Dos entrevistas con Iñigo Errejon. Estudios de Política Exterior y cuartopoder

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En Estudios de Política Exterior se publica la entrevista siguiente que firma Eduardo Soto-Trillo. “Íñigo Errejón se inició en la práctica de la política en Bolivia, en 2006. Tras varios años de movilizaciones anti-neoliberales, Evo Morales acababa de llegar al poder e iniciaba un profundo cambio del orden político. Aquella experiencia marcó de forma decisiva su pensamiento político. Conversamos con él analizando el proceso boliviano y su paralelismo con el proyecto político de Podemos.

La entrevista se desarrolla en su despacho, en la sede de Podemos. No se ven libros ni papeles, nada, todo está en su mente. Él es la mente. Alrededor, el enjambre de militantes vibra en este año electoral. Impresiona el contraste de su aparente fragilidad física, esa inocente mirada azul, y su sólida fortaleza interior, que se manifiesta en un discurso de ángulos perfectos. Tras sus gafas de combate, escucha mis preguntas concentrado, bajando los ojos, aferrado al lápiz que sostiene entre sus dedos, para después, como un águila, sin apenas esperar, desplegar su denso análisis repleto de puntos y aparte. Entonces sí, me mira fijamente, impasible.

Estar tocando Historia

“De repente, me encontré con un proceso de cambio político enormemente vivo, que me enfrentaba a muchas dificultades porque una buena parte de las categorías que traía en la maleta para entender lo que sucedía no me permitían explicarlo muy bien. Una tensión que es la que, en verdad, constituye la democracia, la tensión de los de abajo. La gente que tiene la peor parte  empujando para impugnar, para cambiar ese orden”. Tenía veintitrés años. “Y eso para mí tuvo una parte de pasión personal, pasión que tiene que ver con el compromiso. La sensación embriagadora de estar tocando historia, una especie de ansiedad por registrarlo todo”. Al poco de llegar, recogía en un artículo una pintada descubierta en uno de los muros de la universidad de La Paz, Creían que nos mataban y nos estaban sembrando, que resumía aquellos años de lucha contra la política neo-liberal.  “Pero en la parte intelectual me encontré con muchas dificultades. Los científicos sociales no tenemos laboratorios, menos mal, pero si uno puede estar inmerso en un proceso de cambio, de esos en los que meses cambian años, es inevitable no cuestionarse los conceptos con las que te aproximas a las cosas, y a mí en concreto el proceso político boliviano, y muchos de los procesos de cambio político de signo popular que hay en América Latina me sirvieron para una concepción diferente de la política”.

El MAS, Movimiento al Socialismo, de Evo Morales acababa de llegar al poder por las urnas. “Cuando yo veía quién conformaba la nueva Asamblea: las mujeres campesinas amamantando, diputados que asistían a sesionar con el casco de minero… claramente te dabas cuenta de que habían entrado en los lugares del poder gentes que no lo habían tenido y que eso había despertado una reacción inmediata, furibunda, de quienes habían entendido que esos lugares del poder les pertenecían por derecho”. El MAS promovía un cambio radical en el país a través de una nueva constitución. “El Estado tenía que adaptarse a las diferentes formas de ser boliviano. El país real hablaba muchas lenguas y el país oficial hablaba una”. Pero no habían conseguido los dos tercios de la asamblea necesarios para aprobarla. El trabajo del joven Errejón consistía en asesorar a esa nueva mayoría a defender sus posiciones. “Me acuerdo que una buena parte de la oposición conservadora montó en cólera por un artículo que yo siempre les decía –me encantaba decirlo siempre en las discusiones– gente, esto está en la constitución española, la constitución pactada después del franquismo, que la propiedad está subordinada en última instancia a su función social. Y allí aquello supuso casi un choque de trenes que estuvo a punto de hacer descarrilar el proceso constituyente”.

“La tesitura que tenemos en España es si se reforma por abajo o si se reforma por arriba”

Análogamente al surgimiento de Podemos con la crisis económica, el MAS había surgido como un pequeño partido durante el lustro de movilizaciones contra los gobiernos conservadores. “Toda movilización es mucho más siempre que el conjunto de personas que sale a protestar a la calle. Si es profunda, si tiene impacto, hay siempre un elemento de transformación, de las gafas a través las cuales vemos la realidad, de qué sentido damos a las palabras. Hechos que hasta ayer nos parecían naturales, hoy de repente nos parecen intolerables. Sectores que hasta ayer pensaban y vivían con las palabras de los gobernantes, de repente le dan otro sentido. Cuando el orden político no es capaz de integrar o satisfacer las principales quejas que recibe y se le acumulan, es un orden que empieza a tener dificultades para conseguir estabilidad. Entonces, si del ‘qué hay de lo mío’, una reivindicación parcial, pasa a coaligarse fundando una voluntad general diferente, eso es a lo que llamamos un ‘pueblo’, y eso siempre está en el origen de todo orden político nuevo. Todos los que desafían el status quo tienen que tratar de coaligar la suma de voluntades de cambiarlo, articulándolas de manera que ofrezca un sentido de país alternativo. Cuando son capaces de hacer eso son momentos en los que se produce el cambio político”. Y así ocurrió en Bolivia bajo el liderazgo de Evo Morales, “el MAS tuvo la capacidad, la virtud, y esto es siempre un poco de olfato, un poco de audacia y un poco de suerte, de colocarse como el articulador posible de una acumulación popular de fuerzas que hasta ese momento había sido capaz de destituir gobiernos y de poner un veto a las medidas de desposesión neoliberal, pero incapaz de producir un poder político diferente”…

Texto completo en http://www.politicaexterior.com/actualidad/el-laboratorio-boliviano-de-inigo-errejon/

 

La entrevista en cuartopoder. El entrevistador es Miguel Muñoz: “Sobre él recae gran parte de la responsabilidad en la irrupción de Podemos. Diseñó la exitosa campaña de las elecciones europeas y este año ha hecho lo mismo en las autonómicas e incluso en las municipales asesorando a Ahora Madrid. El secretario político y número 2 de la formación liderada por Pablo Iglesias hace autocrítica pero se mantiene firme al considerar a su partido como el instrumento más útil para el cambio pensando ya en las generales. Íñigo Errejón (Madrid, 1983) recibe a cuartopoder.es en su despacho de la sede de Podemos. Está escribiendo en su portátil. “Si no paro, sigo toda la tarde”, comenta. Es la tarde de los cambios en la estructura del PP y sonríe cuando se le comenta que Jorge Moragas será el jefe de campaña.

¿Qué escenario político, analizado ya más fríamente, nos ha dejado las elecciones del 24 de Mayo?

— Si tuviéramos que fijar hitos en el proceso de cambio político que está viviendo España, el primero sería el 15 de mayo de 2011. No fue capaz de modificar la correlación de fuerzas en las instituciones pero sí que lo fue de modificar el terreno cultural y el sentido común de época. Puso a las élites tradicionales a la defensiva. Se crearon las condiciones para su posible derrota política. Después, aparte de más cosas, sucede el 25 de mayo de 2014 en el que la irrupción de Podemos en las europeas, aunque muy modesta en términos cuantitativos, abre una grieta fundamental. Esa irrupción no es el resultante necesario de la suma de protestas o de enfados. Hasta entonces el panorama político estaba caracterizado por un movimiento de péndulo. Por una parte son los sectores privilegiados los que dan por roto el pacto del 78 y avanzan inaugurando por primera vez en tres generaciones una situación en la que los hijos van a vivir peor que los padres. Esto erosiona la adhesión de las clases medias al bloque dominante. De repente esas clases van a tener menos motivos para la obediencia y la lealtad porque el ascensor de la movilidad social se queda bloqueado. Además crea una cosa muy rara, que es darle un carácter progresista a la meritocracia. Normalmente siempre juega en favor de los proyectos políticos conservadores y de repente puede ser vivida como el mecanismo por el cual muchos sectores denuncian que las instituciones están monopolizadas por los peores. Al mismo tiempo, las élites están cada vez menos legitimadas. El 25 de mayo dice que se puede ganar. Esa ilusión no es un truco retórico y corre como la pólvora. Tiene un efecto aglutinante mucho mayor que la discusión de muchos programas…”

Texto completo http://www.cuartopoder.es/deidayvuelta/2015/06/20/errejon-la-mayoria-de-la-gente-que-quiere-cambio-no-percibe-que-la-herramienta-util-sea-iu/3557?am_force_theme_layout=desktop&nomobile=false