“Largo Caballero. El teson y la quimera” de Julio Arostegui, editado por Debate, acaba de aparecer.

Largo Caballero, el líder obrero más influyente del  socialismo español en el siglo XX, es hoy una figura “completamente olvidada”  por sus sucesores, una persona con una visión del proletariado “totalmente  impensable” actualmente en las filas socialistas.

Quien defiende este planteamiento en una entrevista con Efe es el historiador Julio Arostegui, autor de una completa y extensa biografía  titulada Largo Caballero. El tesón y la  quimera (Debate), que llega hoy a las librerías con la  intención de desterrar algunas “falsas” ideas sobre la trayectoria de este  carismático adalid del movimiento obrero.

Largo Caballero (Madrid, 1869-París, 1946) no ha sido “nunca bien tratado por  la historia”, según Arostegui, para quien el dirigente sindical ha sido siempre  “víctima del maniqueísmo, algo en lo que en este país somos geniales”.

Para el catedrático emérito de Historia Contemporánea en la Universidad  Complutense de Madrid, Largo Caballero necesitaba una investigación “un poco más  ecuánime”, y asegura que las distintas voces que le acusan de opinar una cosa y  luego la contraria “solo se fijan en unos puntitos aislados de situaciones  históricas, no en toda su trayectoria”.

Por eso la principal novedad de esta biografía es tratar al personaje desde  una perspectiva que abarque su vida completa, no pasajes aislados de la misma,  aunque no es la única y entre sus aportaciones se incluyen también un nuevo  análisis de la revolución del 34, en la que Largo Caballero, “fue clave”.

La “reconciliación” que hubo al final de su vida entre éste e Indalecio  Prieto, uno en París y el otro en México, es otro de los aspectos tratados en el  libro, al ser conscientes ambos de que el problema fundamental era cómo echar a  Francisco Franco del poder en España.

“Se da una nueva visión de Largo Caballero”, asegura Arostegui, quien subraya  que, tras esta biografía, “habrá ideas que cambiar” sobre la personalidad y la  obra del líder obrero de masas, y será imprescindible dejar de considerar “que  había dos Caballeros” y de calificarle de oportunista cuando realmente era un  “pragmático” que pensaba que había que adaptarse a las circunstancias  cambiantes.

De sus distintas facetas como presidente del Gobierno de un país en guerra,  preso en los campos nazis, exiliado republicano en Francia, ministro de Trabajo  y líder de masas de las clases obreras, el historiador se queda con su  “espléndida” etapa como ministro de Trabajo, en la que en solo dos años aprobó  reformas laborales “impensables” en la época.

Según Arostegui, ésta es “sin duda” su obra “más perdurable”, y recuerda que  aunque algunas normas laborales que impulsó fueron derogadas posteriormente,  otras permanecieron incluso durante el franquismo, como la creación de  delegaciones de trabajo o colocar al Estado en el centro de las relaciones  laborales.

“Hoy, por obra del neoliberalismo imperante, estamos en una situación de las  relaciones laborales que ponen las cosas en tiempos anteriores a Largo  Caballero”, asegura sin dudar este historiador, quien no tiene reparos en  subrayar que con la actual reforma laboral en alguna materia, “hemos regresado a  tiempos anteriores” a la época del protagonista de su obra.

Pero si por la “derecha”, según Arostegui, “era más esperable” este trato  “injusto” a la labor realizada por Largo Caballero, el problema es que “también  ha sido muy mal visto por la izquierda”.

A Largo Caballero le debe el movimiento obrero actual “la idea de la  auténtica misión del proletariado”, asegura, para precisar que éste movimiento  “y más aún el PSOE” se han olvidado “por completo” de uno de sus principales  dirigentes, y añadir que hoy su visión “cabal” y de “honradez” sería  “impensable” entre sus sucesores.

“Aunque la historia cambia y las situaciones también, hay unas raíces  históricas, intelectuales y políticas que no se pueden tirar a la basura”,  subraya Arostegui, quien considera que eso no es solo “un problema” para el  partido sino también “para el país”.

Otro de los tópicos que despeja esta nueva biografía es su apelativo del  “Lenin español”, que Largo Caballero definió alguna vez como “una estupidez” y  que atribuyó al Partido Comunista, al considerar, según Arostegui, que “no había  ningún caudillo del tipo de Lenin en el movimiento socialista español”.

Su imagen de “integridad, de entrega absoluta a la causa de la clase obrera”  es sobre la que ha querido arrojar luz Julio Arostegui, quien recuerda que  define muy bien “su espíritu de clase obrera” el hecho de que, después de haber  tenido tantos cargos de responsabilidad, se definiese como “estuquista de  profesión”, una concepción humilde “que hoy ha desaparecido enteramente”.

Fuente: Agencia EFE y otras-