«Verdad y Memoria, pero sin Justicia en Brasil». artículo de Eric Nepomuceno en Página12 y Editorial de La Jornada

   brasil, comisión de la verdad

Eric Nepomuceno dice: “Ha sido una ceremonia breve, solemne y emotiva, que llevó a la presidenta Dilma Rousseff –ella misma víctima de la brutalidad de la dictadura, que la torturó– a llorar. Luego de trabajar durante dos años y siete meses, de oír 1116 testimonios, de ellos 633 en sesiones cerradas, de reunir 4328 páginas que fueron resumidas en un informe final de 976 hojas con otras 700 de “adjuntos y anexos”, la Comisión Nacional de la Verdad oficialmente instalada por Dilma Rousseff terminó sus trabajos.

Son 377 personas, en su mayoría militares y policías, denunciadas como responsables directos por todo tipo de violación de derechos humanos en el período de la dictadura cívico-militar que duró 21 años, entre 1964 y 1985. Casi todos están muertos, inclusive los cinco generales dictadores. Hay, en la lista, médicos legistas que falsificaron certificados de defunción y diplomáticos que controlaban acciones de espionaje y secuestro de brasileños en el exterior, con destaque para los que ocuparon puestos en Montevideo y principalmente en Buenos Aires. Un ex ministro de Relaciones Exteriores, Azeredo da Silveira, fue especialmente activo en sus tiempos de embajador brasileño en la capital argentina.

El informe suscitó elogios del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon (ver aparte) y la ira esperada e incontrolada de militares retirados. En la lista de denunciados hay 88 oficiales de las tres fuerzas armadas. Pocos siguen vivos. Uno de ellos, el general del ejército Nilton Cerqueira, hizo un pronunciamiento que bien refleja el sentimiento de sus pares: “¿Yo, que cumplí la ley, soy el que violó derechos humanos? ¿Y los terroristas? ¿Y la terrorista que hoy preside el país?”.

El general Cerqueira siempre mereció la admiración de sus compañeros por haber matado al ex capitán del ejército Carlos Lamarca, que abandonó el ejército para comandar una organización guerrillera. Fue localizado mientras dormía bajo un árbol en el interior de Bahía. Estaba desnutrido y enfermo. Su organización había sido diezmada y él deambulaba sin otra compañía que la de un muchacho de 18 años, último sobreviviente de su grupo. Cerqueira podría haberlo detenido. Prefirió asesinarlo sin darle posibilidad de reaccionar, y se hizo héroe…”

Texto completo en http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-261698-2014-12-11.html

 

La Jornada dice en su editorial: “Como resultado de dos años y siete meses de trabajo, en los que se recabaron cientos de testimonios, la Comisión Nacional de la Verdad de Brasil presentó ayer a la presidenta de ese país, Dilma Rousseff, un informe en el que se documentan las numerosas violaciones a los derechos humanos cometidas por la última dictadura militar que padeció ese país (1964-1985), y se demuestra que esas vejaciones respondieron a un esquema represivo estructural del Estado y no fueron casos aislados, como ha sostenido durante décadas el aparato militar y mediático de la nación amazónica.

El informe fue recibido con lágrimas por la presidenta Rousseff, quien sufrió en carne propia secuestros y torturas por motivos políticos durante su juventud. En el documento se contabilizan 434 víctimas mortales o desaparecidos y se mencionan los nombres y apellidos de 377 responsables, entre ex dictadores, policías, médicos y militares, de los cuales 191 aún viven.

Debe recordarse que durante los meses en los que la Comisión de la Verdad llevó a cabo las investigaciones, éstas sufrieron un acoso constante de la élite militar y un bombardeo sistemático de los medios hegemónicos de Brasil, mayoritariamente conservadores. La propia comisión se granjeó críticas de sectores de izquierda por la discreción –excesiva, según algunos sectores– con que se condujo durante los meses que destinó a recabar los testimonios, en los que fue renuente a adelantar detalles de los resultados…”

Texto completo en http://www.jornada.unam.mx/2014/12/11/opinion/002a1edi