«Los experimentos con gaseosa». Mini-cronicas catalanas. Andreu Claret.

Mini-crónicas catalanas/146.
LOS EXPERIMENTOS, CON GASEOSA. Le espetó Eugeni d’Ors a un camarero neófito que abrió la botella de champán con tan mala fortuna que lo derramó sobre la chaqueta del escritor. En política, también: los experimentos con gaseosa. En estas elecciones han fracasado casi todos. Han fracasado Errejon, Iglesias y el equipo de la alcaldesa de Barcelona. Han fracasado los artefactos políticos impulsados por Puigdemont para sustituir a Convergencia. Fracasó Graupera. Han ganado el PSOE, el PNV y Esquerra Republicana. Los experimentos, con gaseosa. Ya sé que es más fácil decirlo a balón pasado, pero los resultados del domingo tienen, desde este punto de vista, cierta lógica. Hablan del tiento de muchos electores y confirman que la insensatez desconcierta al personal. Veamos algunos ejemplos. Madrid y Barcelona. Hace un mes, el mapa de España viró del azul al rojo. Cierto. Pero la victoria del PSOE escondía que en la Comunidad de Madrid las tres derechas habían alcanzado el 53% y el PSOE más UP no pasaron del 43. En semejante contexto sociológico, la fratricida pelea que protagonizó Podemos en puertas de los comicios ha pasado factura, y su descalabro le ha salvado la cara y el puesto a Casado. Los experimentos con gaseosa. O, si prefieren escuchar a San Ignacio, en tiempos de tribulación, no hacer mudanza. Para mudanza la de Barcelona. ¿Cómo le hubiera ido a Ada Colau si Pisarello y Asens no hubiesen roto con el PSC en noviembre del 2017? Colau hubiese afrontado la contienda del domingo en mejores condiciones. Para recordar aquella gesta, que dejó a la alcaldesa con 11 concejales, Pisarello puso a caldo a Meritxell Batet… en vísperas de las elecciones ¿Cuantos votos independentistas retuvo esta política, si para esto ya está ERC, con su empeño casi centenario y su líder encarcelado y abierto al diálogo? Al criticar los ‘experimentos’ no quisiera pasar por un carca que rechaza la nueva política. Pero siempre recordaré un almuerzo que nos ofreció Giorgio Amendola a un grupo de jóvenes comunistas, en 1977, poco antes de las primeras elecciones, en un restaurante de la judería romana. Cuando le dijimos que íbamos a arrasar (en Catalunya y en España) nos preguntó por los resultados de los comicios del 1931 en España. Y ante nuestro asombro, vaticinó que el PSOE iba a sacar más votos que nosotros. Claro que hay necesidad de una nueva izquierda. Y espacio para ello. Pero con una estrategia que permita sumar. Y sin experimentos. Sabe mal por Ada Colau y Manuela Carmena. Ambas merecían una segunda oportunidad, y si Diós no lo remedia no la tendrán.