“De gesta y gesto”. Sobre “Baudelaire” de Walter Benjamin editado por Abada. Revista de Libros

baudelaire abada

“No ha de ser desatendido el informado lector que espera que aquí se glose una circunstancia singular: mientras se gestaba el Baudelaire de Abada, en Italia salía a la luz un hasta entonces desconocido material benjaminiano consistente sobre todo en un mosaico de citas de diversa autoría sobre el poeta. Giorgio Agamben lo había encontrado en 1981 en los depósitos de la Biblioteca Nacional de Francia –tras seguir indicaciones dadas por Georges Bataille en su correspondencia– y, junto con otros dos colaboradores, lo había organizado con criterios de crítica genética; como tampoco faltaron tribulaciones editoriales en el camino, al volumen lo adornaba cierto carácter de gesta. Y el Baudelaire nunca concluido de Benjamin veía de este modo acrecentados su misterio y su importancia en el seno de los Passagen-Werk.

Así pues, Abada estaba en ese momento poniendo en la pista de salida una edición extractada de la obra completa de Benjamin, cuya traducción (otra suerte de gesta), basada en el texto de Suhrkamp Verlag, es un cuidado proyecto ahora a punto de culminar. El Baudelaire de seiscientas páginas alumbrado poco podría ya haber absorbido del hallazgo agambiano sin dar al traste con su equilibrada arquitectura y sin que su pulso se viera descompensado por la proliferante cita. Él mismo integra ya el ineludible magma de citas y apostillas –decantado por Benjamin, a lo que parece, pero cercano a las doscientas cincuenta páginas– de la sección «J» de la Obra de los pasajes. Por otra parte, treinta años han mediado entre hallazgo y entrega en la empresa de Agamben; bien pueden las ediciones españolas tomarse su tiempo. Pues lo imprevisto no equivale aquí a una cualidad inalienable de la belleza, mal que le pese a Baudelaire.

A lo que vamos: al gesto de editor que firma José Manuel Cuesta Abad, dotando de legibilidad y articulación al conjunto. La columna vertebral del Baudelaire que nos ocupa está compuesta por «El París del Segundo Imperio en Baudelaire», «Sobre algunos motivos en Baudelaire» y «Parque Central» (pertenecientes a Charles Baudelaire. Un lírico en la época del altocapitalismo); vienen después «París, capital del siglo XIX» y las mentadas notas de la sección «J» de la Obra de los Pasajes; a continuación, el volumen ofrece el texto «La tarea del traductor», seguido de la versión que Benjamin hizo de los «Cuadros parisinos» (acompañada tanto del original francés como de la traducción española de Enrique López Castellón) y a la que se pone como coda benjaminiana la conferencia «Notas sobre los “Cuadros parisinos” de Baudelaire», del cercano a su muerte año 1939. El conjunto está amparado por la mencionada introducción de Cuesta Abad y por un epílogo de Juan Barja en los que cada firmante atiende a uno de los grandes batientes –estudio y traducción– del trabajo benjaminiano.

Así, en «De la traducción y su tarea», Barja –traductor de la Obra de los pasajes– recoge el guante tendido por el autor en el famoso «La tarea del traductor». Defiende éste como última meta de la traducción «expresar la estrecha relación entre las lenguas», pues es la complementariedad…”

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