“Japón sacará al euro de la crisis… y se salvará a sí mismo”, de Ramón Forcada en Expansión

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El autor defiende que la eurozona se recuperará antes gracias al flujo de fondos proveniente de Japón, debido a la expansión cuantitativa recién aprobada por su Gobierno y su banco central, que por la propia capacidad de reacción de la Unión Europea.

Se ha extendido la impresión de que el mercado sube porque el BCE podría bajar tipos hoy. Esto es más probable ahora que la economía alemana se ha debilitado y, como consecuencia de ello, Merkel puede llegar a ver amenazada su reelección en otoño, pero no es la razón fundamental que justifica el rally del mercado. Si el BCE recortara su tipo director hasta el 0,50% y/o introdujera un programa de financiación favorable para las pymes (de muy difícil aplicación práctica en los estados miembros, por cierto) probablemente inyectaría algo de ánimo sobre las perspectivas de recuperación en Europa, pero no sería determinante. Lo realmente importante –¡y muy importante!– es el plan del Banco Central de Japón (en adelante, BoJ). Mi argumento básico es que ha puesto en marcha un programa de liquidez o QE (Quantitative Easing) que sustituye en esta función al Banco Central Europeo y que permitirá que la eurozona supere antes la crisis. Como referencia y en grandes números, la Fed ha inyectado en los últimos cinco años unos 2 billones de dólares y el BoJ inyectará sólo en los próximos dos años 1,32 billones de dólares, de manera que supone un 66% más de flujo de fondos.

Me explico rápidamente. Japón ha adoptado un plan de medidas extremadamente agresivas para tratar de reactivar su economía, entre las cuales, aunque no sólo, se encuentra un QE tan rotundo que supondrá doblar su masa monetaria en tan sólo dos años. Todo el mundo habla de ello, pero ¿es realmente importante?. Sí, es determinante, no sólo para la economía japonesa, sino sobre todo para la europea. Japón dice que pretende con ello generar inflación, pero en realidad persigue, sobre todo, depreciar el yen para conseguir tres objetivos que le permitirán reactivar su economía: exportar más, repatriar beneficios empresariales generados en el exterior con un valor superior (al depreciarse el yen frente a dólar y euro el valor doméstico del beneficio repatriado aumenta) y “diluir” su alto endeudamiento público (aproximadamente el 220% de su PIB).

Un gran favor

Sin embargo, independientemente del éxito que obtenga con estas medidas a nivel doméstico, nos va a hacer un gran favor a los europeos. Sencillamente, su QE sustituirá a aquél que el BCE debería haber puesto en marcha hace mucho tiempo… pero que no se ha atrevido a lanzar por el bloqueo expreso de Alemania y de los socios más duros de la eurozona. El dinero japonés llegará –ya está llegando– a Europa y forzará una mejora de la confianza en el valor de los activos (bolsas, bonos soberanos, incluso inmuebles…) que permitirá la superación más rápida de esta maldita crisis. De alguna forma, el QE del BoJ será nuestro propio QE y la recuperación económica será más rápida. En mi opinión, el BoJ está, sencillamente, sustituyendo al BCE. ¡Y lo mejor de esto es que nadie, ni siquiera Alemania, puede evitarlo! Los países más duros de la eurozona nunca han permitido que el BCE actúe con un programa de alivio cuantitativo abierto y en toda regla, con un QE al estilo estadounidense, debido al temor visceral que tienen a la inflación futura. Efectivamente, esto es un riesgo. Sin embargo, la grave debilidad de la demanda interna y, sobre todo, la deflación que siguen exportando las economías emergentes, han impedido que hasta ahora este riesgo se materialice… y probablemente seguirá sin materializarse mucho tiempo. A pesar de ello, Europa no ha aplicado ningún QE agresivo, lo que pone mucho más difícil y retrasa la recuperación económica.

Pero ahora Japón ha puesto en marcha el suyo propio a gran escala (ya tenía en marcha otros de menor dimensión) y eso significa que inundará de liquidez el mercado… pero no el suyo propio, sino el global, el europeo incluido. Esto es así sencillamente porque en una primera fase la liquidez que ya ha comenzado a inyectar ha buscado activos con rentabilidades decentes en su mercado doméstico, pero allí los bonos a 10 años ofrecen rentabilidades miserables (0,50%/0,60% a 10 años) y el índice Nikkei ya se ha revalorizado aproximadamente un 40% desde diciembre. En China la situación no es clara y no pocos pensamos que una de las tres burbujas existentes ahora en esa economía es la bursátil (las otras dos son la vivienda y el crédito). Por eso, enseguida el dinero japonés ha buscado otras opciones, dirigiéndose en una segunda fase, casi inmediatamente, al mercado estadounidense. Pero allí el bono a 10 años ofrece sólo 1,65% y la bolsa disfruta de una revalorización notable… de manera que ha entrado enseguida en su tercera y última fase: la europea. Aquí sí que encuentra rentabilidades aceptables, aunque a un riesgo superior. Pero es tal la presión de la nueva liquidez que ese “dinero nuevo” se ve forzado a aceptar el riesgo, bolsas europeas incluidas. Pensemos que esa liquidez puede invertirse en bonos italianos o españoles a rentabilidades en el entorno del 4%, es decir, 8 veces más que la rentabilidad ofrecida en su mercado doméstico. A la vista de esta comparativa, parece lógico que se estén aceptando riesgos algo superiores si a cambio obtiene una rentabilidad ocho veces superior. El balance rentabilidad/riesgo compensa. Es una lógica aplastantemente sencilla.

Así las cosas, defiendo que la Eurozona se recuperará gracias al flujo de fondos proveniente de Japón, gracias al QE japonés, antes que a su propia capacidad de reacción. Obviamente, la flexibilidad forzada de Alemania y la actitud del BCE contribuirán, pero no serán lo determinante. La presión de ese dinero va a mejorar hasta tal punto el nivel de confianza percibida –aunque puedo admitir que una parte de la misma no esté objetivamente justificada– que las valoraciones de los activos mejorarán rápidamente, como ya está sucediendo a la vista del actual rally, y eso terminará forzando la mejora de la confianza y, finalmente, de la actividad real. El proceso ya ha comenzado. Por eso la eurozona le deberá a Japón, en gran medida, su futura salida de la crisis. Resulta extraño, pero sus objetivos y los nuestros –al menos los de la mayoría de los estados miembros– convergen. Apuesto a que incluso Draghi no puede evitar hoy mostrar una sonrisa involuntaria, como yo mismo, independientemente de lo que piense hacer a mediodía cuando se reúna el Consejo del BCE…”

http://www.caffereggio.es/2013/05/02/japon-sacara-al-euro-de-la-crisis-y-se-salvara-a-si-mismo-de-ramon-forcada-en-expansion/