«Sí, a Podemos lo votan los desfavorecidos. Una respuesta a Pau Marí-Klose» de José Fernandez-Albertos, en eldiario.es

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“El pasado lunes Pau Marí-Klose escribía  esta estupenda, documentada y bien argumentada crítica a mi recién publicado libro «Los Votantes de Podemos. Del partido de los indignados al partido de los excluidos». Una de las principales tesis del libro es que el perfil socioeconómico del electorado de Podemos ha ido cambiando con el tiempo. Mientras que en el momento de su nacimiento en las elecciones europeas de 2014 Podemos recibió muchos apoyos de votantes informados, conectados y políticamente activos (caricaturizando, los «indignados»), con el tiempo ha ido atrayendo cada vez más a grupos sociales económicamente más vulnerables (caricaturizando de nuevo, los «excluidos»).

Creo que los siguientes tres puntos resumen la esencia de la crítica de Marí-Klose.

1) Exclusión es un concepto complejo que uso con demasiada ligereza en el libro. En concreto, exclusión social «hace referencia a la falta de oportunidades de los ciudadanos para participar de forma plena en la vida social, económica y cultural de sus sociedades», y si miramos a los indicadores indirectos de exclusión que hay en los barómetros del CIS, hay un partido que resulta tanto o más atractivo a estos votantes que Podemos, que es el PSOE.

2) Si nos fijamos en los datos de clase social y en los de ingresos por hogar que ofrecen las encuestas del CIS, podríamos incluso decir que Podemos atrajo fundamentalmente a votantes de clase media, y podría ser de hecho el partido «favorito de los privilegiados en el espacio progresista».

3) En definitiva, Marí-Klose parece aceptar que la percepción de la situación económica personal es cada vez un mejor predictor del voto a Podemos: aquellos encuestados que dicen atravesar una situación económica personal peor son más proclives a votar al partido de Pablo Iglesias. Pero a la vista de los puntos anteriores, eso podría indicar no necesariamente un mayor agravio económico objetivo, sino un mayor nivel de «cabreo» subjetivo del encuestado. Así, los votantes de Podemos serían, por usar las palabras que Marí-Klose usa en el título de su crítica, no los económicamente desfavorecidos, sino los de «infelices circunstancias».

Vayamos por partes.

No tengo más remedio que aceptar la culpabilidad y dar la razón a Marí-Klose en el primer punto. En el libro uso con demasiada ligereza y poca precisión el término «exclusión», que lo hago sinónimo de pertenecer a grupos económicamente más desfavorecidos, vulnerables, o a ser pesimistas respecto a la situación económica personal. Mea culpa por ello. Creo que la lectura del texto deja claro que uso de forma muy genérica el término «exclusión», y en absoluto entro en diálogo con la literatura sociológica que le da un significado más preciso, pero eso no es más que una (mala) excusa.

Salvando la cuestión terminológica, ¿qué trato de decir con que Podemos se ha ido convirtiendo en el «partido de los excluidos»? (como un amigo nos recordaba en twitter, quizá hubiese sido más apropiado decir sencillamente «un partido de excluidos»). Evidentemente, no que los «excluidos» (siempre según mi imprecisa interpretación de «desfavorecidos económicamente») sean los únicos que votan a Podemos, ni tampoco que Podemos monopolice las preferencias partidistas de estos grupos. Más bien, que ha existido una transformación del electorado en la dirección de atraer con el tiempo a cada vez más individuos relativamente más desfavorecidos.

Pero vayamos a la crítica de calado. Marí-Klose niega que Podemos sea «el partido de los excluidos» porque los grupos sociales que podrían caer bajo esta definición son más afines al PSOE que a Podemos. Es cierto que Podemos no es el único partido cuyo electorado tiene una composición sociológica sesgada hacia los grupos económicamente más desfavorecidos (el voto del PSOE ha tenido siempre un fuerte componente económico, estando siempre sobrerrepresentado entre los grupos con menor nivel educativo y en situaciones laborales más vulnerables). Si Podemos después de sólo un año de existencia (como cuento en el libro, los nuevos partidos tienden a nacer a partir de individuos muy activos políticamente, que no suelen ser los económicamente más débiles) ya tiene un perfil socioeconómico comparable al del partido más «de clase» que hemos conocido en la última etapa democrática, creo que sería suficientemente importante como para ser reseñado. ¿Pero es cierto que el PSOE tiene un electorado más sesgado hacia los grupos económicamente más débiles que Podemos?..”

Texto completo en http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Podemos-desfavorecidos-contestacion-Pau-Mari-Klose_6_402869710.html