“Hortensia Bussi y Salvador Allende” de José Martí Gomez en “La lamentable”.

allendehortensia

“Lo debía de haber contado miles de veces, inclinando su cabeza para concentrarse mejor, su voz apenas un susurro, sus manos entrelazadas, con los dos pulgares rozándose sin cesar. Pero sobrecogía el ritmo cadencioso, el tono de voz, la serenidad con la que Hortensia Bussi te contaba el entierro de su esposo como si lo rememorase por primera vez.

“Cuando me entregaron el féretro lo abrí. Un velo blanco cubría el cadáver. No me dieron tiempo a retirarlo, a poder ver por última vez el rostro de Salvador. Un militar me cogió la mano en el momento en el que yo iba a levantar aquel velo y me dijo ‘luego lo verá’, pero me engañó porque sellaron el féretro y cuando el 12 de septiembre llegamos al cementerio de Viña del Mar ya no pude ver el cadáver. Nos habían citado en una base militar. Mis hijas no pudieron acompañarme porque estaba refugiadas en la embajada de México y corrían el riesgo de ser detenidas si la abandonaban. La triste comitiva la formaba mi cuñada Laura, dos sobrinos  y yo. El cadáver de Salvador llegó en un avión militar destinado al transporte de tropas. El cementerio estaba tomado por soldados armados con metalletas listas para disparar. Como si el pequeño séquito fuese peligroso. El féretro fue colocado sobre un carromato que avanzaba por los senderos del cementerio haciendo rechinar la gravilla. En Viña del Mar hacía un día hermoso, propio de primavera. Cuando el carretón con el féretro en el que yacía el cuerpo de Salvador estaba junto al nicho en el que iba a ser enterrado tomé un puñado de flores de otras sepulturas y al tiempo de arrojarlas sobre el féretro dije a los presentes que debían saber, para que se lo contasen a sus familiares, amigos y vecinos, que estaban enterrando a Salvador Allende, presidente de Chile. El nicho se cerró y rodeados de soldados desandamos el camino. Hacia calor y el silencio del cementerio sólo lo rompía el sonido de las botas militares caminando sobre la gravilla…”

El texto completo está en http://lamentable.org/?p=9058#more-9058