“Pobres magnates” de Thomas Park, una historia del Tea Party, publicado por la editorial Sexto piso

   pobres magnates

   En La Marea se publicó el pasado día 2 el artículo Thomas Frank: “Para el Tea Party Bush no era un conservador” que firma Thilo Schäfer: “Lo que Michael Moore es para el público de cine, según el New York Times, lo es Thomas Frank (Kansas City, 1955) para los literatos intelectuales. El periodista y escritor se hizo famoso en 2004 con ¿Qué pasa con Kansas?, un libro que analiza el tirón popular que consiguieron los republicanos entre la clase obrera de EEUU. Frank es una referencia de la izquierda norteamericana, pero también ha publicado en medios poco afines como Financial Times o The Wall Street Journal. La Marea habló por teléfono con el autor cuando estaba en la Feria del Libro de Guadalajara (México), donde presentó la edición en castellano de Pobres Magnates (Sexto Piso).

El libro analiza uno de los fenómenos más alucinantes en la reciente política de EEUU: la respuesta de gran parte de la derecha a la crisis económica y el nacimiento del Tea Party. Los ideólogos del movimiento consiguieron convencer a muchos ciudadanos de que el derrumbe del sistema financiero no fue la consecuencia de años de desregulación y un capitalismo desenfrenado. En su opinión, el verdadero problema fue que hubo demasiada intervención gubernamental y, por tanto, lo que hace falta es aún más libertad del mercado. “Antes de esta recesión, la gente que había sido engañada por los banqueros casi nunca aprovechaba la ocasión para pedir que los bancos fueran liberados de los trámites burocráticos y la vigilancia de la ley”, comenta en el libro.

La ideología del Tea Party radica en el concepto de la libertad absoluta del individuo, que debe plasmarse también en el sistema económico. Es la tesis central que ha adaptado también el expresidente de España José María Aznar y que divulga a través de la fundación FAES, vinculada al Partido Popular.

En ¿Qué pasa con Kansas?, Frank describe cómo en las últimas décadas los republicanos lograron que gran parte de la clase obrera les votara a pesar de que su política económica –bajar impuestos a los más ricos– no les beneficiaba en absoluto. Una hazaña conseguida gracias a que sus políticos pusieron el foco en asuntos mucho más emocionales como el aborto, la religión o el patriotismo. En sus principios, el Tea Party prescindía de temas religiosos o de moral pública, y se centraba más en la libertad, individual y económica. Frank cita el ejemplo de un foro en Internet de los llamados Tea Party Patriots donde se advertía que “no está permitido ninguna discusión sobre cuestiones sociales”, para limitarse a “temas de gobierno federal, responsabilidad fiscal y mercado libre”…

 Texto completo en http://www.lamarea.com/2014/02/02/thomas-frank-para-el-tea-party-bush-era-un-conservador/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=thomas-frank-para-el-tea-party-bush-era-un-conservador

 

 

   La editorial ha dicho en la página elboomeran: “George Orwell afirmó célebremente que en términos políticos el sentido común no resultaba de mayor utilidad. Personas que en otros ámbitos de su vida se conducen con una lógica racional y coherente, en política albergan conceptos contradictorios sin advertirlo y se guían por prejuicios y pasiones que muchas veces desembocan directamente en el fanatismo. En Pobres magnates, Thomas Frank explora con una impresionante lucidez un fenómeno que parecería desafiar toda lógica común: cómo la derecha norteamericana logró dar la vuelta a la mayor crisis financiera desde la depresión de 1929 para convencernos de que las corporaciones que la ocasionaron, en especial, Wall Street, en realidad eran sus principales víctimas. Así, en lugar de que la crisis llevara a cuestionar el fanatismo de mercado y la desregulación financiera que permitió -una vez más- que las ganancias millonarias fueran privadas mientras las pérdidas se socializaban, el 1% que detenta la mayoría de la riqueza salió más fortalecido que nunca, con el inexplicable apoyo de buena parte del 99% desfavorecido.

En este momento de crisis económica generalizada en Occidente, en el que los ciudadanos europeos de varias generaciones tendrán que pagar los rescates bancarios, Pobres magnates es una guía inmejorable para comprender el inmenso poder seductor y el avance electoral del populismo de derechas. En ese sentido, como demuestra Thomas Frank, el primer enemigo a vencer para cambiar la situación nos mira cada mañana desde el otro lado del espejo…

Texto completo en http://www.elboomeran.com/obra/2017/pobres-magnates/

 

   En la última entrega de la revista sinpermiso se publica EE UU: Obama y la revuelta de las clases medias, una entrevista con Thomas Frank: “Thomas Frank (Kansas, 1965) ha escrito la crónica de un tiempo confuso, en el que la clase media y los trabajadores se revolvieron contra quienes mandan de verdad, enviándoles un mensaje inequívoco y radical: “Podéis seguir robándonos, que nosotros os defenderemos”. Un tiempo en el que el desmoronamiento de las capas medias dejó paso al individualismo de masas gracias al márketing del descontento. Un tiempo, en resumen, donde el Tea Party se convirtió en la fuerza política que representaba al hombre común, apoyando a muerte a aquellos que estaban acabando con él. O eso es lo que Frank cuenta en Pobres magnates (Ed. Sexto Piso) un recorrido por la política estadounidense de los últimos años, en el que retrata en especial ese movimiento populista de derechas que tan popular se ha hecho, y que tanta presencia e importancia ha tenido en el suelo político estadounidense en los últimos años. El periodista estadounidense, que ha colaborado con Harper’s, Wall Street Journal,

Washington Post o The Nation, habló con El Confidencial sobre este y otros extremos.Entrevista de Esteban Hernández a Thomas Frank para El confidencial.

 Usted aseguró que la catástrofe financiera fue el resultado directo de la presión ideológica más intensa que ha visto en su vida, con la posible excepción del colapso de la Unión Soviética. ¿Es así? ¿Todo lo que llaman gestión eficiente y decisiones técnicas en el sector financiero no son más que pura ideología?

 Gran parte de sus decisiones lo son. Hace muchos años escribí un libro sobre la teoría de la gestión como un género ideológico. Pero lo que quería subrayar con esta afirmación en Pobres magnates no eran tanto las decisiones de inversión o de gestión que hicieron que Wall Street nos llevara a la crisis, cuanto las condiciones que la hicieron posible. La desregulación de Wall Street en la década de 1990 fue un acto de fe ideológica casi puro. La negativa de Alan Greenspan a regular el mercado hipotecario fue otra. El tercer acto claramente ideológico fue cuando la Administración Bush anuló los esfuerzos de los gobiernos de diferentes estados para regular los préstamos abusivos. Por supuesto, había dinero involucrado en todas estas decisiones, pero la ideología fue muy importante.

 Texto completo en http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/frank.pdf