«Plazaola y Lasarte» de Kepa Aulestia, en El Correo

plazaola

“El ex preso de ETA Alberto Plazaola no se encontraba en su domicilio cuando el pasado martes la Policía acudió allí para devolverlo a prisión hasta 2026. Su huida contrasta con la noticia de que el exmiembro del ‘comando Donosti’ Valentín Lasarte saldrá de la cárcel el próximo lunes. Plazaola había cumplido 24 años de condena por dos delitos de asesinato frustrado y por otro de estragos, y ahora tendría que ingresar en un centro penitenciario porque el Tribunal Supremo se niega a descontarle el tiempo que estuvo preso en Francia. Lasarte no llegará a completar 19 años de reclusión por haber participación en siete asesinatos. Son las dos caras de un mundo que continúa ocupando titulares e indignando a la inmensa mayoría de sus víctimas, ante la mezcla de hastío e indiferencia que domina la percepción social de una historia amortizada.

La primera hipótesis que cabría contemplar en cuanto a la desaparición de Alberto Plazaola es que se niegue a volver a una celda porque considere que él ya ha cumplido la pena impuesta, y porque ha decidido esperar el desenlace final de los recursos que se presenten sobre la nulidad de sus años de cárcel en Francia a efectos de cómputo total. Ante la disyuntiva de estar a disposición de los tribunales, renunciando a la libertad, o darse a la fuga para vivir libre bajo una orden de búsqueda el oñatiarra habría optado por esta última salida momentánea. Aun al precio de que sea detenido, de que mientras tanto pudieran imputársele nuevos delitos, de que deba pagar su deuda penal con otra edad.
El supuesto más verosímil es que su disposición personal a no dejarse atrapar haya coincidido con la inclinación de la trama etarra a convertirlo en uno de esos héroes de recambio a los que acostumbra a animar unas veces y a soportar a disgusto otras, sin que Plazaola sepa exactamente si pertenece al grupo de los primeros o al de los segundos.

Aunque es muy probable que ni siquiera se plantee tan desmoralizadora cuestión. El ‘proceso’ dirá qué papel le corresponde en la obra. Nunca se sabrá en qué medida el huido es un activo para la resistencia etarra y en qué medida es una carga más para la izquierda abertzale. Mientras tanto, lo importante es que uno se mantenga firme en sus convicciones e infunda respeto y admiración entre sus paisanos. No sea que se piensen que Plazaola es como Lasarte. Porque, dentro del ‘conflicto armado’, Plazaola hizo muy pocos méritos si los comparamos con los de Lasarte para salvar el honor del Pueblo Vasco. Ni un solo muerto frente a siete. Pero ha sabido cargar con su responsabilidad, y es lo que hace irreprochable su fuga a la espera de la solución definitiva al conflicto. No como Lasarte, que pasó de ser el más desatado de los activistas a mostrarse como el más blando, desdiciéndose de su compromiso a cambio de una recuperación estimulada de la libertad…”

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