“En la cumbre del clima vamos a un acuerdo para más emisiones”, entrevista con Pablo Solon. Rafael Poch. La Vanguardia

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ENTREVISTA CON PABLO SOLÓN, EX EMBAJADOR CLIMÁTICO Y DIRECTOR DE LA ORGANIZACIÓN FOCUS ON THE GLOBAL SOUTH

Para hablar de la cumbre del clima de París, el boliviano Pablo Solón es un interlocutor excepcional. Fue embajador de Bolivia ante Naciones Unidas y negociador climático hasta 2011, pero está en París como activista y conoce los dos mundos. Ha residido en Bangkok con la organización Focus on the Global South, adelanta que el acuerdo al que se va a llegar en París va a incrementar las emisiones globales.

P-¿Qué espera usted de la COP21?

R-El resultado del proceso oficial de negociación ya se conoce: un acuerdo para aumentar emisiones. Las contribuciones de los países no solo son insuficientes sino que van a ampliar la brecha. Para limitar a 2 grados el aumento de temperatura, en Cancún (2010) se tenía que haber garantizado la reducción de emisiones a 44 Gigatoneladas de CO2 para 2020, pero con los compromisos de Cancún en 2011 nos pusimos en 56 Gt de CO2 para 2020. Ahora para el 2030 no vamos a reducir esas 12 Gt. Vamos a estar en 60. El acuerdo es de aumento de emisiones. Por eso creo que es absolutamente perjudicial para la humanidad y la naturaleza.

P-¿Quién tiene la culpa?

R- Sobre todo las grandes corporaciones. Para reducir emisiones hay que reducir la extracción de combustibles fósiles, responsable del 60% de la emisión, algo que el acuerdo ni siquiera menciona. Reducir extracción significa que las grandes empresas, tanto privadas como públicas, pierden varios billones de dólares, así que ellas son las que presionan para que no ocurra. Lo mismo pasa con el sector de la agroindustria en el tema de la deforestación, que es la otra gran fuente de emisiones de gases de efecto invernadero. Las grandes corporaciones han capturado no solo a los gobiernos sino al mismo proceso de negociación climática. Por el otro lado están los gobiernos que funcionan con la lógica del poder: buscan aplicar medidas que garanticen su próxima reelección y prefieren aplazar al futuro las medidas urgentes que habría que aplicar ahora y que podrían ser impopulares para ellos.  El tercer elemento es la geopolítica: el acuerdo entre Estados Unidos y China en materia de reducciones (absolutas o por unidad de PIB) que son voluntarias, donde no va a haber ningún mecanismo de sanción por incumplimiento. Esto no es solo propuesta de Estados Unidos, sino también de China que todavía no es el principal emisor histórico, en emisiones acumuladas, pero lo va a ser bastante pronto… Así que están creando un régimen para ocultar la responsabilidad que van a tener en esta catástrofe planetaria que está en marcha.

P-¿Por qué es tan difícil centrar la discusión en la limitación de la extracción en lugar de la emisión?

R-No es difícil. El problema es que los intereses económicos que se tocan son muy poderosos. Solo en infraestructuras de extracción de combustibles fósiles ya construidas, gaseoductos, pozos, etc., se habla de unos 50 billones de dólares. Poner coto a la extracción afectaría a las inversiones que ya han realizado estos poderes económicos a nivel planetario. Un acuerdo que estableciera que hay que dejar en tierra el 75% o el 80% de las reservas conocidas, que es lo que dice que hay que hacer la ciencia y la Agencia Internacional de la Energía, significaría que al día siguiente Wall Street se derrumbaría. Así que para mantener ese negocio lo mejor es no hablar del asunto y sacarlo de la negociación.

P- ¿Cómo llegar entonces a un punto de equilibrio pragmático que permitiera entrar en una negociación realista sin romper esos aspectos insuperables?

R- La única vía realista no va a venir de la negociación de Naciones Unidas en París. Habiendo sido negociador y conociendo el medio por dentro, constato que prevalece un lógica distinta. Me parece utópico pensar que con algún argumento cambiarán súbitamente la lógica de la negociación…

P-¿Entonces, será necesario que se produzca una catástrofe?

R-Lo que se necesitan son acciones locales en los distintos países y regiones. Ahí es posible frenar proyectos contaminantes, oleoductos como hemos visto en Estados Unidos. En acciones concretas en lo local sí es posible, pero la acción global es muy complicada. Es confiar en un milagro que no va a venir. Sí, creo que este proceso vendrá determinado por catástrofes. No creo que la población vaya a reaccionar sin que se produzcan catástrofes que la induzcan a cambiar esa visión en la que gran parte de la humanidad está atrapada queriendo consumir más. No creo que vaya a haber un colapso, pero si varias cadenas de desastre en diferentes escalas y lugares.

P- Usted fue negociador climático hasta hace poco, ¿Cuándo cayó del caballo? ¿Cuándo dejó de creer en la negociación de las cumbres globales?

R-Después de la cumbre de Cancún, cuando se establecieron los términos de la actual negociación, es decir un esquema de pequeñas reducciones voluntarias en el que no se garantizaba para nada alcanzar una meta que permitiera controlar el incremento de la temperatura. Al principio pensaba que era una cuestión de argumentos, de mostrar la realidad con estudios y datos, y debo decir que la mayoría de los jefes negociadores conocen perfectamente esos datos y saben donde están las líneas rojas. Pueden coincidir completamente con uno, pero al final ellos no deciden. Son una suerte de mercenarios de la diplomacia: están de acuerdo pero reciben una llamada de su capital y tienen que defender la posición opuesta a la racional. El lobbysmo, la persuasión, puede funcionar en temas secundarios, pero para lo fundamental no sirve. Los intereses políticos y económicos son demasiado poderosos.

 

                                     Tuvalu, se despide de ustedes

ENTREVISTA CON GILLIANE LE GALLIC, EMBAJADORA DEL PRIMER ESTADO INSULAR DEL PACÍFICO LLAMADO A DESAPARECER

En el Pacífico hay varios estados insulares amenazados por el calentamiento global, pero todo indica que Tuvalu, 11.000 habitantes, a medio camino entre Hawai y Australia, será la primera nación del planeta en desaparecer bajo las aguas. Lo explica la cineasta francesa Gilliane Le Gallic, embajadora de ese país para el medio ambiente y presidenta de la asociación “Alofa Tuvalu”. Desde que hace doce años filmara una película sobre esta nación, Le Gallic se comprometió con ella: “desde entonces fui incapaz de concentrarme en otro proyecto cinematográfico”, explica.

P- ¿Por qué describe usted a Tuvalu como “país en vías de desaparición”?

R- Es un archipiélago de nueve islas a varios cientos de kilómetros de distancia unas de otras. Su superficie sumada es de 26 kilómetros cuadrados. Sin contar el vaticano y Mónaco, la única nación más pequeña, Nauru, tiene 24 kilómetros cuadrados, pero en una sola isla. En Tuvalu los islotes son tan pequeños –la isla principal tiene 2,6 kilómetros cuadrados- y su altura tan ridícula, entre 2 y 3 metros de máximo, que en una marea las olas las pueden sumergir fácilmente, por arriba o por el suelo. La erosión es importante, las playas desaparecen, los cocoteros se caen… Varias veces al año los habitantes tienen los pies en el agua.

P- ¿Qué quiere decir “sumergir por el suelo”?

R-La mayoría de las islas son coralíferas, es decir hechas por el coral depositado a lo largo de milenios sobre el fundamento rocoso de un antiguo volcán. Desde que el nivel del océano aumenta, cuando el agua sobrepasa la base rocosa se infiltra a través del coral y emerge del suelo. Es un fenómeno que ya tiene unos veinte años de historia. Primero ocurría durante las grandes mareas de primavera, luego cada vez más durante las mareas altas mensuales.

P-¿Qué otras consecuencias del cambio climático se sufren en el archipiélago?

R- El agua salada que aparece por el suelo impide practicar los cultivos tradicionales, como el taro (Colocasia esculenta), lo que crea problemas de alimentación. Los periodos de grandes vientos y sequías se han hecho más frecuentes y más largos –y eso siendo el agua de lluvia la única fuente de agua disponible para los habitantes. Con la acidificación de los océanos, la cantidad de pescado va a disminuir, proliferan las medusas y reaparecen enfermedades como el tifus y el dengue…”

 

Texto completo en http://blogs.lavanguardia.com/paris-poch/2015/12/10/en-la-cumbre-del-clima-vamos-a-un-acuerdo-para-mas-emisiones-82695/