Pedro Rojo: «“Desde el 11-S lo único que hemos hecho ha sido alimentar el fuego del que se nutren estos grupos terroristas”. infoLibre

pedro rojo

“Horas después de los atentados perpetrados el pasado viernes en París, el Daesh emitía un comunicado en el que se reivindicaba como su autor. El grupo terrorista lleva años operando en territorios como Siria e Irak, pero el temor infundido por sus acciones ha comenzado a extenderse por Occidente.

Los ministros de Defensa de la Unión Europea han activado por primera vez el artículo sobre defensa colectiva europea para prestar asistencia y apoyo a Francia, quien dice que «no se trata de contener, sino de destruir el Estado Islámico».

Pedro Rojo, presidente de la fundación Al Fanar para el conocimiento árabe, explica en entrevista con infoLibre las raíces de esta organización terrorista, analiza sus pautas de actuación y la respuesta de la comunidad internacional ante este fenómeno.

PREGUNTA: ¿Occidente entiende la complejidad de Daesh?

RESPUESTA: Hay un gran juego con lo que queremos que la gente entienda que es Daesh. Desde el principio se le dio una dimensión mucho mayor de la que tiene en realidad. Cuando se hizo fuerte eran 15.000 combatientes, cuando tomaron Mosul y empezaron a controlar zonas importantes de Irak eran 50.000 combatientes, que ahora mismo controlan a ocho millones de personas que están infelices, que no les apoyan pero no tienen otra alternativa a la vista o alguien que les proteja si se levantan contra el Estado Islámico, como hemos visto en ciudades como Tikrit. Quiero pensar que los servicios de inteligencia saben exactamente lo que es. Lo que pasa es que saben que la respuesta a Daesh significa poner soldados sobre el terreno, y eso no hay nadie que esté dispuesto a hacerlo, al menos hasta ahora.

P. ¿Daesh guarda algún tipo de relación con los movimientos sociales o levantamientos populares que se han producido en el terreno, especialmente desde la Primavera Árabe?

 

R. Lo que es muy importante es que Daesh ha aprovechado la Primavera Árabe para colarse en el caos que se ha generado, no por esas revoluciones, que para mí son gente legítima, sino por la respuesta de los regímenes contra la Primavera Árabe, sobre todo en Siria y en Irak, y este último es el ejemplo más claro. En Irak hay unas revueltas populares en lo que se llaman las provincias suníes y se toma Mosul y otros territorios. Daesh, que viene desde Siria, participa en la toma de Mosul. En ese verano de 2013 ellos se quedan en Mosul y en Tal Afar, mientras los rebeldes bajan hacia Bagdad. Y en la lucha entre el ejército de Bagdad y los rebeldes, Daesh aprovecha esa confusión, esa guerra, para irse haciendo fuerte en algunas de las ciudades, y según se va debilitando la revolución popular ellos van conquistando esas ciudades. Ahora la resistencia popular ha desaparecido y sólo hay Daesh. En Siria pasa algo parecido, hay una revuelta popular pacífica, se torna en una revuelta armada para defenderse de los bombardeos del régimen, y ahí es donde se cuela Daesh con una financiación que al principio no está muy claro de dónde viene, para hacerse fuerte en ese caos.

P. ¿Las pretensiones de Daesh van más allá de lo local?

R. Daesh lo que busca es un espacio físico desde donde poder existir, esa es la gran diferencia con la Al Qaeda tradicional, y ese espacio físico lo han encontrado en esa zona de caos. ¿Eso les permite exportar su mensaje y seguir captando adeptos a nivel internacional? Claro, eso es muy importante. Buena parte de la organización se nutre de esos combatientes internacionales que siguen llegando, porque el reclutamiento local lo tienen agotado. Allí sólo tienen el reclutamiento forzoso, y muy poca gente de las zonas donde ellos tienen el control están por esa forma de gobierno. Estamos hablando de zonas como Irak y Siria que tradicionalmente han sido de un perfil muy laico hasta bien entrados los 90 y luego se han ido haciendo más conservadores, pero en ningún caso estamos hablando de la ideología radical de Daesh.

P. A pesar del reclutamiento internacional, el punto de mira tras los atentados de París se ha puesto en los refugiados.

R. Eso me parece una falta de sensatez y de responsabilidad. Incluso si uno de los terroristas, que todavía no está nada claro, fuese un refugiado o haya entrado vía pasaporte de refugiado, lo que estamos viendo con toda nitidez es que el proceso que se está dando es una exportación de combatientes desde Europa. Otra cuestión es que vuelvan excombatientes y no los tengamos controlados, eso es otra cuestión. No tienen problemas en reclutar a gente en Francia, con lo cual no necesitan perder un combatiente que esté en Siria o en Irak para atentar aquí. No tiene ningún sentido que venga una persona que no es de aquí cuando tienen personas que conocen la ciudad, que saben cómo moverse, que pasan desapercibidos entre la población porque son de aquí. Todo este juego que se está haciendo ligando refugiados con terroristas es absolutamente deleznable.

P. ¿Cuál diría que puede ser la repercusión de los atentados en Oriente Próximo?

R. En Oriente Próximo poca repercusión directa pueden tener los atentados en sí. A estas alturas, se encuentra en un momento de caos tal que es difícil que pueda afectar. Lo que sí puede hacerlo son las políticas que tomen los gobiernos europeos y occidentales. Puede afectar de una forma positiva: vamos a reconocer la situación que hay allí, cuál es nuestra implicación, cuál es nuestra responsabilidad y cómo podemos ayudar realmente a solucionar los problemas de Oriente y no a poner parches y apoyar a gobiernos tiranos que lo único que hacen es aumentar el caldo de cultivo para esos grupos terroristas.

P. ¿Cómo valora la respuesta de Francia?

R. Yo no sé a quién pretende engañar Hollande. La comunidad internacional, una coalición de los 60 países más poderosos del mundo, lleva bombardeando desde el 8 de agosto de 2014 a Daesh. Y el resultado ahí está. Que hayan hecho 20 bombardeos más, y los que quieran, en los últimos días, ¿es una respuesta contundente? No creo que engañen a nadie. Si luego vemos el resto de medidas que van a tomar, son todas recortes de libertades, y por ahí vamos muy mal.

P. Si finalmente Daesh desapareciera, ¿el escenario seguiría siendo propenso a la creación de nuevos grupos terroristas?

R. Si se acaba física o militarmente con el Daesh y no se acaba con las causas que lo han creado o facilitado, se llamará como queramos que se llame, pero vendrá otro. Desde el 11 de septiembre lo único que hemos hecho desde Occidente ha sido alimentar el fuego del que se nutren estos grupos terroristas sin tener una política de educación intercultural, a través de la cual se pueda entender qué es lo que le pasa a esas generaciones de musulmanes en Occidente para no sentirse representados o acogidos en sus propios países. El rodillo asimilacionista francés no ha funcionado, y eso lo saben ellos desde hace muchísimos años. ¿Por qué no se plantean reformular las políticas de seguridad? ¿Por qué no replantear la sociedad que queremos? Tenemos una sociedad multiconfesional, con muchísima complejidad pero muy rica, y en vez de aprovecharnos de eso y acoger toda esa riqueza, marginamos a unos, y cada vez más…”

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