“Madrid me mata”. Javier Aristu. en campo abierto

Por  Javier ARISTU

Madrid, capital del Estado, la economía más poderosa de España, comienza a ser ya un problema para recomponer un modelo de país adecuado a los nuevos tiempos. Madrid absorbe demasiada energía del resto. Madrid pretende seguir siendo el rompeolas de todas las Españas…pero me temo que don Antonio Machado se habría ido de esa capital a la que tanto amaba tras asistir a los acontecimientos que nos están brindando sus políticos capitalinos.

Los otrora cotilleos que ayer se convirtieron en multitudes gritando y que afectan al núcleo directivo de Podemos es el ejemplo más esclarecedor de cómo no se puede convertir una modesta capital europea en  el centro neurálgico de todas las crisis. Si Podemos nació en la Universidad Complutense Podemos puede morir en cualquiera de sus calles o plazas. Pongamos que hablo de Madrid…

El desastre que Enric Juliana describe hoy en su crónica no sé si se veía venir; no soy adivino. Lo que es evidente es que desde hace muchos meses Podemos no dejaba de ser una visión muy castiza, muy madrileña, del ejercicio de la política. Podemos ya no era una fuerza política renovadora en el conjunto de España, se había quedado reducido al plano urbano de los barrios de Lavapiés y Latina. Puro paseo por las aceras de esos barrios de zarzuela.

Y es un desastre, sí, para todos nosotros; no porque nos apasione Podemos y su forma de actuar en política. No porque creamos que los Iglesias y los Errejón y los Espinar y las Montero sean especies política extraordinarias, que no. Lo ocurrido en Madrid este mes de enero del año 2019 lo vemos como una piedra de enorme envergadura que dificulta, aún más, el trayecto para recomponer un proyecto de izquierda en España. Con la batalla pendiente entre socialistas andaluces y “sanchistas” –tras la Madre de todas las Derrotas como ha sido la de Andalucía– que estallará no más allá del verano y la ruptura entre Errejón e Iglesias el plato de sangre, sudor y lágrimas está servido para los próximos meses.

Madrid debería dejar de ser capital del Estado y pasar a ser un pueblo de España. Hermoso, amable, castizo y jaranero…pero pueblo.

Madrid me mata