“Las migajas”. Minicrónicas catalanas/113. Andreu Claret.

LAS MIGAJAS. Estos días están siendo pródigos en casos de personajes que se retratan sin pudor. El Rey emérito riéndole las gracias a Mohammed bin Salman bin Abdulaziz Al Saud, conocido por los amigos como MbS y por la prensa de medio mundo como el presunto instigador del asesinato de Khashoggi. Josep Borell argumentado que la independencia de Estados Unidos fue cosa de cantar y coser porqué bastó con matar a cuatro indios. Y aquí, Pujol. Eduard Pujol, antiguo director de RAC1 y portavoz de Junts per Catalunya, que llama al personal sanitario a no pelearse por las migajas porqué no son lo esencial. ¿Qué es lo esencial? La independencia. Acabar con esta España que nos roba. Hacer República. Tras leerle, salí a dar una vuelta por el parque de la Ciudadela de donde llegaban sonidos familiares. Petardos, gritos y sirenas como los de otras veces. Al acercarme percibí que no era la música de siempre. Eran mujeres y hombres con batas blancas, cascos relucientes y pancartas en vez de banderas. Ninguno pedía la luna. Pedían que se arregle lo suyo que es lo de todos: una atención primaria que revienta por los cuatro costados, y pagas prometidas que no llegan. Migajas. Imaginé a Pujol saliendo al balcón del Parlament y desarrollando su peculiar discurso sobre aquello que es esencial y lo que no lo es. Diciéndoles a estos indignados que sus demandas no se podrán atender hasta que España no devuelva lo que se queda. El señor Pujol lleva poco tiempo en política. Es un hijo del 1-O y suele pecar de idealismo, en el sentido literal de la palabra. Para él los hechos no existen si no forman parte de una construcción mental. De un relato, como se dice ahora. En cierto modo es un personaje hegeliano. Pero Hegel, como es sabido, sirvió para un barrido y un fregado. En alguna ocasión sostuvo que el pueblo no sabe lo que quiere. No habló de migajas, pero podia haberlo hecho. Pero también dijo que ‘quien todo lo desea no quiere nada en realidad, y nada consigue’. Como Eduard Pujol.