Guinea Ecuatorial: El “golpe de libertad”, 35 años después sin libertades. Artículo de Santiago Aparicio Abeso.

 

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    Aquí estamos 35 años después,  hablando del golpe militar que encabezó Teodoro Obiang Nguema para derrocar a su tío Francisco Macias Nguema Biyogo. Ha quedado demostrado que Obiang tenia todo bien planeado y su objetivo no era la democratización del país “Obiang vio una oportunidad para gobernar el país y la aprovechó  y,  siempre ha contado con la ayuda de Gobiernos democráticos influyentes.” dijo Eloy Elo Nve Mbengono (el abogado que defendió a Macias en el juicio)

El 3 de agosto de 1979, Macías fue derrocado por un golpe de estado liderado por su sobrino, el teniente coronel Teodoro Obiang  Nguema. Éste había sido jefe militar y de  prisión de Black Beach. Macías no tuvo un juicio con garantias, fue ejecutado unos días después sin previa comunicación a su abogado defensor , en tanto que se constituía un Consejo Supremo Militar presidido por el propio Obiang. “Los militares no gobernamos, vamos a devolver el poder a los civiles cuando estén preparados”, dijo Obiang en su primera aparición publica como  presidente del C.S.M., 35 años depues seguimos esperando que Obiang entregue el poder a los civiles o que organice elecciones limpias, ya que “los militares no gobiernan…” y él es un militar (…) Precisar que, el Consejo Supremo Militar (C.S.M.) un órgano ficticio creado por Obiang, en su empeño de imitar al dictador español, Francisco Franco, no ostentaba un poder efectivo;era él, como ahora, la única persona que decía lo que se debia hacer en cada momento. Lo mismo pasa con los Gobiernos “civiles” que ha formado después del experimento del C.S.M.

En julio de 1982, el Consejo Supremo Militar nombró a Obiang presidente de la República para un periodo de siete años, al tiempo que se promulgaba una nueva constitución, aprobada en referéndum,15 de agosto de 1982. La campaña del referéndum de 1982 no contó con la participación de ningún partido de la oposición ya que no existía partido político alguno en Guinea Ecuatorial.  El Consejo Supremo Militar se disolvía en octubre de 1982. En 1983 y 1988 tuvieron lugar elecciones parlamentarias, a las que concurrió una sola lista de candidatos afines al régimen militar, una cosa que Obiang intentaba justificar ante  la comunidad internacional la existencia de instituciones democráticas, pero volvió a fallarle el calculo, pues una democracia de partido único no era precisamente lo que esperaba la comunidad internacional de un dictador que hablaba de apertura democrática. En 1987, Obiang había anunciado la formación del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE) con vistas a las elecciones presidenciales que se celebrarían en 1989. Candidato único, Obiang resultó reelegido. Sin embargo, no logró que el país saliera de la profunda crisis económica en la que se encontraba sumido (…) Lo de Obiang fue un incumplimiento detrás de otro a lo largo del tiempo.

En 1991 se inicia una tímida democratización, condición indispensable para que continuara la ayuda económica de España, Francia  y otros países. En noviembre se aprueba en referéndum otra nueva constitución, que establecía un sistema de representación parlamentaria para los partidos políticos que fuesen legalizados. Ante el anuncio de esta tímida apertura, muchos opositores políticos regresaron al país. Y una vez más, Obiang volvió a salirse  con la suya, pues los opositores que regresaron ante el anuncio de democratización hecha por Obiang no supieron jugar sus cartas. En la mesa de negociación, la única baza que tenían los partidos políticos, algunos de reciente creación, era la legalización; no debían legalizarse sin ver avances en el cumplimiento de lo pactado con el dictador. Sin embargo, muchos de ellos se apresuraron en legalizarse y, Obiang que ya no tenia nada que perder, abandonó la mesa de negociación. Este fue el error que nos ha conducido al siglo XXI con una de las peores dictaduras longevas y temibles del mundo.

CPDS, un partido que llevaba años en la clandestinidad en el interior del país, insistía en la idea de no apresurarse a la legalización sin antes firmar el pacto con las exigencias de todos los opositores, una idea que no prosperó, por esas prisas de muchos para ser legalizados. De hecho, CPDS fue el último partido en dar estado legal a su situación. Los mismos partidos que entonces se apresuraron tanto, dando así ventaja al dictador Obiang, son los que hoy vemos, un día sí y otro también, lanzar dardos envenenados contra las demás organizaciones opositoras. Dar ventajas políticas al dictador se ha convertido para ellos en una costumbre.

Debemos hacer de estas prácticas un capitulo pasado. El presente nos brinda una nueva oportunidad de emendar los errores, rectificar y pensar en el interés común por encima del interés del partido … o del líder.

En la lucha política actual por la democratización del país, la oposición parte con alguna ventaja, parte con el apoyo, aunque tibio, de la sociedad ecuatoguineana que, cansada de los abusos de la familia de Obiang, anhela un cambio de gobernantes. Y la respuesta de la oposición debe ser contundente y firme … ya no valen los apaños”.

Santiago Aparicio Abeso Mba, Representante de CPDS en España.