizados. Todo les da igual.

Ahora salen ufanos a predicarnos lo bien que va nuestra economía, donde unos datos absolutamente incoherentes nos hablan de un crecimiento dirigido por consumo privado en un contexto de estancamiento de rentas de las familias y de desapalancamiento o reducción de su deuda. A ello agreguen el aumento del consumo público –la defensa de los intereses de la superclase hace que Alemania y los acreedores “ideológicos” miren para otro lado– dirigido por gasto en defensa. Para colmo vuelve la deflación –obviamente por deuda, “a la Mundell”–…”

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