«Sobre la gestación subrogada: preguntas que debemos hacernos», en revista treball

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“Hay hoy múltiples maneras de hacer efectiva la maternidad y la paternidad más allá de las formas de procreación heterosexuales predominantes. Las adopciones y la reproducción asistida se han extendido mucho, y entre las diferentes modalidades de reproducción asistida hoy ha entrado en plena polémica en España el caso concreto de la gestación subrogada, es decir, lo que popularmente llamamos vientres de alquiler, que no están legalizados en nuestro país. Es este un tema de una gran complejidad que requiere una reflexión profunda. Vamos por partes. La gestación subrogada consiste en que una mujer lleva a cabo la gestación de un niño por encargo de terceros. La fórmula más utilizada a día de hoy es que la mujer gestante albergue el embrión de una fertilización in vitro fruto de una donación de óvulos ajenos y del esperma del futuro padre. Se evita de esta manera el vínculo genético entre la mujer gestante y el bebé que nacerá. Esta técnica de reproducción es utilizada sobre todo por parejas gays, pero también cada vez más para parejas heterosexuales. Las legislaciones son variadas. Hay países donde está autorizada la «subrogación comercial», como en algunos estados de los Estados Unidos, en la India o en Ucrania, y los futuros padres tienen que pagar a la mujer gestante, a la donante de óvulos, a todos los intermediarios y asumir todos los gastos del proceso. Hay países donde existe una «subrogación altruista», en quèsolament hay que pagar despesesi no está autorizado que los extranjeros se acojan. Este es el caso de Reino Unido, Grecia, Nueva Zelanda o Israel. Finalmente, están los países donde la gestación subrogada está totalmente prohibida, como es el caso de España y también de Francia. La gestación subrogada transnacional es la vía escogida por parejas que viven en países donde está prohibida. Es el caso de España, donde se ha incrementado el número de parejas (o también personas solas) que en la India o en Estados Unidos (según el poder económico de cada uno), por lo que hoy esta opción está superando a la proveniente de la adopción internacional, que tanto se popularizó hace unos años. El Gobierno facilitó registró como españoles a los niños y niñas nacidos por gestación subrogada en Estados Unidos, pero no a los nacidos en la India o de otros países, que constan como extranjeros e hijos de madre extranjera. Las demandas de los padres y madres de estos niños han propiciado que el PP impulse un cambio legislativo al respecto. Y aquí se ha hecho presente el problema, porque lo que había pasado prácticamente desapercibido (la autorización anterior se hizo mediante una instrucción) ahora se hace visible y abre un debate político y social sobre un procedimiento hoy prohibido. En Francia, el gobierno se ha negado siempre a registrarcom a franceses los bebés nacidos por subrogación, por lo que una pareja hizo una demanda en el Tribunal Internacional de La Haya, que falló en favor de los derechos de la criatura e insta al gobierno a que la registre como francesa, lo que ha intensificado el debate en el país vecino. Hay pues varios aspectos a tener en cuenta. Uno es de carácter más puntual, y es el registro de los bebés nacidos en el extranjero por subrogación. Creo que en este aspecto, la sentencia del Tribunal de La Haya constituye un referente que tiene en cuenta los derechos del niño, que no ha elegido como llega al mundo y que no debe verse perjudicado en ningún caso. La otra cuestión es que las familias de gays, lesbianas y bisexuales piden la legalización explícita de la gestación subrogada. También parejas heterosexuales lo piden hoy ante el coste y problemas que conlleva la reproducción asistida y los obstáculos crecientes para adoptar. Desde el feminismo hay una oposición generalizada a este hecho y nos encontramos pues ante un conflicto que tiene muchas aristas y ángulos a tener presentes. Es un tema que hay que debatir en profundidad, para el que quisiera aportar algunos elementos a tener en cuenta en relación a las formas de llegar a la reproducción.

  1. España es uno de los países con más baja natalidad de Europa. El índice de fertilidad es de 1,32 hijos por mujer (2014), muy bajo, lo que va acompañada de un progresivo retraso de la maternidad, que actualmente se sitúa en el promedio de 31,8 años. La reflexión aquí es que las condiciones de vida y de trabajo son tan dificultosas, que cada vez cuesta más ser madre, se retrasa más y más, lo que contribuye a que se haya incrementado el recurso a las técnicas de reproducción asistida o al adopción. Porque en nuestra sociedad cuesta tanto tener hijos? No es sólo fruto de las decisiones individuales, sino de la situación estructural. Es un tema político y no sólo demográfico.
  2. La adopción ha sido un medio, ya antiguo, a partir del cual se ha procurado que los niños y niñas sin padres puedan tener. Seguro que hoy es así? Por mucho que insistimos en que se trata de derechos de los niños, no está muy presente el deseo de los futuros padres y madres? No genera este deseo legítimo una demanda de bebés, aquí o en el extranjero? Y si hay demanda, ¿verdad que se cubre? Nos preguntamos cómo? El incremento de control de los diferentes países sobre la adopción está haciendo que esta opción sea cada vez más dificultosa. La gestación subrogada aparece entonces como una solución para hacer efectivo el deseo de los futuros padres.
  3. Nos escandaliza que sea necesario remunerar a mujeres gestantes. Aceptar. Encontramos muy lógico al mismo tiempo adoptar niños. La sorpresa de muchos padres adoptantes es saber que la criatura no es huérfana y que tiene madre. El abandono es la idea que nos tranquiliza. Pero por qué ha sido necesario abandonar la criatura? Se podría evitar? Por otra parte, no pagamos por el niño adoptado, no el «compramos», pero gastamos mucho dinero. La madre biológica no cobra nada, pero en cambio mucha gente se lucra: todos los intermediarios reciben dinero, menos la madre. ¿Verdad que es un poco extraño? Hipócrita, al menos …
  4. La pregunta de fondo es la siguiente:  ser padre o madre es un derecho? Evidentemente que los derechos sociales no nacen de forma espontánea y son fruto de una construcción social y política. La reflexión aquí es que se ha ido implantando la idea de que con técnica y dinero todo es posible. Y lo es? ¿Cuáles son los límites?
  5. Ojalá todo estos procesos fueran fruto de la libertad y la capacidad de elección. Pero las desigualdades existentes lo transfiguran todo. Quién puede adoptar? Quién puede recurrir a la gestación subrogada? Y quiénes son las madres gestantes en uno y otro?

El tema no es fácil, ya lo sabemos. Por eso mismo no podemos reducirlo a una simplicidad. No nos hacemos trampas al solitario, planteamos globalmente todo lo que refiere al gobierno de la reproducción y quizás podemos situar mejor cada situación concreta. Porque este no es un tema individual, sino que tiene componentes sociales y políticos”.

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