“Desde la heterodoxia: El Gran Casino” de Juan Laborda. vozpopuli

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“Desde estas líneas venimos argumentando que se está produciendo una reactivación de la  crisis sistémica iniciada en 2008. Es lo que en su momento bautizamos como la Segunda Fase de la Gran Recesión. Gente nada sospechosa como George Soros o Lawrence Summers parecen comprar también este análisis. Pero permítanme centrarme en el elemento de la arquitectura global que desde nuestro punto de vista está detrás de las dinámicas de expansión-colapso de la economía en su conjunto. Nos referimos al binomio bancos centrales – sistema bancario.

 La ortodoxia académica dominante, englobada en el Consenso de Washington, utilizó, y continúa usando, dos líneas básicas de política económica para hacer frente a la crisis sistémica iniciada en 2008, en lo que en su momento calificamos como una cínica perversión de las mismas, perturbando el uso para el cual fueron diseñadas. Por un lado, una política monetaria expansiva que es totalmente inefectiva en plena recesión de balances, sólo genera meras ilusiones ópticas, vía inflación de activos. Por el contrario, no genera ni renta ni inversiones productivas. Paralelamente, continúa la expansión de la deuda en la práctica totalidad de las democracias occidentales. Al final existe un predominio de lo que podríamos denominar inversiones especulativas frente a inversiones productivas. Pero en este diseño de política económica hay un jugador que desempeña un papel activo. Nos referimos al sistema bancario. Ahondemos un poco más en esta idea.

 

La política monetaria ha fracasado.

La expansión de los balances de los Bancos Centrales no ha reactivado el ciclo de inversión productiva de las principales áreas geográficas. La única institución relevante que ha presentado investigación contra la actual ortodoxia monetaria es el Banco de Inglaterra a través de sus Boletines Trimestrales. De dicha investigación, como ya saben ustedes, surgen varias ideas clave. Por un lado, la actual política monetaria sólo genera burbujas financieras e inmobiliarias sin afectar a la economía productiva. Por otro, los Bancos Centrales inyectaban liquidez masiva para que se mantuviera el status quo del sistema bancario, sin solucionar sus problemas de fondo. Pero con esa liquidez, como hemos dicho, sólo se originaban burbujas e inflaciones de activos.

Desde un punto de vista teórico el Banco de Inglaterra da soporte empírico una vieja idea defendida por los economistas postkeynesianos, totalmente diferente a la visión de la mayoría de los economistas y de la ortodoxia dominante -monetaristas, economistas de la oferta o keynesianos de la síntesis-. El dinero es endógeno, es decir, por mucho que se multiplique el tamaño del banco central si no circula el dinero dicha expansión no afectará a la economía real. Finalmente el Banco de Inglaterra documenta una idea que ya hemos detallado. La actual política monetaria aumenta las desigualdades.

 

El papel de la banca

Pero, ¿cuál es el papel que juega la banca? Vemos una breve retrospectiva. A principios de los 90 se empezó a desregular y eliminar la arquitectura financiera creada por Franklin Delano Roosvelt para evitar una nueva Gran Depresión. A la derogación de la Ley Glass-Steagall le siguieron normas que permitieron a la banca un mayor apalancamiento, o fiarse de la autorregulación que hacían los propios bancos. En este contexto se produjo lo que FDR quería evitar: un nuevo proceso de endeudamiento masivo de la economía ligado a burbujas financieras y/o inmobiliarias incentivado por el sistema bancario. Los beneficios bancarios son impulsados por el volumen de deuda siempre alrededor de un colateral -burbuja-. Como resultado se inició el mayor proceso de apalancamiento-endeudamiento de la historia.

Aplicando la Hipótesis de Inestabilidad Financiera de Hyman Minsky, estas fases suele acabar en una Gran Depresión o Gran Recesión. Después de una fase de acumulación de deuda, siempre retroalimentada por una burbuja financiera, en el momento en el que esas tendencias al crecimiento de la deuda privada terminan, la economía se desploma, y los precios de los activos financieros y/o de las casas se hunden, produciéndose una recesión de balances. No vale con confiar en que los bancos aprenderán de la crisis y se comportarán de manera más responsable. Tienen un deseo innato de extender deuda y tratarán de convencer a sectores no bancarios para asumirla (primero sector privado, ahora sector público)…”

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