“El euro: un camino largo y sinuoso” de Rogelio Biazzi, reseña de “Bordeando el abismo” de Jaime Requejo. Revista de Libros

bordeando

“The long and winding road, that leads to your door
Will never disappear, I’ve seen that road before
It always leads me here, Lead me to your door

John Lennon/Paul McCartney, Long and winding road

Bordeando el abismo es una road movie hecha libro. Una especie de juego de la oca en el que se dibuja el camino que ha seguido la Unión Europea en la adopción de una moneda común. En el «tablero de juego» se ve la senda que hemos recorrido como grupo económico hasta el punto en que nos encontramos y hacia dónde nos dirigimos con dos escenarios alternativos: uno, en el que fracasamos como zona monetaria única; y otro, en el que ganamos la partida si logramos vencer las dificultades que nos vienen del propio diseño de este proyecto común. El autor nos entrega un centenar y medio de páginas, bien escritas, en las que analiza los problemas que han surgido en el proceso de unificación monetaria europea. Pero lo interesante es que no se queda ahí, sino que propone soluciones o, al menos, señala caminos a transitar para que puedan superarse los escollos. Lo dicho, el autor nos dibuja un mapa que muestra lo hecho hasta aquí y lo que hay que hacer para seguir adelante en mejores condiciones que las que actualmente atravesamos.

En el primer capítulo se narra la gestación del euro como moneda comunitaria. La narración no ahorra detalles e incluye datos macroeconómicos de los países que conformaron la zona monetaria única. Requeijo sostiene que la moneda única era un empeño francés, dada la situación de desventaja relativa del franco frente al marco. Esa situación dio lugar a suspicacias en la opinión pública francesa –cuenta el autor–, que mordazmente señalaba que «la política económica de Francia no se decidía en París, sino en Fráncfort». Llama la atención la vigencia la de esta frase cambiando Madrid por París y Bruselas por Fráncfort. La tesis de la debilidad de la moneda francesa frente a la alemana es acertada, aunque esta situación de debilidad comparativa no era sólo un fenómeno de naturaleza cambiaria. La economía gala, competitivamente muy por debajo de la de Alemania, tenía serios problemas para mantener el valor de su moneda. El sistema europeo de cambios estables, con el ECU y el mecanismo de cambio e intervención, entre los países miembros se había convertido en un quebradero de cabeza para Francia. Por ello pensaba que la moneda única bastaría para arreglar sus problemas.

En torno a este tema, cabe reforzar la tesis sobre los motivos para crear el euro, como un intento por superar el statu quo creado por los Acuerdos de Bretton Woods, la sustitución del patrón-oro por un patrón-dólar y la flotación del dólar después del año 1973. Tras los Acuerdos, las monedas convertibles a oro (dólar y libra) eran las «moneda ancla» de las euromonedas. A partir de 1967 la libra dejó de serlo y, por ello, se habla finalmente de patrón-dólar. En el sistema de pagos internacionales de la posguerra, la mayor parte los europeos no comerciaban entre sí, sino a través del dólar. De hecho, monedas como el marco alemán o el franco francés no fueron fácilmente aceptadas como medio de pago en el comercio mundial hasta 1970. En el año 1973, el dólar se devalúa y se establece un tipo de cambio flotante. Así las cosas, y además de la insistencia francesa para solucionar sus problemas monetarios –anclados en el fondo en su infracompetitiva economía–, la flotación del dólar es la antesala por la que Europa decide crear el euro como tipo de cambio fijo entre monedas europeas que flotasen en conjunto frente al dólar…”

Texto completo en http://www.revistadelibros.com/resenas/el-euro-un-camino-largo-y-sinuoso