La crisis nos librará de España (o no). Andreu Claret. Facebook.

Una ilusión (otra) recorre las filas del independentismo: asoma una crisis económica que nos librará de España. Y otra paralela recorre la derecha española: la crisis se llevará por delante a Pedro Sánchez que es tanto como salvar la unidad de España. Para algunos la recesión que apunta en el horizonte ahogará la economía española en el marasmo de su deuda y facilitará que más catalanes se apunten al sueño de la República. Como si la República, por ser catalana, pudiera sortear la crisis que viene.

No son pocos los independentistas que piensan de este modo, alentados por las profecías de Niño Becerra y las doctas especulaciones de Xavier Sala i Martin. Para Casado, el problema no son los vaticinios de crisis global que señalan la OCDE, el FMI, el Banco Mundial y The Economist. La crisis vendrá por las medidas bolcheviques que ha tomado el gobierno, esto es, por haber subido el salario mínimo hasta los 900 euros. El resultado de ambas estrategias es que aquí nadie habla de economía en serio.

Nadie se pregunta como reformar el sistema productivo y fiscal, y cómo evitar que el crecimiento vuelva a mostrar sus flaquezas. Todos esperan el huracán, la derecha y los independentistas, convencidos de que sus efectos políticos bien merecen soportar sus consecuencias sociales. Mientras tanto, la gente que se joda. Lo importante, para unos, es que Sánchez aparezca con síndrome de Zapatero, y para otros, que una nueva oleada de malestar social traiga la República (antes de finales del 2019 ha vaticinado Becerra).

Hay que reconocer que la primera parte del enunciado es sólida. Pintan bastos. La segunda parte del teorema, aquella que prevé más adhesiones a la independencia cuando las cosas de comer se pongan feas es más discutible. Es verdad que ocurrió con la crisis precedente, que engrosó las filas del procés con buena parte de la clase media y muchos mileuristas indignados. ¿Volverá a ocurrir? Tengo mis dudas. Creo que aquel trasvase espurio no da más de sí. No veo las nuevas víctimas de la crisis fascinadas por Torra i Puigdemont. No sé donde irán a parar, pero dudo que se apunten al espejismo de la República, después de comprobar que los sueños, sueños son. Tampoco las veo entusiasmadas por las barbaridades que suelta Casado sobre Catalunya. ¿A qué se apuntarán? Es un misterio.