G. Achcar: “Hay que pasar por la experiencia del islamismo en el poder” en “Viento Sur”

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“[Profesor en la School of Oriental and African Studies (SOAS) de Londres, Gilbert Achcar es uno de los mejores analistas del mundo árabe contemporáneo. Nacido en 1951, abandonó Líbano en 1983. Ha enseñado sucesivamente en la Universidad de París VIII y luego en el centro Marc-Bloch de Berlín. Su compromiso de izquierdas y propalestino no le ha impedido jamás dirigir una mirada severa sobre las dictaduras nacionalistas árabes].

¿Cómo calificar lo que ocurre en el mundo árabe desde 2011?

He elegido la palabra “levantamiento” como título para mi libro /1. Pero, desde la introducción hablo de un proceso revolucionario a largo plazo. Lo que estaba claro desde el principio es que estábamos muy al inicio de una explosión, de la que lo único que se puede prever con certeza es que será larga.

Emmanuel Todd ha dado una explicación demográfica del fenómeno. Vd. se inclina más bien por una explicación marxista.

La fase durante la cual el mundo árabe se distinguía por una demografía galopante acabó hace ya una veintena de años. He comenzado con el análisis de la situación en vísperas de la explosión, en 2010. Se constata un bloqueo del desarrollo que contrasta con el resto del mundo; incluso del África subsahariana. La expresión más espectacular de ese bloqueo es una tasa de paro récord, particularmente entre los jóvenes. Además, hay una modalidad específica del capitalismo en la región: a distinto nivel, todos los Estados son rentistas. La otra característica es un patrimonialismo en el que el clan dominante se adueña del Estado hasta el punto de transmitirlo de forma hereditaria.

Las revoluciones árabes se han traducido en liberalizaciones políticas, pero no en grandes cambios sociales. ¿Por qué?

En Egipto y en Túnez, solo ha sido quebrada la punta del iceberg; es decir, los déspotas y su entorno inmediato. Por otra parte, en esos dos países, el “Estado profundo”, la administración, los aparatos de seguridad, no se han movido. Por el momento, solo en la revolución libia se dio un cambio radical: hoy, ya no hay Estado, ya no hay ejército. En ese país, el descalabro social fue más profundo, porque el reducido espacio privado que existía estaba acaparado por la familia Gadafi…”

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