Tras las elecciones en Brasil y Uruguay. Atilio Boron y Página12

dilma y tabaré

   Atilio Boron ha escrito en su propio blog el artículo Dilma: capitulación y después. Dice: “¡Dilma se entregó sin luchar! Con su lamentable decisión de entregar a los banqueros los resortes fundamentales del estado se vino abajo toda la mistificación del “posneoliberalismo” construida a lo largo de estos años por los publicistas del PT. ¿Tenía opciones Dilma? ¡Claro que sí! En momentos como éste es más que nunca necesario no ceder ante el chantaje tecnocrático y antipolítico de los resignados del PT y sus partidos aliados que, parafraseando lo que decía Margaret Thatcher, aseguran que “no había alternativas”, que esto es doloroso pero “era lo único que podíamos hacer”.

Si en vísperas del balotaje propuse, en contra de quienes propiciaban el voto en blanco o nulo, votar por Dilma era por dos razones: primero, porque era imprescindible cerrarle el paso a Aecio, representante de la derecha neoliberal dura, neocolonial hasta la médula y sin el menor compromiso con ninguna causa o estructura popular, cosa que el PT tuvo y decidió arrojar por la borda; segundo, porque me parecía razonable apostar a que, ante el horror del abismo, Dilma y los petistas tendrían todavía una mínima capacidad de reacción y lucidez para, por lo menos, tratar de pasar a los anales de la historia con algo de dignidad. Reconozco haber sobreestimado la capacidad de Dilma y los petistas para conservar ese reflejo elemental sin el cual la vida política se convierte en un interminable calvario. Pero aún así sigo sosteniendo que la apuesta era válida; que el desperdicio de una oportunidad única no significa que ésta no existiera; y que de haber triunfado Aecio estaríamos ante una situación todavía peor que la que hoy debemos enfrentar.

Mi planteamiento se sustentaba, desde el punto de vista tanto epistemológico como práctico, en la tesis que  afirma que los procesos históricos no obedecen a un patrón determinista. Si así fuera el sólo desarrollo de las fuerzas productivas conduciría ineluctablemente a la revolución y a la abolición del capitalismo, cosa que todos los marxistas -desde Marx y Engels hasta nuestros días, pasando por supuesto por Lenin, Gramsci y Fidel- se encargaron de refutar por ser una creencia equivocada que alentaba la desmovilización y el quietismo de las clases y capas explotadas y desembocaba, en el mejor de los casos, en el tibio reformismo socialdemócrata. Como lo señaló cientos de veces Lenin, el capitalismo no caerá si no se lo hace caer, y para se requiere de un componente esencial: la voluntad política. Esto es, la firme decisión de combatir en todos los frentes de la lucha de clases, organizar al campo popular, promover la concientización y la batalla de ideas y, por supuesto, adoptar la estrategia general y la táctica puntual más apropiada para intervenir en la coyuntura sorteando los riesgos siempre presentes y simétricos del voluntarismo, que ignora los condicionamientos histórico-estructurales, y el triunfalismo fatalista que confía en que las ciegas fuerzas de la historia nos conducirán a la victoria final. Quienes adhieren al determinismo histórico no son los marxistas sino los economistas y gobernantes burgueses, siempre prestos a disimular sus opciones políticas como resultado de inexorables imperativos técnicos. Si para abatir la inflación se congelan los salarios, y no se controla la formación de los precios, es por un razonamiento despojado de todo vestigio de política e ideología, tan puro en su abstracción como un teorema de la geometría. Si para mejorar las cuentas fiscales se recortan los presupuestos de salud, educación y cultura en lugar de hacer una reforma tributaria para que las empresas y las grandes fortunas paguen lo que les corresponde, se dice que aquella alternativa es la que brota de un análisis puramente técnico de los ingresos y egresos del estado. ¡Otra impostura!

 

Fue producto del rechazo a cualquier concepción fatalista o determinista que llegué a la conclusión, que ratifico el día de hoy, de que pese al fortalecimiento de la derecha  Dilma y el PT aún tenían una oportunidad; que les quedaba una bala en la recámara y que si tenían la lucidez y la voluntad de avanzar por izquierda todavía podrían salvar algo del proceso iniciado con la fundación del PT (y que tantas esperanzas había suscitado) y evitar un retroceso brutal que significara, para el movimiento popular brasileño, tener que subir una difícil cuesta para relanzar su proyecto emancipatorio.  Por eso me permito reproducir lo que escribí  después de la pírrica victoria de Dilma (y ahora sí se entiende porque fue pírrica, porque el triunfo hizo más daño al vencedor que al vencido, a Dilma y al PT que a Aecio)…”

Texto completo en http://www.atilioboron.com.ar/2014/11/dilma-capitulacion-y-despue.html

 

 

Página12 ha publicado (sin indicar el autor) Proyectos y quejas para Tabaré: “El electo presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, pretende llegar al día de su asunción, el 1º de marzo del 2015, con una veintena de proyectos a presentar ante el Congreso, algunos vinculados con infraestructura y educación. El dato se mezcló con algunos cuestionamientos que desde el mismo oficialismo surgieron para con el equipo de ministros que Vázquez anunció para que acompañe su tarea. Según el diario El Observador de Montevideo, asesores de Vázquez mantuvieron reuniones para avanzar en la implementación de las propuestas que fueron presentadas durante la campaña electoral, y el lunes 15 habrá otro encuentro del designado gabinete. Se sabe que algunas de las iniciativas pasarán por un proyecto de obras viales –en el que el oficialismo pretende un rol clave para el sector privado–, por un programa de cuidados para ancianos y niños y por la modificación del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) para eliminar la doble tributación de trabajadores cuando cobran aguinaldo y vacaciones.

La información sobre los planes del Ejecutivo entrante se cruzó con algunas críticas que el presidente electo recibió por la conformación de su gabinete, en especial por la falta de consultas a otros sectores. Una de las críticas surgió de la hasta ahora primera dama y senadora Lucía Topolansky, quien se manifestó sorprendida por la designación de Rodolfo Nin Novoa como canciller y por la llegada de la ex ministra de Salud María Julia Muñoz, pero ahora a Educación y Cultura. Nin Novoa es un técnico agropecuario de 66 años que fue vicepresidente durante el primer gobierno del Frente Amplio, y Muñoz, de 64 años, es una médica experta en enfermedades infecciosas y epidemiología considerada del riñón de Vázquez, oncólogo de profesión.

Nin Novoa dijo ayer que no haría comentarios sobre la opinión de Topolansky y hasta juzgó que no sería necesario llamarla por teléfono para aclarar el tema porque se ven “todos los días en el Senado y tenemos una buena relación”. Topolansky es la esposa del presidente José Mujica y ambos ocuparon los primeros puestos en la lista al Senado del Espacio 609, el bloque que resultó el más votado en la interna del FA en la primera vuelta de las elecciones uruguayas celebradas el pasado 26 de octubre. La senadora dijo que su sector político solicitó una entrevista a Vázquez para sugerirle algunos nombres de cara al gabinete, pero no hubo respuesta…”

Texto completo en http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-261288-2014-12-05.html