«Las cárceles identitarias», Sabatinas Intempestivas, de Gregorio Morán en La Vanguardia

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“Desconozco la edad del periodista Marc Marginedas, enviado por El Periódico de Catalunya para ir a la guerra, lo que sí tengo muy claro es que lleva unos 30 días secuestrado por una partida de descerebrados, mitad delincuentes mitad fanáticos de la ley islámica, incorporados quién sabe cómo y pagados por quién sabe quién para luchar en Siria contra el presidente El Asad.

Si los lectores supieran el trato que reciben los periodistas de guerra por parte de sus empresas, por parte de las embajadas que los representan, por parte de aquellos sobre los que quieren informar, no se lo creerían y acabarían pensando que se trata de unos sadomasoquistas de la información. No es que los admire, que es bien poca cosa, es que les considero los últimos mohicanos de una profesión que terminó hace ya mucho tiempo, quizá en Iraq, posiblemente en Afganistán. No lo sé, pero sólo el señuelo de la televisión, mejor sería decir de los televidentes ávidos de unas imágenes en directo más manipuladas que las gominolas, mantiene este ejercicio de alto riesgo. Ya lo explicó un veterano del asunto, el holandés Joris Luyendijk, en un libro – Hello everybody. Imágenes de Oriente Medio– al que ya dedicamos un artículo.

Me admiran los periodistas de combate pero debo reconocer que mi mayor respeto, que ronda la calificación de devoción, es hacia aquellos que viven años en unas zonas de guerra muy especiales. Las cárceles identitarias; países fraccionados en comunidades que se odian y se combaten; unos en el poder y otros en la servidumbre. Si dejamos en su lugar de patriarca a la veteranía de Tomás Alcoverro, señor del pequeño Líbano y maestro del Gran Oriente Medio, no creo que haya otro caso en España que el de Eugenio García Gascón. Barcelonés de 1957, en cuya universidad estudió literatura, árabe en Damasco y hebreo en Jerusalén, donde vive desde 1991 en condiciones que puedo asegurar no son precisamente cómodas y que él lleva con una pasmosa tranquilidad de hombre hecho a que los periódicos no le paguen, las editoriales le ninguneen y el ejército israelí y sus servicios de espionaje traten de comerle la moral un día sí y otro también…”

Texto completo en http://www.caffereggio.net/2013/10/05/las-carceles-identitarias-de-gregorio-moran-en-la-vanguardia/