“Elena Medel nos redescubre a un Machado más complejo”. Entrevista de Anna Maria Iglesias en eldiario.es

mundo mago

“Antonio Machado anheló siempre poder vivir largas temporadas en la capital, yo en cambió llegué a Madrid por primera vez hace cuatro años. Sin dormir por los nervios, entrevisté a Eduardo Chapero Jackson por su documental ‘Los mundos sutiles’, una relectura a través de la danza y el cine de Campos de Castilla. Cuatro años después, Antonio Machado me vuelve a traer a la capital, esta vez para encontrarme con Elena Medel, poeta y editora de la imprescindible La bella Varsovia, editorial dedicada a la poesía contemporánea. Medel acaba de publicar ‘El Mundo Mago’ (Ariel), una invitación a redescubrir a un Machado desconocido y diverso.

La obra de Medel es, sobre todo, una relectura, tan apasionante como sugestiva, de la amplia obra poética machadiana, que no sólo resulta inagotable, sino que reclama salir de los esquemáticos y reductivos corsés en los que desde demasiado tiempo permanece atrapada. Tras cuatro años y dos relecturas del poeta, Machado reclama, una vez más ser releído y Elena Medel nos demuestra con su extraordinario ensayo que no se acaba nunca.

Aparentemente, la entrevista debería iniciarse con la pregunta: ¿Quién era Antonio Machado? Sin embargo, en el ensayo desmientes la posibilidad de esta pregunta afirmando, a partir del análisis de sus heterónimos, que hay muchos Antonio Machado.

En efecto, no ya una sola posible definición para el poeta. Lo curioso es que, por lo general, la imagen de Antonio Machado que tenemos es la del poeta del compromiso, la de un hombre bueno y profesor entregado, y ciertamente es una imagen acertada que es posible encontrar rastreando en su biografía o en sus poemas. Sin embargo, en el trabajo de lectura y relectura de la obra de Machado que he realizado para este ensayo, aquello que me ha interesado más ha sido observar que, más allá de los heterónimos, existen muchos y muy diferentes Antonio Machado. En mi relectura, he encontrado a un poeta que decide, a inicios del siglo XX, contar una misma historia a través de diversas formas y diversos géneros entremezclados en un mismo libro; en La tierra de Alvargonzález me he encontrado con un poeta que juega con el fragmento y las formas hiperbreves en los proverbios; con un poeta, no sé si llamarlo vanguardista, pero sí juguetón con el lenguaje y que confía en todas las posibilidades que éste le ofrece. Esta es la imagen de Machado que no teníamos y que yo he tratado de recuperar; de ahí que en el ensayo pienso y propongo también un Machado feminista cuya voz, si bien no tanto en sus poemas, podemos escuchar en determinadas declaraciones y sobre todo en distintos artículos y en su teatro.

Entre los heterónimos se establece una dialéctica contradictoria, en tanto que se desmienten entre ellos o adoptan posturas poéticas e ideológicas opuestas. En el ensayo haces hincapié en el feminismo de Machado que se contrapone con el anti-feminismo de Abel Martín.

Sus heterónimos debaten y se oponen, no hay un discurso único. Lo erróneo ha sido que casi siempre se ha pensado y se ha definido a Antonio Machado como un poeta que escribe acerca del amor, de la soledad, como un poeta que utilizó su propia vida y sus propias experiencias para componer sus versos. Por lo contrario, creo que Antonio Machado es un poeta muy poco autobiográfico en tanto que él decide hablar del amor como pretexto para hablar de otros temas. De ahí que el juego con los distintos heterónimos le permita construir un discurso más plural y con distintas connotaciones.

Es decir, se ha cometido el error de leer a Antonio Machado quedándose sólo con lo más superficial…

En uno de sus poemas, Machado cuenta cómo acude a misa junto a Leonor y es precisamente allí, en ese ir a misa, en el que el yo poético expresa el amor que siente por Leonor. Sin embargo, el amor es solamente uno de los temas que vertebran el poema, casi podría decirse que es la excusa, puesto que lo que realiza Machado a través de los versos es una reflexión acerca del rol de la religión en la sociedad española. No debemos limitarnos a ver sus poemas como un conjunto de referencias biográficas, puesto que nos equivocaríamos tanto en la consideración del poema como en la consideración de su biografía: su padre, por ejemplo, fue alguien que tuvo una extraordinaria importancia en su formación y, sin embargo, apenas aparece en sus poemas.

Y, sin embargo, Antonio Machado es, al menos en lo referente al siglo XX, el poeta del que más lecturas –o malas lecturas- biográficas se han realizado.

Antonio Machado tiene mucho que ver con nuestra educación sentimental; junto con Federico García Lorca, es uno de los pocos autores que ha pasado de poeta a mito. Todos hemos leído a Machado en el instituto, todos tenemos una antología poética de Machado en casa, todos hemos escuchado la musicalización que hizo Joan Manuel Serrat de sus poemas; en definitiva, Machado forma parte de nuestra educación desde siempre. Es precisamente por esto que la imagen icónica del poeta resulta tan potente.

Machado, afirmas, forma parte de nuestra biografía lectora. ‘El mundo mago’ puede pensarse también como un ensayo sobre la lectura: relees a Machado y recorres las capas de lecturas previas que modifican y conforman la nueva lectura.

Antonio Gamoneda, poeta que a priori no puede estar más lejos de la poética de Machado, formula una idea que a mí me gusta mucho y que repito a lo largo del libro: Gamoneda habla del lector como reescritor. Durante la lectura, el poema pertenece al lector, puesto que si bien lo ha escrito otra persona completamente distinta, es el lector quien lo completa con las propias experiencias de vida, con las propias experiencias de lectura, el lector es quien lo termina. En este sentido, creo que Machado comparte la idea de Gamoneda en cuanto que es un autor que deja espacio y da libertad al autor para que éste complete los poemas y así termine de escribirlos a través de la lectura…”

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