«Debemos defender a los musulmanes europeos del racismo y del yihadismo» de Esteban Hernandez, en El Confidencial

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“Las comisarías francesas cuentan con una lista de indicadores para identificar sospechosos de radicalización que incluye descripciones como “barba larga sin bigote”, “indumentaria musulmana”, “cabeza rasurada”, “rechazo del tatuaje” o “pérdida de peso ligada a ayunos frecuentes” que son también reconocidos por buena parte de la población europea como signos de que podemos estar ante un posible terrorista. Como cuenta Santiago Alba Rico en Islamofobia. Nosotros, los otros, el miedo (Ed. Icaria) no es un exceso marginal ni un atavismo de las clases populares, sino algo tan instalado «como el fútbol de los domingos».

Es especialmente importante subrayar este tipo de consideraciones hoy, señala Alba Rico, porque “los musulmanes europeos son una minoría pinzada entre la presión racista y la yihadista”, a los que es necesario defender de una islamofobia y de un islamismo retrógrado y violento que se retroalimentan. Son dos discursos que simplifican enormemente la realidad y que por ello son muy pragmáticos para violentos de toda clase. “El ISIS no es la la radicalización del islam sino la islamización de la radicalidad. No hay más que darse cuenta de que el 52% de los jóvenes británicos no musulmanes se sienten atraídos por el ISIS y por su desprecio de la moral burguesa, de forma que los vídeos de ejecuciones no están destinados tanto a inspirar terror como a atraer a jóvenes nihilistas radicales. No olvidemos que el ISIS, por más que genere muertes en todas partes, es un fenómeno de la periferia del islam: el 25% de los voluntarios internacionales son conversos y hay muchos musulmanes de Occidente. La mayoría de sus portavoces hablan un árabe pobre con acento británico, quizá porque el ISIS ha crecido en las cárceles europeas”.

Este recrudecimiento de la violencia por parte de ISIS parecía imposible apenas hace cuatro años. En 2011, cuando se producen las intifadas y las revoluciones de la primavera árabe, “se habló repetidamente de la derrota definitiva de Bin Laden y Al Qaeda. La gente que salió a las calles pedía dignidad y libertades democráticas, lo que parecía dejar fuera de juego al islamismo radical. Hoy, sin embargo, lo que está ocurriendo es otra cosa, que definió muy bien Gramsci cuando dijo que los fascismos son resultado de revoluciones fallidas. El radicalismo es el producto de varias contrarrevoluciones que han reestablecido en el mundo árabe tres fuerzas mellizas: la intervención internacional, las dictaduras locales y las respuestas yihadistas. Son tres fuerzas zombies, pero que lo definen todo”…

Texto completo en http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-06-27/hay-que-defender-a-los-musulmanes-europeos-de-la-islamofobia-y-del-islamismo-violento_904733/