“Se activan las señales de alarma” de Juan Laborda, en vozpopuli

se-activan-las-senales-de-alarma

“Los indicadores adelantados de muy corto plazo disponibles para distintas áreas geográficas -Estados Unidos, Unión Europea, Reino Unido y España- confirman que la economía occidental en su conjunto está a punto de entrar en una profunda recesión económica. El inicio del estallido de la última burbuja generada por las autoridades monetarias supone básicamente finiquitar con una forma de crecimiento perversa. Y ese proceso es inexorable, más aún bajo las recetas prescritas por la ortodoxia académica dominante. Estamos en los albores del final del súper-ciclo deuda iniciado en los años 80, y que ha estado sazonado con políticas profundamente conservadoras, enormemente injustas, tremendamente ineficaces.

En tres post distintos hemos detallamos como lahoja de ruta marcada por la superclase y las élites económicas y políticas generó como característica más relevante la “financiarización” de la economía en su conjunto. Desde un punto de vista histórico este proceso se vio precedido por una profunda infravaloración del factor trabajo respecto al factor capital, al incrementarse de manera notoria la oferta de trabajo y promoverse desde un punto de vista económico unos sindicatos débiles, una mayor flexibilidad del trabajo y una reducción de salarios nominales. Los profundos errores de política monetaria, tremendamente laxa, eliminaron la deflación “buena” -deflación “a la Keynes”-, lo que aún castigó más a las rentas del trabajo, al disminuir los salarios reales. En este contexto de descensos de salarios nominales y reales, la tremenda laxitud monetaria promovió el endeudamiento privadoincentivó la inflación de activos, y auspició la toma de riesgos excesivos, introduciendo un problema de riesgo moral.

Las élites económicas y políticas, en definitiva, tras una larga secuencia de raquíticos crecimientos económicos, diseñaron, a mediados de los 90, una huida hacia adelante a través de una política monetaria excesivamente expansiva que conllevó procesos de endeudamiento y la activación de distintas burbujas financieras a cual más grande. Primero la tecnológica, después la inmobiliaria, y finalmente la de los balances de los Bancos Centrales. Además de sostener una expansión artificial de la demanda, que sorteaba en realidad la caída de la tasa de ganancia del capital, permitían, sobre todo, la financiación de un gigantesco proceso de acumulación y adquisición de riquezas por todo el globo a favor de las grandes multinacionales y capitales. Sin embargo, la desigual distribución de la renta, junto a los límites físicos y energéticos del planeta, abortaron y abortarán cualquier intento de fuga hacia delante vía burbujas, que incluso las mismas elites tecnócratas financieras valoraban peyorativamente: “las burbujas financieras, no son sino una vía para sortear artificialmente los limites que la desequilibrada distribución de la riqueza en el mundo”, decía Strauss-Kahn allá por 2010.

En realidad, la huida hacia adelanteemprendida por la superclase presentaba dos fases bien diferenciadas. En la primerase compensó el vaciamiento de la economía, los bajos salarios y el aumento del subempleo, a través del crédito y la deuda, que se convirtieron en la solución para estimular la demanda y la tasa de retorno del capital. Mientras duró, los beneficios empresariales se multiplicaron, a la vez que se deprimían los salarios. Una vez que el colateral que alimentaba esa deuda estalla, entramos en una recesión de balances privados iniciándose la actual crisis sistémica. En la segunda fase o huida hacia adelante, en plena crisis sistémica, se subsidió, financió y rescató a terceros -bancos y acreedores- mediante una expansión de la deuda soberana, a la vez que se promocionaba la austeridad fiscal y la devaluación salarial en aras de la competitividad, aderezado todo con una política monetaria tremendamente injusta. Sin embargo, ello no se ha traducido ni se traducirá en nueva inversión productiva, incluida la formación de los trabajadores. Como consecuencia, la productividad del trabajo y del capital está cayendo y por ende el crecimiento económico potencial. Y este castillo de naipes es el que se puede desmoronar durante los siguientes trimestres…”

Texto completo en http://vozpopuli.com/blogs/7115-juan-laborda-se-activan-las-senales-de-alarma