“El declive del proyecto europeo de integración” de Carlos Berzosa, en la Fundación Sistema

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“El miércoles 6 de marzo acudí a la entrega del premio Gaziel de biografías y memorias a Enrique Barón por su obra “¿Más Europa? ¡Unida!”. Enrique Barón ha sido europeísta desde su juventud, a lo que contribuyeron sus viajes y estudios por la Europa democrática de los países desarrollados y que gozaban de un Estado de Bienestar, mientras que en España se padecía el franquismo y un aislamiento sobre lo que estaba siendo la integración europea. Su vocación por esta Europa avanzada también la demuestra por la cantidad de idiomas que conoce y habla, que hacen de él un gran políglota. Ha tenido a su vez una experiencia en la Unión Europea (UE) como europarlamentario y presidente de la cámara. Tiene, por tanto, suficiente capacidad intelectual y experiencias concretas para que escriba con gran conocimiento de causa. Esto, sin lugar a dudas, hace que este libro sea de un gran interés, aunque no se compartan todas las ideas que él mantiene sobre la UE.

En realidad, lo que invita a la reflexión la lectura de esta obra es la desviación que se ha sufrido del proyecto inicial de lo que supuso El Mercado Común en sus orígenes, los cambios que se han introducido, y a la situación a la que hemos llegado en la actualidad. Si se analiza el camino recorrido por el proceso de integración en Europa se llega a la conclusión de que ha tenido sus avances, sus retrocesos, sus frenos y sus acelerones. A lo largo de la historia se comprueban los éxitos cosechados y los fracasos obtenidos. De la idea de crear un Mercado Común se pasó a la denominación de Comunidades Europeas y finalmente a la Unión Europea, que tiene unos objetivos más ambiciosos al pretender lograr una mayor interdependencia entre los países miembros.

La creación del Mercado Común tuvo en sus inicios unos objetivos económicos, pero también políticos, como era dar una solución al caso alemán que había originado dos sangrientas guerras mundiales en lo que iba de siglo. No era ajeno a ello el de contribuir a la creación de una Europa fuerte en el mundo capitalista occidental, que hiciera frente a la otra Europa que había quedado tras la Segunda Guerra Mundial dentro de la órbita soviética. La división de Europa y de Alemania era, por tanto, lo que impulsaba esta integración en lo que fue durante tantos años el enfrentamiento Este-Oeste.

El Mercado Común tenía en sus planteamientos iniciales la creación de un área en la que hubiese libertad de circulación de mercancías, capitales y trabajo. No obstante, no se trataba solamente de establecer un área de libre comercio como fue más tarde la EFTA y determinados procesos de integración en otras regiones del mundo, sino que se arbitraron desde el principio Fondos Estructurales que sirvieran de compensación a los fallos del mercado. Se crearon al mismo tiempo instituciones políticas que regularan y dirigieran la integración económica. Se estableció una política común como fue la agraria, que ha sido durante muchos años la única política única que ha habido en la integración económica…”

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