“Europa va a la guerra (informativa)” de Angel Ferrero, en eldiario.es

antenas de Pals

“En 2006 se dinamitaron, con gran cobertura informativa, las antenas de Radio Liberty en la playa de Pals, consideradas una reliquia de la guerra fría que había cumplido con su misión. “En maldita hora”, debieron pensar en la cumbre de la UE celebrada el pasado 19 y 20 de marzo. El décimo punto del día, filtrado un día antes a la prensa, anunciaba que se encargaría a la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, la tarea de preparar para junio “un plan de acción […] en apoyo a la libertad de los medios”. Este “apoyo a la libertad de los medios” no será en Europa (¿no permitió la UE en 2013 el cierre de ERT, la radiotelevisión pública griega?), ni tampoco en Oriente Próximo o África, sino en Rusia, y de hecho, únicamente allí, porque a los líderes europeos les preocupa lo que denominan “propaganda rusa”. En 1992 la Unión Europea de Radiodifusión (UER) –una entidad que no depende de la UE, pero formada por la mayoría de televisiones públicas de sus Estados miembros– ya creó Euronews (que también retransmite en ruso) justo después de la Guerra del Golfo para presentar la información “desde un punto de vista europeo”, entonces como respuesta al éxito de la CNN.

Según el portal EurActiv, un diplomático confesó su escepticismo. “¿Puede una estrategia así desarrollarse con los medios libres europeos? No estoy seguro”, se preguntaba, apuntando él mismo, quizá sin saberlo, a un horizonte que en realidad muchos en Bruselas anhelan desde hace tiempo: el de una UE más antidemocrática. “No entiendo por qué estamos poniendo esto en el punto del día”, dijo otro, “si fuese ruso estaría absolutamente encantado, porque estamos proporcionándoles pruebas de su éxito”. El 12 de mayo, el Comité de Exteriores del Parlamento Europeo aprobó con 53 votos a favor, 10 en contra y tres abstenciones el “plan de contingencia mediante soft power” que incluye “una asistencia financiera más ambiciosa a la sociedad civil de Rusia”.

Letonia ya ha propuesto crear una cadena de televisión en lengua rusa con fondos comunitarios. A finales de abril ordenó, sin ninguna trascendencia informativa, el cierre de las emisiones de RTR Planeta, en lengua rusa, cuyo programa sustituirá otra cadena con “información amiga”. Según Der Spiegel, los contenidos los proporcionará la televisión alemana Deutsche Welle.

La medida anunciada resulta tanto más sorprendente teniendo en cuenta que, según el último sondeo del Centro Levada (independiente) en Rusia, el 60% de los encuestados se mostró a favor de “incrementar los vínculos económicos, políticos y culturales” con los países occidentales (3% más que en noviembre de 2014), mientras que sólo un 29% se decantaba por “cortar todos los vínculos” con ellos. Según Levada, un 63% de los encuestados cree que “Rusia está realmente amenazada por varios enemigos externos e internos” pero sólo un 23% opina que “las historias sobre enemigos son un anzuelo para espantar al país y hacer que obedezca al gobierno”.

“No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”, escribió Evelyn Beatrice Hall. Esta frase –erróneamente atribuida a Voltaire, de quien Hall escribió una biografía– acostumbra a tomarse como principio fundamental de la libertad de expresión, de la que la libertad de información forma parte. Pero eso era antes. El primer medio en comprobarlo no fue, de hecho, ruso, sino iraní. En enero de 2013, los operadores de satélite Eutelsat y Argiva interrumpieron, a petición del Gobierno español, la emisión de HispanTV por considerarla vinculada al entonces responsable de la radiodifusión iraní, Ezatola Zarghami, sancionado por la UE en 2012 por “haber cometido violaciones contra los derechos humanos”. El cese de emisiones no sólo afectó a los espectadores de HispanTV en España, sino también a los de Latinoamérica, que recibían la señal a través de Hispasat…”

Texto completo en http://www.eldiario.es/contrapoder/liberticidio_informativo_6_389221116.html