“El sol de invierno”. Mini-crónicas catalanas 119. Andreu Claret.

Mini-crónicas catalanas/119
EL SOL DE INVIERNO. Calienta poco pero es cuando el cuerpo más lo necesita. Para regular el ánimo, el sueño, las defensas y mantener los niveles de vitamina D. Hoy empezaba el invierno y el sol era pálido, incierto, como lo eran los mensajes que llegaban de la Llotja de Mar, aún así era un sol bienvenido. Del corazón de Barcelona llegaban mensajes de diálogo que se superponían a las imágenes de una calle tensa pero comedida. Según como se mire, poco hay que celebrar tras un consejo de ministros que no ha pasado de los gestos. Y tras una reunión de Sánchez y Torra, en Pedralbes, que sólo ha servido para pactar los desacuerdos. Todo es demasiado frágil, aún, para pensar que la política le va a ganar la partida a la judicialización, pero hay motivos para la esperanza. El hecho de que el apocalipsis que auguraban algunos no se haya producido es un hecho relevante. Muy relevante. Sólo hace falta ver como se han puesto los derechas españolas y como han reaccionado aquellos independentistas que tienen como única estrategia llamar al mal tiempo. Ha salido un sol algo empañado pero suficiente como para notarlo en la piel. Sánchez y Torra se han reunido, el Consejo de Ministros ha deliberado en el corazón de Barcelona, decenas de miles de catalanes han salido a la calle para recordar que nadie debe llevarse a engaño mientras haya presos en las cárceles, y los Mossos, denostados por unos y otros, han cumplido con su papel con profesionalidad. Y no ha pasado nada. Mejor dicho, ha pasado algo: que hoy las cosas están algo mejor que ayer. Unos pensarán que lo de Tarradellas y Companys sabe a poco. Otros denunciarán a Pedro Sánchez como un vende patrias.Pero el 21-D del 2018 pasará a la historia como el día en que un político que heredó una situación endiablada intentó cambiar el curso de este largo conflicto. Nadie sabe si Sánchez lo conseguirá, y todo el mundo sabe que se le vendrán encima aquellos que han hecho del conflicto catalán su modus vivendi. En Madrid lo pondrán a parir. En Barcelona intentaran ridiculizarlo. ¿Pero acaso había otro camino? El Partido Popular, Ciudadanos y Vox no cambiaran de actitud porqué huelen a sangre y están en una estrategia de acoso y derribo. La gran incógnita es saber si la oferta de Sánchez calará entre aquellos sectores del independentismo que quieren hacer política. Oriol Junqueras y los sectores más razonables del PDeCat tiene la palabra.