«La civilización de la derecha» en Según Antonio Baylos…

civilizacion de la derecha

Ha sido un lugar común en el discurso político referirse a la “derecha civilizada” como un concepto que implicaba la aceptación por las fuerzas del privilegio económico y social de un compromiso en torno a la democracia y a la participación ciudadana y la conclusión de un pacto social con las clases subalternas. La aceptación de estos estándares de comportamiento político no impedía el juego dentro de ellos para modificar en su favor la correlación de fuerzas y por tanto garantizar el mantenimiento de las asimétricas relaciones de poder económico, social, cultural y político frente a las posiciones contrarias de nivelación de las mismas.

Durante un largo tiempo esta posición de partida era aceptada, al menos en el espacio de las economías desarrolladas y dominantes del planeta. La implantación progresiva y hegemónica de planteamientos políticos ligados a un neoliberalismo económico y social en las democracias de los países centrales, que vino acompañada de la desestructuración profunda del socialismo democrático en las mismas y su liquidación práctica como proyecto alternativo de sociedad, no cambió sin embargo formalmente este punto de partida, sino que reformuló a su favor los términos de ese acuerdo: acentuación de la formalidad de la democracia representativa, limitación o incapacitación del pluralismo político mediante leyes electorales y reglamentos parlamentarios, manipulación de la opinión pública mediante el control de los medios de comunicación, fortalecimiento de la violencia del intercambio salarial a través de la progresiva remercantilización de la relación de trabajo, privatización creciente de los servicios públicos.

Con la crisis que comienza en el 2008 y su permanente realidad, se ha producido un salto cualitativo. El que enfrenta directamente la hegemonía económica y política neoliberal y el acuerdo democrático en el que ésta se encuadraba. Boaventura dos Santos lo ha explicado con gran elegancia en el análisis del caso brasileño (http://blogs.publico.es/espejos-extranos/2014/11/15/brasil-la-gran-division/): El neoliberalismo aprovecha la crisis y sus efectos desoladores para “reconstruir  El Dorado, más mítico que real, de la acumulación del siglo XIX”, declarando solemnemente que no existe alternativa política al capitalismo neoliberal y, en consecuencia, que no tiene sentido la aceptación del pacto democrático que permitiría acoplar la administración de la realidad y el proyecto de sociedad a visiones diferentes de la que sostiene el propósito liberal. Un retorno al pasado en el que la lectura de las grandes obras naturalistas que describían la explotación obrera y el trabajo infantil durante la industrialización  – Rosso Malpelo de Verga, La Taberna de Zola, o David Copperfield de Dickens – funcionan como afrodisíacos que excitan la imaginación de los funcionarios del capital, proporcionándoles un escenario de desprecio ante el embrutecimiento y la miseria de las clases trabajadoras ante  cuya eventual resistencia  solo cabe enarbolar el bastón y la represión policial de una parte, y la manipulación de la opinión pública de otro.

Son muchas las señales que muestran este cambio profundo, y en Europa el rastro de las mismas se debe seguir a través de la suscripción del tratado de estabilidad, los memorándums de entendimiento, y la anulación del sentido democrático en los países con sobreendeudamiento. Pero es también especialmente llamativa la pérdida de “civilidad” que este proceso ha provocado en las formas de expresión política de los poderes económico-financieros dominantes…”

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