«El prisionero nº11 de la Santa Inquisición» de Christophe Belaubre, en el Boletín de la AFEHC

inquisición

«Este trabajo explora el tema de las relaciones entre justicia eclesiástica y sociedad colonial en el Reino de Guatemala a finales del siglo XVIII1. La Inquisición española, sujeta a la autoridad del poder real, se distinguía de otras instituciones existentes en Europa de ese tiempo2. Nombrados por la Corona, los Inquisidores gozaban de una condición privilegiada, que le daba mayor peso a su función de agentes de represión del Estado colonial. El Consejo de la Santa Inquisición formaba parte del aparato del Estado con un rango equivalente al Consejo de finanzas o el de Indias. Mas aún, su adhesión y defensa de la ideología dominante convertía al Santo Oficio en uno de los pilares del sistema colonial, ya que protegía la civilización española de impurezas y barbarie. Para estudiar esta imbricación entre el poder civil y la institución religiosa, seguimos los conversos que fueron perseguidos por la Inquisición durante todo el período de la dominación española en América y eran obligados a vivir su fe en la clandestinidad, ya que en 1492 no habían podido escoger entre una sincera conversión al cristianismo o el abandono definitivo del país3. Aquellos que adoptaron una posición de resistencia pasiva se enfrentaron a una política violenta y vivieron entre el miedo y una forma de desafío ante la sociedad de « viejos cristianos ». Muchos de estos conversos se replegaron sobre sí mismos y contribuyeron a incrementar las inquietudes de sus congéneres, quienes los consideraban siempre con sospecha, desprecio e incluso con odio4. Si bien constituían una minoría – ciertamente incluyente en las ciudades españolas –, siempre interesaron a los aparatos encargados de vigilar la pureza de la religión y castigar la transgresión, en especial a los jueces de la Inquisión, pero de igual manera al aparato del Estado, preocupado por uniformizar costumbres, normalizar conductas y centralizar la autoridad5. Aunque la historiografía sobre el trato de los conversos por el Santo Oficio en España y América es abundante6, hay algunas monografías sobre la función de la Inquisición en la región novohispana7. Hay dos historiadores guatemaltecos que retomaron el tema, pero sus trabajos están ya desactualizados, peor aún, no generaron mucho interés en el campo8. Afortunadamente en los últimos años varias investigaciones orientadas hacia el conocimiento de la condición femenina y de las poblaciones marginales en la época colonial retoman los archivos del Santo Oficio de la Inquisición9.

 

Una rápida revisión de las estadísticas publicadas por Chinchilla Aguilar indica que la Inquisición concentraba su acción en la vigilancia de prácticas religiosas de la minoría española (desde la Cédula Real del 23 de febrero de 1575). Los conversos de ascendencia judía que huían de las persecusiones en España eran controlados cuando se sospechaba de su presencia en América10. Este número reducido de juicios inquisitoriales se explica por la débil presencia criolla en la región11, pero también porque en España la Inquisición fue bastante eficaz, erradicando físicamente a todos aquellos que practicaran un cripto-judaísmo más o menos comprobado. Es posible que nunca haya habido suficientes conversos en el Reino de Guatemala para formar una comunidad…»

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