El Ayuntamiento de Madrid y los medios: “Madrid y la mosca en la botella de Coca-Cola” de Pedro Ramiro, en lamarea.com

carmena huerfana

Pedro Ramiro* // “Madrid, territorio vedado a Coca-Cola”, titulaba en portada el diario El País el miércoles de la semana pasada. Y, ese mismo día, la mayoría de los grandes medios de comunicación incluían noticias similares, que hablaban del “rechazo”, la “revancha” y el “veto” del ayuntamiento de Madrid a la multinacional más conocida del mundo al denegarle la utilización de unas instalaciones deportivas municipales para grabar un anuncio. Hasta El Gran Wyoming le dedicaba un monólogo en El Intermedio: “¿Qué consigue el concejal con este asunto además de abrir una absurda polémica?”.

De este modo, lo que no debería haber pasado de ser mucho más que un gesto simbólico del concejal-presidente del distrito de Salamanca, Pablo Carmona, en solidaridad con los trabajadores despedidos de la fábrica de Coca-Cola en Fuenlabrada —que van a tener que ser readmitidos por la empresa después de que la Audiencia Nacional declarara nulo el ERE y el Tribunal Supremo ratificara la sentencia por la vulneración del derecho a huelga de sus empleados— se convertía en el blanco de las críticas de los mass media y de la oposición en el ayuntamiento: “No ceder un espacio para rodar este anuncio es una decisión arbitraria”, decía Esperanza Aguirre.

Hoy, pasados unos días, nadie parece ya acordarse de todo este asunto y los grandes medios siguen con su búsqueda de nuevos objetivos para desgastar al gobierno de Ahora Madrid. Pero, dado que la manera de resolver los conflictos con las corporaciones transnacionales —que sin duda irán surgiendo a medida que “los ayuntamientos del cambio” adopten decisiones que no sean favorables a los intereses de las grandes empresas de los sectores de la construcción, la energía, las telecomunicaciones y las finanzas— va a ser uno de los elementos centrales para marcar los límites de la acción política desde las instituciones públicas en los próximos tiempos, creemos que vale la pena analizar los puntos fundamentales que han rodeado esta polémica.

Publicidad y patrocinios. “Alguien dijo que en Estados Unidos se puede escribir contra el presidente demócrata o contra el presidente republicano, pero nunca se podrá publicar la noticia de que se haya descubierto una mosca en una botella de Coca-Cola”. Con esta cita del periodista Pascual Serrano comienza Una mosca en una botella de Coca-Cola, un documental que analiza la relación que hay entre los grandes medios de comunicación y las compañías multinacionales: “Buena parte de la información que vemos, oímos y leemos pertenece al BBVA, a Repsol, a Planeta, a La Caixa, al Banco Santander, a Telefónica o a Berlusconi”.

Así, en este contexto, las transnacionales como Coca-Cola, la empresa que más dinero se ha gastado en publicidad en toda la historia del capitalismo, ejercen una influencia decisiva —de manera directa o indirecta— a la hora de marcar la agenda de lo que se puede y, sobre todo, lo que no se puede decir. Tanto en los grandes medios de comunicación, dependientes de sus campañas publicitarias para mantener sus beneficios, como en las instituciones públicas que, además de tener que aguantar la fuerte presión mediática, necesitan asegurar su patrocinio para sostener los presupuestos. De ahí la casi total unanimidad de los mass media en criticar esta medida y, por qué no decirlo, el escaso apoyo en público a la misma por parte del equipo municipal…”

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