«La deuda… Y durante aquel tiempo, en Grecia» de Michel Husson, en Viento Sur

contra grecia

En agosto último se firmaba un tercer MoU (Memorándum de Entendimiento) entre el gobierno griego y los acreedores /1. De los 86 mil millones de euros de ayuda previstos para tres años, 16 mil millones han sido ya abonados en 2015: 13 mil millones a la firma del programa, 2 mil millones a finales de noviembre y mil millones en diciembre, a los que hay que agregar 10 mil millones destinados a la recapitalización de los bancos.

Estos abonos están condicionados a la puesta en marcha de un amplio programa de reformas estructurales, fijado por los acreedores, que abarca numerosos terrenos: energía, presupuesto, salud, pensiones, mercado de trabajo, justicia, privatizaciones, mercados públicos, salarios/2. Otros 20 mil millones de euros están programados para 2016, pero no será efectuada ninguna entrega antes de la primera revisión del programa, que debería tener lugar durante el primer trimestre.

Un fracaso anunciado

Este tercer MoU hace la misma apuesta (perdida) que los precedentes, es decir conciliar una fuerte restricción presupuestaria con una vuelta al crecimiento. El excedente presupuestario primario (sin contar los intereses) pasaría progresivamente al 3,5% en 2018 y la tasa de crecimiento volvería a ser positiva en 2017, para alcanzar el 3,1% en 2018. Este milagro sin precedentes se basa en el postulado según el cual las reformas estructurales pueden por sí mismas estimular el potencial de crecimiento. Ello es olvidar que Grecia ya ha hecho reformas, saludadas por el FMI/3 o por la OCDE, que señalaba en 2013 que “Grecia tiene la tasa más elevada de la OCDE de respuesta a las reformas estructurales recomendadas”/4. Ello no ha impedido al país sumergirse en una terrible recesión y no se ve cómo el tercer MoU podría tener otros efectos.

“La deuda de Grecia se ha convertido en insostenible”. No es la Comisión por la verdad sobre la deuda griega/5 quien lo afirma sino Christine Lagarde, la directora general del FMI/6. Esta toma de posición se apoya en un reciente documento, cuyo mensaje es todavía más claro: “La deuda de Grecia solo puede ahora hacerse sostenible mediante medidas de suavización que van más allá de lo que Europa ha aceptado considerar hasta la fecha”/7. Esta lucidez del FMI se acompaña sin embargo de exigencias todavía más drásticas, hasta el punto que el gobierno griego querría verle excluido del club de los acreedores. Europa prohíbe un programa de emergencia humanitaria

Como los resultados económicos para 2015 se presentan menos malos de lo previsto, Alexis Tsipras había preparado entonces un programa de urgencia humanitaria (cobertura médica, sopas populares, “factura social” de electricidad, clases de apoyo)/8. Pero el memorándum establece que no puede tomarse ninguna medida presupuestaria sin el acuerdo de los acreedores y este proyecto de “programa paralelo” ha sido retirado bajo la presión del Eurogrupo, que amenazaba con no mantener su último abono de mil millones de euros.

Este conflicto revela el grado de control de los acreedores sobre las decisiones del parlamento griego, que está en la práctica obligado a ratificar las leyes redactadas por ellos. Como señala el jurista Michel Miné: “Obligada a aplicar las decisiones en aplicación de Memorándums impuestos por los acreedores, Grecia se encuentra en situación de violación de sus compromisos internacionales en materia de Derechos Humanos en el trabajo”/9.

Este es también el punto de vista de Juan Pablo Bohoslavsky, experto independiente del Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, quien considera en su informe que las medidas de austeridad no deberían aplicarse “en detrimento de los derechos humanos”/10. Enuncia tres grandes límites, que abarcan ampliamente a las definiciones de la Comisión por la verdad sobre la deuda pública. En su informe de mandato/11, el ponente ha hecho por otra parte referencia explícita a la Comisión, declarando que: “incluso si esta Comisión se ha disuelto formalmente, pienso que es necesario proseguir ese tipo de trabajo y sacar las lecciones del pasado”.

Pulso sobre la reforma de las pensiones

Una de las condiciones puestas por los acreedores para la entrega del próximo tramo de ayuda (cuyo importe no está por otra parte fijado) es una refundación del sistema de pensiones. El 3 de enero último, el primer ministro griego ha declarado que no cedería a las “exigencias irrazonables e injustas”, recordando que el memorándum dejaba en principio esta reforma a la apreciación del gobierno griego/12. Después, Yorgos Katrougalos, el ministro de trabajo, presentaba un proyecto de reforma que prevé especialmente una reducción de la pensión mínima de jubilación llamada “pensión nacional” a 384 euros mensuales, es decir, el umbral de pobreza. Del lado de los ingresos, las cotizaciones se aumentarían en un punto para los empleadores y en 0,5 puntos para los asalariados/13…”

Texto completo en http://www.vientosur.info/spip.php?article10919