«¿Cómo podemos reducir la desigualdad?» de Ignacio Sanchez-Cuenca, en infoLibre

inequality

“Ha costado unos cuantos años, pero al final todo el mundo ha acabado reconociendo que la desigualdad producida por la crisis económica y por las políticas que se han seguido durante la misma es un problema grave. En este sentido, la publicación del famoso libro de Thomas Piketty, El capital en el siglo XXI, ha marcado un punto de inflexión: incluso el establishment ha empezado a hablar de desigualdad como un motivo de preocupación para el futuro.

Una vez admitido que la desigualdad ha aumentado escandalosamente en España, y que ha sucedido así en mayor medida que en otros países europeos, la cuestión es cómo reducirla. La forma clásica de combatir la desigualdad por parte de los gobiernos socialdemócratas europeos ha consistido en redistribuir hacia quienes menos tienen a través de las transferencias y servicios sociales del Estado de bienestar. El gasto en pensiones, en sanidad, en educación, en ayudas a las familias, en subsidios de desempleo y en otras políticas sociales han sido los instrumentos tradicionales para corregir las desigualdades que el mercado genera.

Pero hemos visto cómo durante las últimas décadas el Estado de bienestar no consigue contener la desigualdad. Antes de la crisis, la desigualdad creció enormemente en Estados Unidos y Gran Bretaña. Los años de Clinton y de Blair no sirvieron no ya para reducir los índices de desigualdad, sino ni siquiera para frenar su crecimiento. Eso no quiere decir que sus políticas fueran inútiles. Por ejemplo, uno de los méritos que cabe atribuir al laborismo de la Tercera Vía fue una reducción importante de la pobreza infantil, que hasta mediados de los 1990s era tan elevada como en EEUU y luego bajó espectacularmente con los gobiernos de Blair y Brown.
Pero más allá de estos logros parciales, los gobiernos moderadamente progresistas de estos dos países no lograron evitar que sus sociedades continuaran volviéndose más desiguales. Algo similar ocurrió con la Alemania de Schroeder: hay mucho debate en aquel país sobre si las reformas de la Agenda 2010 han sido la causa del buen rendimiento económico en la etapa del euro, pero lo que no cabe duda es que dichas reformas coinciden con el inicio del considerable aumento de la desigualdad en Alemania. En otros países, la desigualdad se ha desbocado con la llegada de la crisis económica, siendo España el caso más sobresaliente (en un artículo anterior ofrecí algunos datos al respecto)…”

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