“En defensa de un impuesto mínimo a las grandes empresas” de Juan Laborda, en vozpopuli

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“A lo largo de las tres últimas décadas uno de los aspectos económicos más relevantes en la mayoría de las economías occidentales han sido los distintos acuerdos de reducción de impuestos concentrados especialmente en las grandes empresas. Ello demuestra lo poco que les preocupaba, y preocupa, a los gobernantes de turno el déficit público, siempre que determinados grupos de presión consiguieran sus correspondientes regalos fiscales.

Mientras que la exigencia hacia distintos gastos, desde infraestructuras hasta educación, pasando por sanidad o dependencia, va en aumento; la laxitud que caracteriza los regalos fiscales a las grandes corporaciones crea agujeros en el presupuesto sin que los políticos de turno se preocupen por ello lo más mínimo.

A la vez que los beneficios a familias y trabajadores están sujetos siempre a determinadas condicionalidades, las grandes empresas en absoluto tienen que pasar por aros semejantes. Es muy llamativo, por ejemplo, como en los Estados Unidos, Reino Unido o España los conservadores muestran una falta de preocupación por el déficit cuando sus donantes y amigos se llevan el botín. En el caso español echen una ojeada al rescate bancario, a la quiebra de las autopistas, al déficit tarifario…

Las grandes corporaciones presentan un tipo efectivo de gravamen sobre su resultado contable indecentemente bajo, por obra y gracia de privilegios fiscales y deducciones ineficientes

La fiscalidad de las grandes empresas españolas

Pero, ¿cuál es la radiografía fiscal de las empresas patrias? Las grandes corporaciones presentan un tipo efectivo de gravamen sobre su resultado contable indecentemente bajo, por obra y gracia de privilegios fiscales y deducciones ineficientes, aderezado además con condimentos adicionales. Por un lado, operan en paraísos fiscales. Por otro, realizan ajustes de consolidación sin ninguna motivación económica. Finalmente, reducen su resultado contable para el cálculo de la base imponible del impuesto compensando pérdidas de ejercicios anteriores. Ésta situación se produce cuando la Inspección de los Tributos sólo puede comprobar la legalidad de las pérdidas de los últimos 10 ejercicios mientras que las empresas pueden compensar las generadas en los últimos 18 años y, a partir de 2011, sin límite temporal alguno. En definitiva, ¡un despiporre! Pero vayamos a algunos datos.

El tipo efectivo de gravamen de los grandes grupos empresariales españoles ha sido en 2014 del 7,4% de su resultado contable. En 2013 lo fue del 6,3%. Por el contrario, el resto de las sociedades, es decir, las pequeñas y medianas empresas de este país han soportado un tipo efectivo de gravamen del 13,8% de su resultado contable. Además, la recaudación del Impuesto sobre Sociedades en 2014 ha sido un 58% inferior a la obtenida en el ejercicio 2007. Finalmente, 32 de los 35 grupos del IBEX operan en paraísos fiscales con 540 filiales.

Respecto a los ajustes de consolidación, en 2013 el importe de los mismos ascendió a 71.100 millones de euros, más del triple de la exención por doble imposición de las grandes empresas, que se elevó a 20.100 millones de euros en ese ejercicio 2013. Por otro lado, en ese ejercicio los grupos consolidables redujeron su resultado contable, para el cálculo de la base imponible del impuesto, compensando pérdidas de ejercicios anteriores por importe de 3.900 millones de euros. Las pequeñas y medianas empresas lo hicieron compensando pérdidas anteriores por importe de 13.600 millones.

Introduciendo un impuesto mínimo

En este escenario, es más necesario que nunca eliminar los privilegios y la mayoría de las deducciones fiscales, manteniendo sólo aquellos beneficios tributarios directamente relacionados con la productividad y creación de empleo. Por eso es necesario introducir un impuesto mínimo para las grandes empresas, apoyando e impulsando el proyecto de Directiva Accis para la determinación de la base imponible consolidada de los grupos multinacionales y su reparto entre los países donde operan.

Hay que recuperar ya, y con carácter de mínimos, la capacidad recaudatoria de un tributo que se ha visto afectada por las maniobras de los grupos multinacionales encaminadas a situar artificialmente sus beneficios en países de baja tributación, utilizando los llamados precios de transferencia y, con más frecuencia de la que sería deseable, por operaciones entre las sociedades del grupo empresarial realizadas con fines de ahorro fiscal…”

Texto completo en http://vozpopuli.com/blogs/6676-juan-laborda-en-defensa-de-un-impuesto-minimo-a-las-grandes-empresas