Mini-crónicas catalanas, de la 141 a la 144, de «El voto de tu vida» a «La bronca catalana». Andreu Claret.

Mini-crónicas catalanas/144
LA BRONCA CATALANA. Para (intentar) entender lo que ocurre en Catalunya hay que escuchar a los vascos. Me refiero a los vascos del PNV. ¿Cómo interpretar el veto de ERC al nombramiento de Iceta como senador? ‘Es el enésimo síntoma de la bronca y el deterioro de las relaciones políticas en Catalunya’ ha dicho Andoni Ortuzar, el presidente del Buru Batzar. Para él, la llegada de Iceta a la presidencia del Senado suponía ‘Una buena opción para liderar la transición del “Senado del 155” a una cámara del acuerdo, el diálogo y la negociación’. Un razonamiento político basado en una idea llana: la recuperación del PSOE hasta alcanzar la mayoría absoluta en el Senado tiene algo de milagro. No vayamos a perder la oportunidad. Política pura. Aprovechemos la coyuntura, sin renunciar a nada. Sabiendo que la ocasión se puede malograr pero haciendo todo lo posible para que prospere. Esta es la manera de razonar de los vascos. A las antípodas de los argumentos peregrinos esgrimidos por ERC que buscan contentar la parroquia y competir con Puigdemont y la ANC. Cuando en Catalunya ocurre estas cosas, que parecen incomprensibles, escuchen la voz del PNV. A veces no se oye, porque las viejas fidelidades todavía cuentan, pero cuando el despropósito lo amerita, como es el caso del veto a Iceta, los vascos no callan. Y son contundentes. Como hicieron cuando Puigdemont y Junqueras no tuvieron arrestos para convocar elecciones en vez de proclamar repúblicas imaginarias. Como volvieron a hacer cuando Junts per Catalunya y Esquerra Republicana precipitaron la convocatoria de elecciones. Como han vuelto a hacer ante este disparate. A quienes discrepen del calificativo, les invito a responder a la pregunta siguiente: ¿En qué ha mejorado la situación de Catalunya, y la de los presos, tras el no a Iceta? ¿En qué ha contribuido éste no a colocar el conflicto en una mesa de negociación? En nada. Ah! Pero nos hemos dado el gustazo de impedir que Miquel Iceta sea presidente del Senado. Todo muy de aquí.

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Mini-crónicas catalanas/143
UNA VENTANA DE OPORTUNIDAD. Si hacemos caso del CIS, dentro de pocas semanas el PSOE gobernará más de media España y Esquerra Republicana liderará la vida política catalana. Es una fenomenal oportunidad para encarar con nuevas ideas el llamado conflicto catalán. No para resolverlo, porque los agravios acumulados son muchos, pero para empezar a afrontar con otro talante el estropicio de los últimos años. Para devolver la política al lugar que le corresponde. Por el momento predomina la desconfianza. Lo raro seria que no fuera así, viniendo de donde venimos, con quiebras de las reglas del juego en Catalunya y una afasia política de diez años que ha dejado el país en manos de las togas. Como es lógico, Esquerra pide la libertad para Junqueras y los demás procesados. Sabe que no depende de Sánchez pero no puede renunciar a solicitar el levantamiento de una prisión provisional que resulta más incomprensible a medida que avanza el juicio. Amaga con no votar a Iceta como senador para protestar por el ninguneo al que Sánchez le ha sometido tras las elecciones. Lógico. Si es esto, entra dentro de la medición de fuerzas que precede toda negociación. Si es esto. Si es otra cosa, la cronificación del conflicto está servida. No lo creo. El discurso de Junqueras de los últimos meses no va en esta dirección. Lo que ocurre es que una buena parte del independentismo sigue aferrado a la idea de una victoria que no requiere concesiones. Ni en los objetivos, ni en los tiempos. La previsible elección de Puigdemont como parlamentario europeo y la conquista de la Cámara de Comercio de Barcelona por la ANC han dado nuevos bríos a quienes creen que todo quedó zanjado el 1-O y que sólo es cuestión de tesón y paciencia. Una parte importante de las bases independentistas piensan de este modo. No ven una ventana de oportunidad entreabierta para recuperar el sentido común, sino un ventanal abierto de par en par que da a la tierra prometida. Junqueras tendrá que decidir y Sánchez debe facilitarle argumentos que compensen la fascinación que produce la hoja de ruta rupturista de la ANC.

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Mini-crónicas catalanas/142
LA PUNTILLA. La victoria de Esquerra Republicana en las elecciones del domingo constituye la puntilla definitiva de Junqueras (digamos casi definitiva, para no pillarnos los dedos) a las pretensiones políticas de Carles Puigdemont. No sólo porqué Esquerra dobló en votos a Junts per Catalunya que quedó en cuarto lugar, casi empatada (en votos) con Ciudadanos. Esta victoria no se mide sólo en escaños sino en discurso político, en estrategia y en perspectivas de futuro. Vista municipio por municipio, es aún más abrumadora, y desautoriza las pretensiones de los seguidores del ex presidente de hacer de las municipales una segunda vuelta con aires de revancha. La fecha del 28-A marcará un antes y un después en la larga batalla por la hegemonía en el seno del nacionalismo (ahora independentismo) catalán. En la retransmisión de la noche electoral hubo un momento estelar cuando TV3 conectó con Waterloo para cubrir las declaraciones de Puigdemont y desconectó bruscamente, a los dos minutos, cuando éste felicitaba el Front Republicà por sus resultados. Primero pensé que había algún problema con el satélite pero luego comprendí el valor simbólico del gesto de los conductores del programa. Por supuesto, sería un error dar por finiquitado al presidente exiliado que es un político coriáceo, pero para él ya nada será como antes del 28 de abril. Y no sólo por los resultados, sino por la fotografía de la sociedad española que emerge de estas elecciones, contraria a la que se ha empeñado en pintar, cómo la de una Turquía del sud de Europa. La foto del parlamento que se constituirá el día 25 casará menos que antes con la estrategia del cuanto peor mejor que ha practicado una parte del independentismo y dará aire al discurso pactista formulado por Junqueras desde Soto del Real. Luego el tiempo, las decisiones judiciales y las que tome Pedro Sánchez dirán si todo fue un espejismo de primavera o si hay mejores condiciones para abordar el mal llamado conflicto catalán desde la política.

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Mini-crónicas catalanas/141
EL VOTO DE TU VIDA. El independentismo participó en las elecciones del 2015 con un lema que ustedes recordaran: El Voto de tu Vida. Por decirlo en palabras de Aramburu, aquel voto era una ilusión de eternidad. No era un voto para cambiar un gobierno, era un voto para tocar el cielo. Ganó Junts pel Sí, pasaron más de tres años, y la vida sigue igual. Para algunos peor. Mucho peor. Mañana volveremos a las urnas y ya nadie habla de votos destinados a abrir las puertas del paraíso. Se trata, simplemente, de determinar el signo del próximo gobierno. Una bagatela comparado con aquel anhelo de alcanzar la eternidad. Así es la democracia. Las elecciones no modifican de raíz nuestras vidas pero pueden decidir sobre los próximos años. En las circunstancias actuales, no es poca cosa. Creo que la mayoría de los electores son conscientes del desafío, también en Catalunya. No vamos a decidir sólo sobre pensiones, salario mínimo, educación y sanidad publica, que ya es mucho. Vamos a optar por dar un pasito adelante o un paso atrás. Visto desde aquí yo diría incluso que dos pasos atrás, o tres, o cuatro, o los que haga falta para satisfacer las ansias de reconquista que han emergido durante la campaña electoral. Las que VOX ha proclamado de manera descarnada y que las otras derechas han asumido, engullidas por el torbellino del populismo. Hay tantas encuestas como dudas. Pueden ganar quienes hablan el lenguaje del diálogo y de los derechos, o quienes atizan los conflictos sociales, morales y territoriales que han aflorado durante la campaña electoral. Puede que el voto del domingo no sea el de nuestra vida, pero decidir que gobiernen unos u otros me parece razón suficiente para ir a votar. Como suele decirse ahora, va de democracia. Yo no estoy seguro de que la nuestra, que todavía es frágil, resistiera la embestida de semejante involución.

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