Suráfrica: antes y después del teórico final del apartheid

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La revista Sin Permiso viene publicando desde principios de año una serie de artículos sobre la situación política y social en la República Surafricana que proporcionan ya una visión bastante completa de la situación de aquel país:

1) 25 años de Cuito Cuanavale: la batalla que acabó con el apartheid sudafricano, de Piero Gleijeses: «Este año marca el aniversario 25 del comienzo de la batalla de Cuito Cuanavale en el sureste de Angola, en que las fuerzas armadas de la Sudáfrica del Apartheid se enfrentaron con el ejército cubano  (de cuya “Operación Carlota” Gabriel García Márquez escribió un impresionante relato NdR) y las fuerzas angolanas.

El asalto sudafricano «fue frenado abrupta y definitivamente» por las fuerzas revolucionarias.

El general Magnus Malan escribe en sus memorias que la campaña fue una gran victoria para las fuerzas de defensa sudafricanas (SADF) pero Nelson Mandela no podía discrepar más: «Cuito Cuanavale —afirmó— fue el viraje para la lucha de liberación de mi continente y de mi pueblo del flagelo del Apartheid».

El debate sobre lo que significa Cuito Cuanavale ha sido intenso, en parte porque los documentos sudafricanos relevantes siguen clasificados. Sin embargo, yo he podido estudiar los documentos en los archivos cerrados cubanos y también muchos documentos norteamericanos. A pesar de la brecha ideológica que separa La Habana y Washington, estos documentos relatan una historia que impacta por lo parecida que es.

Analizamos los hechos. En julio de 1987 el ejército angolano (FAPLA) lanzó una ofensiva de mayor envergadura en el sureste de Angola contra las fuerzas de Jonás Savimbi. Pero al ver que la ofensiva estaba teniendo éxito, las SADF, que controlaban las partes más meridionales del suroeste de Angola, intervinieron en el sureste. Para principios de noviembre las SADF habían acorralado las mejores unidades angolanas en el poblado de Cuito Cuanavale y estaban preparándose para aniquilarlas».

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2) «La fuerza de la COSATU son todavía sus miembros». Entrevista de Eddie Webster: «Edward Webster es profesor emérito en el Instituto Sociedad, Trabajo y Desarrollo (SWOP), de la Universidad de Witwatersrand. Recientemente ha sido nombrado director de la Fundación Chris Hani (CHI) en Cosatu House. Su objetivo es desarrollar el CHI en un think tank independiente de izquierda. Amandla!, revista de la izquierda alternativa sudafricana, se entrevistó con él en la conferencia de la Confederación Sudafricana de Sindicatos (Cosatu), que tuvo lugar el 12 de octubre de 2012.

Amandla! :¿Cuáles son sus impresiones sobre la reciente conferencia electiva de Cosatu?

Eddie Webster (EW): En muchos aspectos, fue un despliegue impresionante del poder de la clase obrera organizada en Sudáfrica. Sin embargo, creo que detrás de esta muestra de unidad hay desafíos que no se han abordado adecuadamente.

Los trabajadores se encuentran en una encrucijada mundial y local. El cambio hacia empleos con flexibilidad creciente, temporales, precarios y el trabajo informal están transformado las condiciones en las que los trabajadores históricamente han basado su poder.

Por lo tanto, el reto para los trabajadores es desarrollar nuevas formas de organización, nuevas fuentes de energía, y sobre todo una alternativa al régimen dominante de acumulación neoliberal.

A pesar de los intentos de Zwelinzima Vavi (Secretario general de COSATU) de orientar la conferencia en este sentido, tengo la impresión de que el debate sobre estos desafíos centrales se ha aplazado…»

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3) Suráfrica es una nación enojada y frustrada, a punto de estallar, de Danny Schechter: » Estos no son los mejores tiempos para Sudáfrica. El temor y el odio están en todas partes, la prensa está llena de nuevas acusaciones de corrupción, y la inquietud se extiende incluso cuando el país se prepara para acoger la Cumbre Económica de los países BRICS, a los que pertenece, junto con Brasil, Rusia, la India y China. Sudáfrica se enfrenta a un crecimiento del paro y un malestar económico y político que lo perméa todo.

La esposa de Nelson Mandela, Graca Machel, la brillante dirigente mozambiqueña que se casó con el hombre al que todos llaman por su nombre de clan Madiba, sigue diciendo lo que piensa, incluso cuando su esposo Nelson Mandela ya no puede hacer lo mismo debido a su edad y la enfermedad.

Graca Machel cree que Sudáfrica es una nación «enojada … al borde de algo muy peligroso». Hizo estas declaraciones en el funeral de un taxista mozambiqueña cuya muerte a manos de la policía fue captada con una cámara de teléfono móvil y se distribuyó por toda la red. La policía niega su brutalidad, a pesar del video, lo que indigna aun más a un país que parece estar cada vez más harto de unos políticos que saquean sus recursos…»

Texto completo en  http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5817

4) Suráfrica: El nuevo apartheid, de Sabine Cessou: «Un grupo de trabajadores de la construcción se relaja sentados en la acera en el centro de Ciudad del Cabo, disfrutando de su almuerzo. Cada minuto es precioso, nadie tiene prisa por volver al trabajo. «Nos pagan cacahuetes», dice un albañil con un diente de oro. Con un sueldo equivalente a 1.470 dólares al mes, su situación no es tan mala. En el período previo a la Copa del Mundo de Futbol de 2010, los sindicatos de la construcción consiguieron aumentos salariales del 13 a 16% con la amenaza de no acabar las obras a tiempo. Son la excepción.

Desde el 16 de agosto la tensión ha sido extrema en Sudáfrica. Ese día la policía mató a 34 huelguistas en la mina de platino de Lonmin en Marikana, cerca de Johannesburgo, un incidente de gran importancia simbólica, porque el que las fuerzas de la ley disparasen contra los manifestantes recordó a todos la era del apartheid. Sin embargo, Sudáfrica es ahora un estado democrático y multirracial, que gobierna desde 1994 el Congreso Nacional Africano (ANC). Los huelguistas fueron parte de su base electoral histórica, la mayoría pobre y negra de Sudáfrica. Según las cifras oficiales, los hogares pobres (62% negros, 33% mestizos) representan la mitad de la población (25,5 millones) de este país industrializado, el único mercado emergente en el África sub-sahariana.

La reacción a la matanza Marikana recuerda la masacre de Sharpeville, el 21 de marzo de 1960, cuando las fuerzas del régimen del apartheid (1948-1991) mataron a 69 personas de raza negra en esa localidad, a 60 kilómetros de Johannesburgo. Se habían manifestado contra la obligación de los «no-blancos» de llevar siempre sus permisos de residencia fuera de sus zonas de origen o áreas designadas. Cuando la noticia llegó a Ciudad del Cabo, los manifestantes en el barrio negro de Langa quemaron los edificios públicos…»

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