«Cristina Fernández Cubas: “Vivimos un momento de profunda irritación” de M. Eugenia Ibáñez, en la lamentable

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«Han sido siete largos años de silencio literario. En el 2006, poco después de publicar Parientes pobres del diablo, Cristina Fernández Cubas sufrió un bloqueo que le dificultó la práctica de las dos aficiones de su vida: la lectura y la escritura. Fue incapaz de concentrarse en un libro y no había manera de reanudar la creación que había hecho de ella una de las mejores autoras de relatos del panorama literario español. Había muerto su marido, Carlos Trias, su primer lector, como Cristina solía repetir con frecuencia, y las rutinas compartidas en pareja durante tantos años se convirtieron en una tarea inabordable cuando pasaron a ser actos asumidos en soledad. Así quedó interrumpida una carrera que comenzó en 1980 con Mi hermana Elba, que siguió con Los altillos de Brumal, El ángulo del horror y Ágatha en Estambul, cinco libros con un total de veinte relatos, inquietantes, personalísima mezcla de fantasía y realidad, una breve producción  que, quizá por eso, ha mostrado una calidad muy superior a la habitual entre los montones de nuevos títulos que se acumulan en las librerías. Y tras Parientes pobres del diablo, silencio. Hasta que en el verano del año pasado sorprendió a su editorial al presentar un manuscrito que rompía con su trayectoria.No eran relatos, sino novela; no había inquietud, sino humor y, por si fuera poco, el libro no lo firmaba Cristina Fernández Cubas, sino Fernanda Kubbs. La obra, La puerta entreabierta, ha significado un cambio de registro que parece esconder un desdoblamiento de personalidad literaria, metamorfosis que la autora, nacida en Arenys de Mar (Barcelona) en 1945, nos explica a lo largo de esta entrevista…»

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