Conversando con Fernando Hernández Sánchez, autor de “Los años de plomo. La reconstrucción del PCE bajo el primer franquismo (1939-1953)” (Crítica). La librería del Sueño Igualitario

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La historia de la reconstrucción del Partido Comunista, después de la Guerra Civil.

El libro lo edita Crítica, del grupo Planeta, una editorial con la que Hernández Sánchez ya ha colaborado en numerosas ocasiones.

Fernando Hernández Sánchez se adentra hasta las ripas de un partido que fue un auténtico laberinto y hasta nido de controversias, traiciones, delaciones, celos y personalismos….

De qué va este libro, editado por Crítica del Grupo Planeta:

Esta es la historia de unos años terribles, los del terror del primer franquismo y de la dispersión, en el exilio o en la clandestinidad, de los comunistas españoles derrotados en la guerra civil. Una historia mal conocida que Fernando Hernández Sánchez recupera, en una investigación innovadora, con una rica documentación que le permite superar los mitos de la historia oficial del PCE y mostrar con una nueva luz figuras como las de Jesús Hernández, Pasionaria, Jesús Monzón o Santiago Carrillo. Estas páginas nos cuentan, en paralelo, las miserias de las pugnas internas por el poder y la dramática lucha de los que intentaban reconstruir una organización en el interior, desmantelada una y otra vez por la policía, gracias a la tortura, la delación o la infiltración de confidentes en la dirección del PCE. A fines de la década de los cuarenta los restos del partido se hallaban confinados en las cárceles, dispersos en la emigración o aislados en los montes.

El autor, Fernando Hernández Sánchez:

Fernando Hernández Sánchez es profesor asociado de la Universidad Autónoma de Madrid y de Enseñanza Secundaria, Doctor en Historia Contemporánea por la UNED, miembro de la Asociación de Historiadores del Presente y colaborador del Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española. Preside la Asociación Entresiglos 20-21: Historia, Memoria y Didáctica, dedicada a la investigación sobre la enseñanza escolar de la historia reciente. Sus investigaciones versan sobre la historia del movimiento comunista en España. Ha publicado artículos sobre este tema en diversas revistas (Historia16La Aventura de la HistoriaHistoria del PresenteCuadernos RepublicanosEbre38). Es autor de Comunistas sin partido: Jesús Hernández, ministro en la Guerra Civil, disidente en el exilio (2007). Es coautor, con Ángel Viñas, de El desplome de la República (Crítica, 2009).

Vamos a conocer un poco mejor algunos libros de este autor:

Los mitos del 18 de julio; un libro que Hernández Sánchez firmó , además, con : Ángel Viñas | Eduardo González Calleja |  |José Luis Ledesma | Julio Aróstegui Sánchez | Hilari Raguer Suñer | Francisco Sánchez Pérez | Fernando Puell de la Villa | XoséM. Núñez Seixas

La sinopsis de este libro:

“¿Es necesario otro libro sobre la guerra civil?”, se pregunta el coordinador de este volumen. Lo es en la actualidad, cuando los viejos mitos franquistas han sido reemplazados por un revisionismo de derechas que descalifica la república para legitimar la rebelión militar. La mejor respuesta a esto es una exposición objetiva de los resultados actuales de la investigación, que es lo que nos ofrecen en estas páginas especialistas como Ángel Viñas, Fernando Puell de la Villa, Julio Aróstegui, Eduardo González Calleja, Hilari Raguer, Xosé M. Núñez Seixas, Fernando Hernández Sánchez y Francisco Sánchez Pérez.
La suma de sus aportaciones nos ofrece una completa desmitificación del levantamiento del 18 de julio, realizada a través del estudio de sus tramas civil y militar, de los contratos establecidos previamente con la Italia fascista, de la naturaleza de los proyectos revolucionarios de izquierdas y derechas, de la presunta amenaza comunista, del peso real de la defensa del catolicismo en los móviles de los sublevados o de la leyenda negra sobre la violencia republicana en los meses del Frente Popular.

Guerra o revolución; es este libro Fernando Hernández Sánchez analiza el papel del Partido Comunista en la Guerra Civil Española

La sinopsis de este libro: Sobre pocos de los temas relacionados con la historia de la Guerra Civil española de 1936-1939 se habrá escrito más que sobre el papel que desempeñó en ella el Partido Comunista. Sus apologistas han celebrado su contribución a la resistencia republicana; sus críticos le suponen empeñado en establecer un régimen totalitario subordinado a los intereses soviéticos y le acusan de haber impedido que se desarrollase una revolución social que hubiera podido cambiar el rumbo de la guerra. Unos y otros, sin embargo, suelen limitarse a especulaciones con escaso fundamento documental, taradas generalmente por un fuerte sesgo partidista. Este es el primer estudio historiográfico serio que, utilizando la amplia documentación hoy accesible, trata de responder a las preguntas básicas sobre sus dirigentes y sus militantes, su fuerza organizativa, su implantación territorial o su penetración en la sociedad republicana. Y utiliza los resultados de esta investigación para ofrecernos una visión objetiva sobre su actuación en la defensa de la República.

 

Entrevistas que ya hemos mantenido desde Cazarabet-El Sueño Igualitario con Fernando Hernández Sánchez:

http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/desperta.htm

http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/regimiento.htm

 

 

Cazarabet conversa con Fernando Hernández Sánchez:

-Fernando, después de acabada la guerra mundial en la celebración del aniversario de Dolores Ibárruri se dieron cita la “plana mayor” del Partido Comunista exiliado en Francia y dices ,en tu libro, según palabras de Carrillo que se sentían exultantes y vencedores…todavía creían que las fuerzas aliadas tenderían una mano para derrocar al fascismo  de la Dictadura Franquista ¿por qué , esto, no fue posible…?; se ha especulado mucho sobre la cuestión ,pero quizás Franco estaba jugando a dos manos y tenía bien atado que , aunque ganasen los aliados él no vería comprometida su, digamos, “soberanía”…

-Cada vez hay menos margen para las especulaciones. La evidencia documental nos señala que desde octubre de 1944, cuando se produce el reparto de áreas de influencia entre los aliados, concretamente tras la conferencia entre Churchill y Stalin, España queda excluida de cualquier intervención extranjera o del apoyo a la oposición interna que pudieran alterar el estatus quo alcanzado. Triste, pero cierto. Franco se beneficia subsidiariamente de ese trato y su supervivencia se verá favorecida por el desencadenamiento de la guerra fría. Pero cuando se pudo hacer algo por derribarlo, nadie, ningún gobierno, movió un solo dedo por hacerlo. Cuando ya en 1946, el presidente del gobierno republicano en el exilio, Giral, se entrevistó con el ministro de Exteriores soviético, Molotov, este le desengañó de cualquier esperanza residual que pudiera albergar.

-Lo que quiero decir que España puede que fuese “campo de pruebas y probeta “para los intereses de los alemanes e italianos de cara a ensayar estrategias y armas para la II Guerra Mundial durante la Guerra de España  y, también, una especie de “portaaviones terrestre” para los aliados,  seguramente imprescindible en la Guerra Fría…

-Cierto. Pero el año clave, repito, es 1944. La guerra mundial no había acabado y la guerra fría era aún un horizonte lejano.  Si los aliados hubieran querido, Franco habría sido barrido como tantos otros regímenes títeres del Eje. Lo impidieron, por este orden, los británicos, que siempre habían buscado la neutralización de Franco sin derribarlo, ya fuera por presiones o por sobornos; los gaullistas, que no querían un conflicto en su frontera meridional; y los soviéticos que, como en los casos de Francia e Italia, donde ordenaron el repliegue y el desarme de las fuerzas resistentes hegemonizadas por los comunistas, se dieron por satisfechos con la consolidación de su glacis de seguridad en el este del continente.

-Puede que esa precaución y ese odio a los comunistas ya se dejase ver en el pacto de “no intervención”…de países como Inglaterra, Francia, EEUU, aunque algunos sí que proporcionaron materias primeas, como petróleo (por ejemplo, creo recordar que la empresa Standard Oil de este último país así lo hizo), a Franco…

-Fue Texaco la que proporcionó combustible a crédito a Franco durante la guerra. Sí, es cierto que la potencial amenaza revolucionaria en el sur de Europa promovió una neutralidad culpable que maniató a la República en su legítimo derecho de defensa, lo que contribuyó a su derrota.

-Pero volvamos más a tu libro, Los años de plomo, describes y adviertes que es un libro duro…de tristezas y fracasos, pero yo también diría  de mucha ingenuidad, por parte  de valientes que intentaron “la reconquista” por el maquis, la resistencia…pero que fracasaron…¿Qué pasó con la Operación principal, la del Valle d´ Arán?

-La operación Reconquista de España es el corolario lógico de un movimiento de resistencia que había jugado un papel decisivo en la liberación del sur de Francia. ¿Cómo les dices a miles de combatientes que han echado a los nazis del Mediodía francés que ahora no tocaba España? Se estaban infiltrando en masa sin ningún plan. Lo que plantea Jesús Monzón es canalizar esa ofensiva, liberar una parcela de suelo nacional para el asentamiento del gobierno en el exilio y para poner a los aliados ante sus compromisos. Fracasó por una errónea percepción de la situación interior y por desconocimiento de la lógica geopolítica que se había diseñado en Yalta.

-¿Por qué se dio marcha atrás? ¿Se precipitaron mandándoles hacia España, desconociendo “el momento social” en que se encontraba un pueblo en plena represión por parte de la Dictadura?-¿Cuáles fueron los principales responsables de este descalabro?

-Se da marcha atrás por factores militares y políticos. Un movimiento guerrillero está concebido para golpear y retirarse, no para llevar a cabo operaciones de guerra de frentes contra un ejército regular. La llegada al Pirineo de las fuerzas de Moscardó inclina la balanza del lado de Franco. Políticamente, el aislamiento de Monzón, que está en el interior del país, le impide tomar decisiones tácticas sobre el terreno, lo que sí puede hacer un recién llegado Santiago  Carrillo, que conocía de primera mano que los aliados no iban a prestar ninguna ayuda. No es que el gobierno francés pudiera impedir la penetración de guerrilleros en España ni que pudiera enviar fuerzas para pillarlos en una tenaza, como dice él en sus memorias: los documentos demuestran que las autoridades fronterizas no podían hacer nada para detenerlo. El asunto clave es que nadie iba a seguir a las fuerzas expedicionarias, que quedaban así a merced de las divisiones franquistas.

-Claro, además como dices no era lo mismo ser comunista en el Estado Español que serlo fuera….las diferencias, sobre todo después de acabada la II Guerra Mundial, eran abismales….unos eran sometidos a vigilancias, torturas, presiones , mientras que los otros empezaban a ser “como reconocidos”…¿Qué nos puedes comentar?

-No se puede hablar de una forma unívoca de ser comunista. Hay una primera gran división, que cruzará toda la historia del PCE en la segunda mitad del siglo, con sus consecuencias políticas muchas veces traumáticas: los del interior y los del exilio. ¿Quién debía tener la primacía en la configuración de la línea política: los que estaban sobre el terreno o los que gozaban del reconocimiento por su papel histórico en la guerra? La segunda gran división es la de jóvenes y veteranos: esta afectó, sobre todo, al núcleo de dirección en Francia, acabando por determinar el reparto del poder interno a finales de los 50. También estaban los resistentes y los emigrados, los guerrilleros y las mujeres, los presos y los funcionarios del partido…

-Y no era lo mismo ser comunista en México que en Francia o en algunos países del este (según fue avanzando la Guerra Fría)….¿Por qué…explícanos las principales diferencias?

-Hay un proceso general de redistribución del poder en el seno de los PPCC tras la segunda guerra mundial. Las direcciones resistentes son sustituidas por las que han pasado la guerra lejos de los frentes, en América o la URSS. Stalin se deshace de los primeros por su naturaleza más proclive al impulso revolucionario, por su renuente acatamiento del abandono de las armas: en Francia, Charles Tillon y André Marty pierden frente a Maurice Thorez recién llegado de su exilio en Moscú; en Italia, Luigi Longo y Pietro Secchia son aplacados por Palmiro Togliatti. Quienes perduren hasta la guerra la fría serán víctimas de purgas: Lazslo Rajk, veterano de las Brigadas Internacionales, en Hungría; el propio Marty, acusado de falsamente de confidente policiaco, en Francia; el ex deportado de Buchenwald y miembro del Comité Internacional clandestino del campo, Joseph Frank, en Checoslovaquia… El objetivo es consolidar direcciones que acepten la glaciación estaliniana desde 1948 en adelante. Fue uno de los periodos más oscuros del movimiento comunista internacional.

-Mientras tanto, las bases norteamericanas encontraron lugar en España y Franco las acogió con los brazos más que abiertos…

-Claro, Franco no tiene inconveniente en enajenar parcelas de la soberanía nacional a cambio de ingresar en el seno de la civilización occidental por la puerta de servicio. Las condiciones de los pactos bilaterales, analizadas ya hace tiempo por Ángel Viñas, son vergonzosas, pero alimentaron el reconstituyente necesario para que la dictadura perviviera.

-Aún así en este país había comunistas que vivían con otra identidad, otros nombres, en pisos clandestinos, con las maletas hechas…pasando información o haciendo boletines con la imprenta a cuestas…a su manera eran héroes, pero ¿hasta qué punto “fueron manipulados”? y ¿por quién eran manipulados?

-Yo no hablaría de manipulación. La mayoría hicieron lo que hicieron por un fuerte compromiso personal ante el que no contaban los peligros, ciertos, de la tortura, la cárcel o el pelotón de fusilamiento. Una de las aventuras más impresionantes del siglo XX –y lo dijo alguien como Jorge Semprún, que no era sospechoso- es la de los militantes comunistas dispuestos a arriesgarlo todo por cumplir las consignas del partido, aunque les parecieran descabelladas. Otra cosa es que un colectivo humano de tal calidad se mereciera otra dirección más sagaz, más realista y menos dogmática.

-¿Cómo influyó en esta reconstrucción del Partido Comunista la propia estructura, tan vertical y diría que encorsetada, del PCE?

-Bueno, es la estructura para una organización en guerra. No podría haber sido de otra forma, con asambleas, tendencias y votaciones, porque el combate clandestino no admitía esas opciones. Lo malo es que, en la propia naturaleza de la organización clandestina prenden fácilmente las lacras de la sospecha y la violenta erradicación de la disidencia percibida como traición o entrega al enemigo. Muchos de quienes fueron purgados o eliminados durante este periodo eran comunistas sinceros, mientras que otros que lograron enmascarar su pase al enemigo alcanzaron niveles elevados en la estructura e hicieron mucho daño cuando provocaron su caída.

-Mientras tanto en los montes seguían muriendo maquis luchando por la libertad… ¿qué nos puedes comentar?

-A partir de 1946, el mantenimiento de la guerrilla fue un error estratégico de grueso calibre. El aislamiento era cada vez mayor y la represión, intensísima. No había opción de “conquistar las ciudades desde el campo” ni infraestructura de apoyo a nada que no fueran núcleos dispersos y diezmados. La historia del maquis es la del sacrificio de hombres y mujeres abnegados que, por último, vieron disolverse su mundo sin una explicación convincente y sin el homenaje posterior de su propia organización, por mor de los pactos transicionales, hasta fechas para muchos ya muy tardías.

-Por desgracia, había balas que eran “fuego amigo”. Hubo muchos maquis muertos a manos de otros maquis, ¿qué nos puedes explicar?

-Como ya he dicho, en el mundo de la clandestinidad las disidencias se perciben como traiciones. No hay mucho margen para el debate. Pero lo que es cierto es que desde la dirección exterior se utilizó el poder de catalogar como herejía desacuerdos tácticos o estratégicos para eliminar a disconformes en aplicación del principio de “vigilancia revolucionaria”. Hay bastantes casos que documento en el libro y que sería largo citar aquí. Sin embargo, esa misma “vigilancia revolucionaria” no fue eficaz para detectar a verdaderos infiltrados y delatores que, bajo apariencia de sometimiento a la línea y a la disciplina, hicieron un trabajo demoledor, tanto que lograron desarticular la organización en el interior durante una década, entre 1946 y 1956.

-Y en el exilio, también habían “auténticas tortas” dentro de la cúpula y en el alrededor del PC… ¿esas ”tortas” eran por, simplemente, repartirse el poder o iban más allá..?;¿cuáles fueron los motivos y factores que más ruido y “chispas” hicieron saltar entre los comunistas en el exilio?

-Hubo luchas de poder, como en cualquier organización, pero también contraposición de líneas divergentes. Los principales problemas fueron la primacía en la dialéctica interior/exilio, la política de alianzas y el afán activista para hacerse notar aun arrostrando los mayores riesgos. En eso se notó la directriz de Pasionaria: como sostuvo reiteradamente, al contrario que otros que se habían aclimatado, el PCE nunca sería un partido de la emigración.

-Desenmascaras a más que un traidor en este libro:¿te ha costado mucho en dar con algunos de ellos y con sus traiciones?; ¿en tus indagaciones, investigaciones, entrevistas….te has llevado alguna sorpresa?; ¿has recibido alguna llamada  a las 04:00 horas de la madrugada?

-Hay traidores (los que, según el argot, “se dan la vuelta”) y delatores, ambas astillas del mismo palo, y espías e infiltrados, llegados de fuera ara hacer trabajo de zapa dentro. Hay unos cuántos, y otros tantos que me han parecido después y de los que trataré en un próximo trabajo. Cuesta encontrarlos en los archivos españoles, porque se ha hecho mucho y eficaz por borrar sus huellas. Gracias a los archivos extranjeros, franceses, británicos y a la propia CIA -paradójicamente, un modelo de transparencia en lo que respecta a sus archivos- no van a quedar en el anonimato.

-Yo que no soy más que una minúscula partícula de polvo he visto, he observado muchas “puñaladas traperas” entre “presuntos camaradas y amigos”….las hubo en el PCE en el período en que estableces la investigación, pero se ve que la costumbre no acaba nunca y sigue, sigue como el conejito de la Duracell. ¿Qué valores humanos crees que cayeron fruto de los ataques internos que hubiesen podido aportar mucho en lo positivo?

-La solidaridad, la abnegación, el orgullo de no darse por vencidos. Pero no cayeron. Fueron valores golpeados, pero sobrevivieron. Al fin y al cabo, a pesar de sus errores, sus mezquindades e incluso pese a los crímenes de elementos indeseables, la epopeya de los militantes de esta época oscura es crucial para entender cómo se mantuvo encendida la llama de la lucha contra la dictadura hasta que, en la década siguiente, fuera recogida por un movimiento obrero renacido y por un nuevo movimiento estudiantil. Solo se equivocan aquellos que hacen.

 

 

 

 

19250
Los años de plomo. La reconstrucción del PCE bajo el primer franquismo (1939-1953). Fernando Hernández Sánchez
424 páginas      15,5 x 23 cms.
24,90 euros
Crítica

Esta es la historia de unos años terribles, los del terror del primer franquismo y de la dispersión, en el exilio o en la clandestinidad, de los comunistas españoles derrotados en la guerra civil. Una historia mal conocida que Fernando Hernández Sánchez recupera, en una investigación innovadora, con una rica documentación que le permite superar los mitos de la historia oficial del PCE y mostrar con una nueva luz figuras como las de Jesús Hernández, Pasionaria, Jesús Monzón o Santiago Carrillo. Estas páginas nos cuentan, en paralelo, las miserias de las pugnas internas por el poder y la dramática lucha de los que intentaban reconstruir una organización en el interior, desmantelada una y otra vez por la policía, gracias a la tortura, la delación o la infiltración de confidentes en la dirección del PCE. A fines de la década de los cuarenta los restos del partido se hallaban confinados en las cárceles, dispersos en la emigración o aislados en los montes.

Índice y primer capítulo:
http://static0.planetadelibros.com/libros_contenido_extra/30/29651_Los_anos_del_plomo.pdf

Fernando Hernández Sánchez es profesor asociado de la Universidad Autónoma de Madrid y de Enseñanza Secundaria, Doctor en Historia Contemporánea por la UNED, miembro de la Asociación de Historiadores del Presente y colaborador del Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española. Preside la Asociación Entresiglos 20-21: Historia, Memoria y Didáctica, dedicada a la investigación sobre la enseñanza escolar de la historia reciente. Sus investigaciones versan sobre la historia del movimiento comunista en España. Ha publicado artículos sobre este tema en diversas revistas (Historia16, La Aventura de la Historia, Historia del Presente, Cuadernos Republicanos, Ebre38). Es autor de Comunistas sin partido: Jesús Hernández, ministro en la Guerra Civil, disidente en el exilio (2007). Es coautor, con Ángel Viñas, de El desplome de la República (Crítica, 2009).

Índice

Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     7

1. El arranque del exilio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     17
El archivo rodante y un tesoro enterrado . . . . . . . . . . . . . . . . . .     17
Y ahora, ¿qué? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     22
La Komintern marca el rumbo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     26
El pacto con el diablo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     29
La cúpula errante . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     38

2. Un partido, tres direcciones y media . . . . . . . . . . . . . . . . . .     45
En la patria del proletariado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     46
El sol se puso por el Este . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     48
República española, capital: México D. F. . . . . . . . . . . . . . . . . .     57
Contradanzas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     60
Navajas en el Buró . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     64
«El Partido se fortalece depurándose» . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     71

3. Patos y gnomos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     77
Disolverse en soda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     80
Interferencias fatales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     83

4. El interior . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     89
Desfondados y confundidos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     90
¿Hay alguien ahí fuera? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     94
«La Peque» y «los Audaces» . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     97
Políptico carcelario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     110

5. Interludio francés . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     115
Reconstruyendo una dirección efectiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     115
Fugitivos, carboneros, maquis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     121

6. Con los Aliados frente al nazifascismo . . . . . . . . . . . . . . .     131
En el ejército de las sombras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     133
«Los músicos» . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     136
El amigo americano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     141
¿Entrar en la melé? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     149
«Montez de la mine, descendez des collines, camarades!» . . . . . .     152

7. El partido en los tiempos de Yalta . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     159
Volando puentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     160
Giro y marcha atrás . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     163
Los Grandes viran el rumbo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     165
«¡A España!» . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     173
«Treinta y tres curvas tiene Arán» . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     176
«¡Qué partido tan hermoso habéis creado!» . . . . . . . . . . . . . . . .     179
«Damnatio memoriae» . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     183

8. La mano de hierro en guante de hierro . . . . . . . . . . . . . . .     191
Cubriendo huecos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     195
La campaña antimonzonista . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     197
Fulminando herejes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     206

9. Los falsos camaradas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     215
El enemigo en casa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     218
La caza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     222
Palos de ciego . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     232

10. Devastación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     237
Desmontando a «X» y «V» . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     244
Matar al mensajero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     254
Tiempos de desolación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     256

11. Los años perdidos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     263
«Si se abren huecos, apretemos las filas» . . . . . . . . . . . . . . . . . .     263
Las cuentas del PCE . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     265
Una empresa roja. La Enterprise Forestière du Sud-Ouest . . . . . .     272
Bolero-Paprika . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     276
Los restos del naufragio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     287

12. Vísperas de transición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     291
El encuentro con el demiurgo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     291
La agonía de la guerrilla . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     300
Al final del palo enjabonado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     304
Un pasado que no pasa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     307
Luces (y aún sombras) al final del túnel . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     318

Epílogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     325
Notas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     333
Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     377
Índice analítico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     389

 

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