«La policía nacional y el enemigo interno. Guatemala, 1982» de Carolina Lopez, en Boletin nº 59 de la AFEHC

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“Introducción

Guatemala, como muchos otros territorios en el mundo, vivió durante 36 años un enfrentamiento calificado como conflicto armado interno (1960-1996), que finalizó, teóricamente, con la firma del Acuerdo de Paz Firme y Duradera1 el 29 de diciembre de 1996. Se dice teórico, pues los actores involucrados (miembros de la guerrilla, del ejército, negociadores y actores políticos) siguen teniendo una actuación en la vida política, económica y social del país, en la sociedad civil algunos, en partidos políticos otros, o trabajando para alguna entidad gubernamental, como es el caso del actual alcalde capitalino Álvaro Arzú, quien fue el presidente constitucional en 1996.

Durante el período que duró el conflicto armado se produjeron una serie de eventos, que trajeron como consecuencia un clima de terror y violencia caracterizado por un aumento en el número de muertes, desapariciones, crímenes colectivos; por la utilización de instrumentos para su implementación como amenazas, torturas físicas y psicológicas; y por un constante control de la población y de la información que circulaba en los medios, creando zozobra en la población guatemalteca, tanto en el área urbana como en el área rural. Para que esta táctica tuviese éxito, el Estado, materializado en sus fuerzas de seguridad, debió contar con una estrategia que la garantizara. Para ello utilizó tanto el terror como la saña, y sus efectos pueden percibirse en las generaciones presentes y futuras. Analizar el qué, el cómo y el porqué pasó es una tarea que aún está en construcción.

En Guatemala no hubo oportunidad de disentir; desde siempre la obediencia fue una constante. Como dice Waldo Ansaldi: “las dictaduras son la negación de la política y se caracterizan por eliminar toda forma de disenso. Son la reducción de la polifonía a una única voz monocorde e incluso al silencio2”. La historia nos ha ido mostrando que hay siempre un poder tras el trono, que la parte visible en la aplicación de la violencia estuvo a cargo de elementos del Ejército manejando y coordinando otras fuerzas de seguridad como la Policía Nacional, con el objetivo de mantener un orden. Por medio de este artículo se busca sumar evidencias a la hipótesis que afirma que en Guatemala hubo una definición de “enemigo interno” y una estrategia para su identificación, y que tanto en eso, como en la aplicación de la represión, también tuvo incidencia la Policía Nacional.

Para esta tarea, los documentos del Archivo Histórico de la Policía Nacional – AHPN3– cobran una vigencia importante, nos aportan un testimonio silencioso y preciso de su actuar. Debemos mencionar, también, a otros importantes acervos documentales que aún quedan por estudiarse, como la documentación del Estado Mayor Presidencial o la colección de documentos desclasificados de Guatemala que se encuentran para su consulta (en el caso de los documentos desclasificados) y bajo su custodia (en el caso de los documentos del Estado Mayor) en Archivo General de Centro América –AGCA- , entre otros.

El AHPN fue descubierto de forma fortuita el 5 de julio de 2005, convirtiéndose en el acervo documental más grande y más completo de Guatemala y de América Latina, tanto por su dimensión, como por su contenido, con aproximadamente ocho millones de folios por descubrir. Esta fuente de información le aporta a la ciudadanía y al mundo entero una oportunidad invaluable, a pesar de haber sido un archivo encontrado en condiciones desastrosas en cuanto a conservación. Hoy, ocho años después, estos documentos aportan nuevos insumos, nuevas pistas y develan información útil para la reconstrucción histórica. Devuelve esperanzas y genera nuevo conocimiento. Pero esto no fue posible, sino por el trabajo laborioso de archivistas y archiveros que le han devuelto poco a poco el orden original a esos documentos, garantizando su acceso irrestricto de forma digital por medio de internet4. Con ello, personas en cualquier lugar del planeta tienen la oportunidad de conocer y acercarse a una realidad poco conocida del país. Una de las características de este acervo es su carácter administrativo; no es exclusivamente de investigación criminal, sino contiene diversidad de registros según las funciones que se desempeñaran en la institución policial, lo que le da un sello de confiabilidad al documento, sin que ello implique veracidad en su contenido, pero sí un indicio.

Marco jurídico que ampara la persecución de un potencial enemigo…”

Texto completo en http://www.afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3663