«Torra en el Parlament. El arte de lo imposible». Andreu Claret. El Periodico

Vacláv Havel debe de ser la personalidad más citada en el Parlament. En su segundo discurso sobre ‘El estado de la nación’, el presidente Quim Torra no ha faltado a la tradición y  ha sacado a colación una de sus citas más socorridas, aquella en la que el dramaturgo checo defendió la política como ‘El arte de lo imposible’. Despojada de las connotaciones utópicas que Havel quiso darle, la cita resume las contradicciones del Govern que han vuelto a aflorar en el debate de política general. Pretender desobedecer y gobernar al mismo tiempo. Un oxímoron. Como sostiene Francesc Marc-Alvaro en un ensayo sobre el ‘procés’, desobedecer desde las instituciones ha constituido el principal ‘malentendido estratégico’ del independentismo ya que «la lógica de una administración no puede convivir con la lógica rupturista de la desobediencia». El arte de lo imposible ha vuelto a asomar en el Parlament.

Consciente de ello, Torra ha sostenido que comprometer la Generalitat en el ejercicio de la autodeterminación «no es incompatible con gestionar las competencias». No tenía fácil argumentarlo. Habla pocos días antes de la sentencia del ‘procés’, poco después de una Diada discreta y al día siguiente de la detención de unos independentistas involucrados, según la Guardia Civil, en la preparación de actos violentos, a los que ha calificado de ‘ciudadanos comprometidos’. Y ha intervenido pendiente de una amenaza de inhabilitación por desobedecer. Encerrado en el bucle del discurso republicano, se ha mantenido ajeno a cuestiones de política estatal o internacional que también condicionan la política catalana. Ni el debate sobre la investidura, ni la exhumación de Franco, ni las consecuencias del ‘brexit’, ni la crisis comercial y económica que asoman, ni la política europea han merecido su atención.

En este contexto, el Parlament ha vivido otra jornada de extrema polarización. Con Lorena Roldán, estrenándose como nueva portavoz de Ciudadanos en un tono desabrido, asociando el independentismo a los atentados de ETA y con Albert Batet, de Junts per Catalunya, volviendo a insinuar la responsabilidad del CNI en los atentados de las Rambles. Con Alejandro Fernández, del PP, dibujando una Catalunya excluyente y con Carles Riera, de la CUP, criticando a Torra donde más le duele: por ejercer de presidente de una autonomía, y anunciando una campaña por la amnistía. Una propuesta que también ha planteado Sergi Sabrià, de Esquerra Republicana, quien ha articulado un discurso independentista tan contundente como consistente, basado en amplias mayorías sociales que hoy no existen. Ni Miquel Iceta, del PSC, con su afán de vuelta a la política, ni Jessica Albiach, de los Comuns, con una interesante propuesta de respuesta ‘eficaz’ a las sentencias, han conseguido motivar a Torra. Ni el contexto, ni su intervención lo permitían. En su réplica, el presidente solo les ha agradecido, con cierta desgana, que hubiesen sacado los retos del cambio climático y de la pobreza infantil. Nada ha dicho sobre la respuesta a la sentencia o sobre los presupuestos, los dos temas que han planeado sobre toda la sesión. Este jueves, las resoluciones.