“IU 2015: un programa económico muy valiente, pero arriesgado” de Alejandro Inurrieta, cuartopoder

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“Del programa económico de IU hay que reconocer que es el más ambicioso y el que más concreta qué tipo de modelo económico, y también de sociedad, ansían para España. En este sentido el planteamiento es muy riguroso, y está bien fundamentado, aunque es prácticamente imposible de implementar en su totalidad en un contexto como el actual en el que España forma parte de la OCDE y de la UE, y por supuesto del euro.

El programa tiene aspectos muy interesantes y que responden a una visión clásica en la izquierda no socialista, muy centrada en la intervención pública permanente y omnipresente que tal habría que matizar, si nos atenemos a lo que es la lógica de los incentivos para que un trabajador quiera salir de la órbita estatal. Por ello, sí recomendaría repensar y reelaborar algunas de sus partes.

El primer aspecto a destacar es que dedica gran parte de su discurso al empleo y dentro de éste al empleo digno y con derechos, algo que les hace ser muy diferentes de muchos de los contendientes a estas elecciones, particularmente Partido Popular y Ciudadanos. En este sentido, y creo es acertado, la regulación de los despidos colectivos tiene que ser mucho más restrictiva que la que ha dejado el PP, siendo acertado la no permisividad de llevar a cabo EREs en empresas con beneficios, aunque todos sabemos lo creativa que puede ser la contabilidad, máxime en empresas grandes. Restaurar la causalidad de despido es imprescindible, así como la mayor protección de los trabajadores en el caso de concursos de acreedores. Por supuesto, que también dedican tiempo y espacio a penalizar las discriminaciones laborales a mujeres embarazadas, así como las salariales, coincidiendo con otras formaciones en legislar sobre la igualdad salarial entre hombres y mujeres.

Más discutible es el tope salarial máximo, que parece arbitrario y poco creíble a la hora de ser puesto en marcha, pues podría atentar, incluso, contra la libertad de fijación de salarios que una democracia avanzada se presupone defiende. Por el contrario, la elevación del salario mínimo sí es acertada, aunque la cuantía se antoja muy complicada de alcanzar en un contexto de depresión económica como en el que estamos. Hay una parte del programa en este punto que parte de un supuesto irreal y es el hecho de que no estamos en una economía cerrada, sino abierta y globalizada, y por ello el programa convierte a los ciclos económicos en simples episodios a los que son inmunes todos los mecanismos de control estatal de la economía que hay que crear para mantener este modelo.

En materia de derecho a la negociación colectiva, es público y notorio que lo que plantea IU es razonable, es decir, la recuperación de todos los derechos perdidos con la reforma laboral, especialmente la primacía de la negociación sectorial en un contexto de empresas muy atomizadas, la ultraactividad de los convenios, todo ello todavía más importante en la Administración Pública. Respecto a quién debe intermediar, si los Servicios Públicos o las empresas privadas, el planteamiento es demasiado maximalista y voluntarista, pensando que el SEPE está capacitado únicamente para casar oferta y demanda en un país en el que más del 70% de los puestos de trabajo que se crean provienen de personas allegadas a los empleadores o a los propios trabajadores. Propugnar la supresión de las ETTS, en lugar de reformarlas y vigilarlas, invita a pensar que se han rendido a la evidencia de la irregularidad y de la poca ética con la que algunas empresas de este tipo tratan a sus empleados…”

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