“El último magnate”. Documental sobre la vida del empresario Horacio Echevarrieta dirigida por Jose Antonio Hergueta (2011)

El_ultimo_magnate-445592220-large

Ficha técnica

        Título: EL ÚLTIMO MAGNATE.

        Largometraje documental

        Duración: 80 min (y versión 52 min.)

        Soporte: HD

        Idiomas: castellano, euskera, alemán e inglés

        Fecha de rodaje: 2009-10

        Fecha de estreno: noviembre 2011

        Dirección: José Antonio Hergueta

        Realización: Olivier van der Zee

        Guión: José A. Hergueta y Olivier van der Zee

        Música original: Antonio Meliveo

        Fotografía: Olivier van der Zee y Antonio Belón (ambientaciones)

        Montaje: Olivier van der Zee

        Dirección de arte (ambientaciones): Luis Manuel Carmona

        Narrador: Tuco Nogales

        Coproductores: Bob Visser y Erik Loestch

        Producción ejecutiva: José A. Hergueta y David Berraondo

 

 

 

“HORACIO ECHEVARRIETA (el ciudadano Kane español)

Echevarrieta es un personaje clave en la España de principios del siglo XX, comparable en muchos sentidos –y salvando las distancias- al norteamericano William Randolph Hearst, que tan bien retrató Orson Welles en su película “Ciudadano Kane”: alguien que lo fue todo, tuvo el mundo en sus manos, y finalmente lo perdió por una suerte de coincidencias, empeños equivocados y falta de adaptación a los nuevos tiempos.

 La celebridad de Horacio Echevarrieta terminó en el más absoluto de los olvidos y hoy son muy pocas las personas –básicamente historiadores y curiosos- a quienes suena su nombre.

 Miembro, por nacimiento, de la burguesía bilbaína de Neguri, y propietario de numerosas empresas (minas, madereras, hidroeléctricas, etc.), también un periódico, El Liberal, supo estar en primera línea de los negocios que se le fueron presentando (como el Ensanche de Bilbao, la Gran Vía de Madrid o el Metropolitano de Barcelona, de cuya línea 2 era socio, entre muchos otros) y de la política, que le llevó en tres legislaturas como diputado por Bilbao a las Cortes por el partido republicano que había fundado Nicolás Salmerón.

 Reprodujo también las excentricidades de los magnates de la época, al disponer de varias mansiones, colecciones de arte, automóviles de lujo, y diversos yates para sus viajes, sus actos sociales y también el disfrute de su pasión por navegar.

 Fue precisamente en uno de sus veleros que alcanzó máximas cotas de popularidad, al negociar desde él, en la bahía de Alhucemas, el rescate de los soldados españoles que el caudillo rifeño Abd-el-Krim había tomado como prisioneros tras la matanza del llamado Desastre de Anual. Abonó los cuatro millones de pesetas en metálico que exigían, y permaneció como último rehén hasta que fue liberado el último cautivo. Esta actuación convirtió a Echevarrieta en personalidad del momento y en amigo personal del rey Alfonso XIII y del dictador Miguel Primo de Rivera, que pocos meses después se pondría al frente del gobierno.

 Estas amistades abrieron una nueva época –de primera página nacional- a don Horacio, y le costaron un enfrentamiento con altas instancias militares (opuestas a la negociación con los rifeños) y, sobre todo, con los líderes políticos, muchos de ellos compañeros de partido o incluso receptores de sus dádivas, que aspiraban a instaurar un régimen republicano en España: Indalecio Prieto (amigo, a pesar de la rivalidad política en la circunscripción de Bilbao, y que le adquirió el diario El Liberal) o Alejandro Lerroux, entre otros.

Esta ruptura (más de imagen que de ideas) le pasará factura a Echevarrieta cuando, con la República, vengan las horas malas para sus negocios. Una cadena de infortunios en la política (para salvar sus negocios) le conducirán a la cárcel durante la II República, sin que esto resuelva las dudas que sobre él posó el régimen franquista. Esta decadencia culmina en 1947 con la explosión del astillero que conmociona a la ciudad de Cádiz. Echevarrieta abandona su último gran negocio, la joya de su corona, y la causa de su ruina… y desaparece suavemente, entendiendo que su tiempo había pasado.

 Atrás, sin embargo, quedaban los años dorados en la cima de la política y la sociedad, rodeado de las más altas figuras, e involucrado en los negocios más pujantes: empresas energéticas como Iberdrola, líneas aéreas como Iberia, y la más moderna tecnología, la que iba a transformar España y Europa en el siglo XX, y que puede decirse que pasó por sus manos.

 Fue una personalidad única y extraordinaria, a la que es más fácil percibir que juzgar. Ambicioso, intuitivo y valiente, quizá oportunista sin que esto excluya el compromiso que mantuvo con su tierra y del que pudo desencantarse ante la dimensión pública que tuvo por delante.

 Este documental se centra en los negocios que, entre 1924-29, estableció con Alemania a través de Wilhelm Canaris y de Walther Lohmann, y gracias a los cuales desarrolló en España la más sofisticada tecnología de la época, algunos de cuyos frutos son aún visibles en el panorama mundial.

 No pretende ser una biografía lineal o crítica, esa labor la dejamos para otro programa exhaustivo o incluso para una eventual película o serie de ficción, pues el material es comparable al de Hearst o Howard Hughes, por citar algunos casos célebres del otro lado del Atlántico. Lo que nos interesa y fascina es la originalidad y ambigüedad del personaje, su capacidad para moverse en circunstancias distintas, en un mundo cambiante, y poder sobrevivir a ciertas transformaciones, aunque finalmente quede, también, obsoleto al mundo que él mismo había soñado (la República).

 A través de pinceladas y, sobre todo, de sus temerarias actuaciones en el mundo de los negocios, el espectador dispondrá de elementos para hacerse un juicio de valor que, en todo caso, no es objetivo de este documental ni de sus autores.

 Los años 1926-29 centran la máxima gloria y también el declive del genio de los negocios que fue Horacio Echevarrieta, en ellos y en la intriga generada con la trama industrial-militar alemana, se centra “El Último Magnate”.

 La transformación de los últimos restos visibles de su legado, apoyarán este efecto de la memoria: el hoy Jardín Botánico-Histórico de Málaga (antigua Finca La Concepción), el lugar del astillero de Cádiz (hoy base para el nuevo y esperado puente de la Bahía) o las viejas galerías de su caserón de Neguri, pendientes de convertirse en un hotel de lujo sobre el puerto deportivo de esta exclusiva zona entre Las Arenas y Getxo”.

 

 En el blog http://elultimomagnate.blogspot.com.es/ puede encontrarse una amplia información sobre este documental

 El documental está en http://alacarta.canalsur.es/television/video/el-ultimo-magnate/598102/127