“Mujeres y clases sociales” de Antonio Antón, en Público

mujeres y clases sociales

“Las mujeres no son un grupo homogéneo desde el punto de vista de su situación socioeconómica y, al igual que los hombres, también están cruzadas por desigualdades de clase, aunque con algunas diferencias significativas que es preciso explicar.

Clase social es un concepto relacional e histórico. En sentido estricto hace referencia a la diferenciación económica, sociopolítica y cultural entre distintos segmentos de la sociedad, a su distinto papel como actores sociales, considerando su posición en las relaciones económicas, su comportamiento social y su experiencia. En la representación de la sociedad el factor clase social se había debilitado, aunque las clases medias han estado presentes en los ámbitos mediáticos y políticos. Pero, ahora, se visualizan también, por un lado, el bloque de poder –clases altas o dominantes- que aplican una política de austeridad y una dinámica de involución social y democrática y, por otro lado, capas populares –clases trabajadoras y medias- que no se resignan, se oponen a los recortes sociolaborales y defienden sus derechos sociales y democráticos. Las mujeres participan en ese proceso sociopolítico y cultural.  

No obstante, aquí solo vamos a explicar la composición por sexo, según las condiciones ‘objetivas’, de las distintas clases sociales, derivada de la posición de las personas, individualmente consideradas, en las relaciones productivas y de poder. Utilizamos el indicador de la situación ocupacional o tipo de empleo para clasificar, solamente, a las mujeres ocupadas –asalariadas, autónomas y empleadoras- y desempleadas. Es suficientemente representativo del estatus socioeconómico, laboral y de empleo de las mujeres vinculadas al mercado de trabajo. Dejamos al margen a las estudiantes, pensionistas y amas de casa (consideradas por el INE inactivas), y tampoco entramos en otros aspectos de desigualdad, subordinación o discriminación de las mujeres.

El gráfico 1 muestra la distribución de la población activa (ocupada y desempleada) por clases sociales, diferenciada por sexo, según su situación ocupacional o tipo de empleo más o menos cualificado (y en desempleo). Para su clasificación utilizamos los datos oficiales de la EPA (segundo trimestre, que es el de menor impacto estacional para el empleo). El porcentaje es respecto del total de cada sexo. En el conjunto de los tres segmentos inferiores de las clases trabajadoras, semicualificada, poco cualificada y desempleada, el porcentaje de mujeres (64,4%) es mayor (diez puntos) que el de varones (54,2%). Esta diferencia es similar, pero al contrario, en la composición de la clase trabajadora cualificada, donde predominan los varones (21,8%) frente a las mujeres (11,9%). Sumados ambos porcentajes, las personas pertenecientes a las clases trabajadoras, por sexo, son similares: 76,3% de las mujeres y 76% de los varones. La desigualdad se produce en esos diez puntos de desventaja de las mujeres respecto de los varones, en la participación en el segmento trabajador cualificado…”

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